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lunes, 25 de abril de 2016

REMEMBRANZA CON ALCOHOL

El viejo banco al lado del mar en aquella urbanización de la costa,el viejo banco en el que me sentaba a disfrutar el sabor de la cerveza comprada en la gasolinera y luego la compañía de Lorena que llegaba tarde. Anocheciendo. El sabor de la cerveza directamente de la lata como a mi me gustaba y saber que detrás del vallado metálico estaba el mar. Y también recordar el sabor de la cerveza muy de mañana, cogiendo calor y todo lo que entonces pasaba por mi cabeza y que era bello con mi gorra para el sol para no quemarme la cabeza y todo en esta linea, todo distinto ya. El sol calentándote mientras bebes una cerveza, placer de dioses. Es así y lo sabes, esos son los mejores momentos de la vida que no te podrá quitar nadie, y entonces piensas que eres escritor y poeta y eso te llena de orgullo y te encuentras muy bien porque eres algo, eres un escritor y un poeta y tienes mucha sensibilidad, tanta y tanta sensibilidad que a veces te volviste loco, pero eso es el pasado y no hay que pensar en ello.
El sol calentando te llega luego en otra urbanización de Castilla mientras bebés cerveza en un parque y lo asocias y te acuerdas, los buenos ratos.
Y tú lo sabias y sabias bien que recordarías siempre ese banco junto al mar y a veces en la playa con tus latas compradas recuerdas el banco, el banco bajo la Luna. 
Y es todo así, bellos recuerdos en los que sólo frente al mar bajo el mágico influjo de la Luna, bebías.
Y ahora pasa el tiempo y estás en Castilla en una urbanización en un parque soleado y lo recuerdas también y sabes que es bueno y eso te alegra.
Tantos años siendo un poeta y un escritor y a veces parece que acaba todo pero todo vuelve a funcionar y a veces el sol se va pero luego vuelve y a tu manera eres feliz, muy feliz.
Muchas veces el alcohol sentaba mal, pero no lo podía dejar. Entonces te dabas cuenta de que tenías una esclavitud con el alcohol, pero eran las menos de las veces y por lo general estabas feliz. Tres años sin beber estuvistey nunca has estado más aburrido porque el alcohol te daba mucho ocio y mucha buena manera de pasar tu tiempo libre. 

¡Es así! Habla José Ángel.

Sin duda no recuerdo las jornadas pasadas en el bar Peloto porque el vino dulce me daba vomitonas y por eso no lo recuerdo ya o quizás es que han pasado treinta años pero la verdad es que si no recuerdo las borracheras del bar Peloto será por algo, porque quizás lo pasé mal aunque fuera eso hace mucho tiempo. No poder recordar lo que hice en el bar Peloto del puerto de Estepona en la costa del sur de Europa y del sur de España, me llena de angustia porque no sé las circunstancias de ese olvido y estoy hablando de años de lagunas mentales en mi cerebro, luego matan a un joven dominicano en Madrid a tiros y se enfrentan neonazis con independentistas en la Universidad pero en aquellos años no había tanta violencia y si ni recuerdas lo que pasaba en un bar era siempre porque estabas muy borracho.

¡Tranquilo José Ángel, no pasa nada!

En el puerto de Estepona en aquel lado donde termina estoy, me encuentro con dos chicos altos algo mayores que yo y estoy ahí, estoy recordando los bares de la zona de arriba donde tomaba copas y entonces miraba hacia abajo y veía otros bares y eso me gustaba.
Estar en la parte de arriba de los bares y saber que hay más bares abajo y todos con su masa de gente. Eso me gustaba y lo recuerdo al final del puerto de Estepona donde sólo hay ya un aparcamiento y se respira paz y un mar sucio demandando de los muelles cómo recuerdos de marinero...y yo estoy recordando la jornada en los bares de arriba del puerto observando los bares de abajo del puerto y eso me gusta y lo estoy recordando cerca de un aparcamiento y no sé por qué. Pero soy feliz. 

¡Muy bien José Ángel, Ddios quiere que todos seamos felices!

En una urbanización de Castilla aledaña a la que yo vivía pusieron un bar nuevo y me fui en autobús, era un bar nuevo de madera y barriles con terraza y techado en ella, todo de vigas rosas, en plan refugio de montaña. Fui a las dos de la tarde a tomarme un aperitivo y a la camarera le conté que trabajaba para las gafas GoogleGlas y ella puso mucho interés y pasé un buen rato pero a la vuelta me perdí caminando y tardé en llegar a casa. Lo pasé bien de todas formas. Pero soy feliz.
Soy feliz ahora recordándolo, pero hay sombras.

¡Siempre hay sombras José Ángel, pero Dios es luz!

Es el problema de las adicciones lo que ha marcado mi vida y siempre he querido cambiar y con el tiempo dejé el hachís y la marihuana pero ni el tabaco ni el alcohol pude dejarlo, bien es cierto que fui bebiendo menos. Dejé las copas, el vino y los licores pero me tomaba cuatro cervezas al día. No podía dejar de beber y tenía un problema y lo sabía. Un problema de adicción al alcohol y quería quitármelo también pero el momento de mi felicidad mayor era cuando estaba bebiendo mis cervezas y ese era el mayor momento de felicidad que tenía durante el día y no encontraba otro y eso me hacía sufrir porque lo que me pasaba era que no era en absoluto feliz y esperaba una tercera guerra mundial y un fin del mundo porque en el fondo quería morirme pues ya estaba harto de vivir pero mis creencias impedían que me suicidara. Estaba muy cansado y muy harto de la vida y muy disgustado con lo que estaba pasando en el mundo y en mi país. Estaba lleno de tristeza y ciertamente deprimido y disgustado con mi persona y tampoco me gustaba yo ni tenía novia ni amigos y muy aislado socialmente ya no iba al cine ni a teatros ni a museos y leía muy poco. Le pedía a Dios más paz y más felicidad y rezaba por las noches y de vez en cuando iba a misa para ponerme en paz con Dios y ser mejor persona y así pasaba los días de mi triste vida, viendo todas las noticias sobre el fin del mundo en Internet y esperando que llegará la extinción. Trabajaba como desarrollador de contenidos web y eso me daba dinero tan sólo para fumar y beber y así era medianamente feliz mientras bebía y fumaba y el resto del tiempo lo que quería era morirme y dejar de existir y si escribía era sólo para quejarme o para recordar aquella urbanización-lugar-pueblo donde fui muy feliz de adolescente y de jovencito y atestada esos recuerdos y los compartía con amigos pero sólo temía al juicio de Dios sobre mi vida porque aunque nunca había sido malo tampoco había sido bueno y así me levantaba todos los días y miraba las noticias esperando que hubiera empezado una guerra mundial pero una vez me decía no temas y también despacio puedes cambiar. Y hubo un tiempo en que quería ser un escritor como Mishima pero luego todo eso acabó junto el final de mis ilusiones y eso era lo que me pasaba realmente que ya no tenía ninguna ilusión por vivir a parte de las cuatro cervezas que me tomaba casi a diario y vivir con mis padres y sin dinero después de tanto tiempo por mis medios también me estaba matando y me infantilizaba y me hacía sentirme inseguro en medio del colapso económico que había sucedido. No tenía ni fuerzas para llorar porque tomaba una medicación que no me hacía estar ni muy arriba ni muy abajo y tal vez esa medicación impedía que expresara o desahogara mi dolor y tristeza y pasaban los días y yo sabía que todo era esperar un cambio en mi que se produjera a mejor y poder cambiar a mejor y ser otra persona y así había pasado por sucesivos estadios depresivos en mi vida pero el de la primavera del 2016 me golpeó fuerte y fue peor que el del año 2012 y yo sólo quería beber y morirme y recordar aquella urbanización-pueblo-lugar donde fui muy feliz y quizás volver a vivir allí sería la solución pero no tenía dinero ni medios y me sentía viejo pero no cansado porque todo me producía ansiedad y eso me daba mucha energía y por suerte todavía no tenía los nervios destrozados y había algo de templanza en mi gracias también a mi conciencia social que me hacía saber que no era el único que estaba sufriendo en el mundo y a mi resignación cristiana y quizás si me vinieran unas viejas amigas a ver estaría mejor o si tuviera mi propia casa o si pudiera vivir en donde quisiera. La sensación era la de estar pasando por una prueba puesta por Dios. No vivía a gusto, no vivía bien pero no me faltaba de nada ya que comida y techo tenía en casa de mis padres pero ya con más de cuarenta años eso me minaba mucho y no tenía fuerzas para encontrar una salida y pedir ayuda a Dios parecía que se había convertido en asumir una dura prueba y yo pensaba si algún día pudiera ser feliz.

¡Tranquilo José Ángel, estamos todos en manos de Dios!

2 comentarios:

  1. Esa necesidad de alcohol a diario solo lleva a la autodestrucción y si como dices vives bien con tu familia, piensa que te tienen con ellos porque te quieren y sería muy egoista hacerte daño a ti mismo porque les vas a hacer daño a ellos.
    Por lo que cuentas parece que te has repuesto de tiempos más dispersos y si eso es así, trata de iniciar una nueva vida. Ponte objetivos razonablemente sencillos de alcanzar y no busques la felicidad en esas latas de cerveza de las que hablas y piensa que beber con la cabeza al sol es algo peligroso e incluso dañino.
    En cualquier caso, tu mismo pero es una pena que desperdicies tu talento entre latas de cerveza. La vida está llena de oportunidades pero no vienen solas, hay que ir a por ellas.

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  2. Gracias, Juan. Procuro cuidarme y sí estoy bien con la familia, protegido. Me gusta tomar el sol con una gorra y así no se me calientan las ideas.
    Todo está bien.

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