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viernes, 16 de noviembre de 2012

EL POBRECITO DE MI



Saludos.

Todos los que hemos estudiado coaching sabemos que hay una diferencia entre la psicología femenina y la masculina que es fundamental.

Los hombres hacen personajes para sí mismos, para su propio ego, una cuestión de orgullo.

Un hombre es capaz de beberse el solo todo el bar aunque hayan apagado las luces y ya no quede nadie o conducir su coche a 250 kilómetros por hora para él mismo sin testigos ni nadie que le acompañé.

Los hombres interpretamos personajes para nuestro propio ego, nos contemplamos a nosotros mismos y nos sentimos muy machos con nuestros actos interpretados para nosotros mismos.

Una mujer sin embargo es más irracional, instintiva y automática...no es tan consciente de sus actos y de sus emociones: el conocido "que tonta he sido" máximo exponente de la psicología femenina.

Pero lo bueno que tienen las mujeres y que no tienen los hombres es que ellas NO SON AUTOINDULGENTES NI AUTOCOMPASIVAS Y NO SUELEN SER DERROTISTAS.

Cómo estudiante de coaching os digo que hay un problema muy serio cuando un hombre contempla su imagen de derrotado, de perdedor y se enamora de ella, asumiendo su bello y literario papel de víctima, tan llevado y traido por novelas y películas que al final, cómo me dijo una mujer con mucha luz una vez, no es más que una excusa para beber, para no dejar de beber, para beber más y para seguir hacendo el vago. SE LLAMA HACER EL PERSONAJE DEL "POBRECITO DE MI", A TÚ MAMÁ LE ENCANTA...

TAL CUAL

NUNCA OS DÉIS POR VENCIDOS, NO HAY BELLEZA EN SER UN PERDEDOR

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