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miércoles, 2 de noviembre de 2016

EN BUSCA DEL VERSO PERFECTO

Una casa, algo siniestra, una especie de chalet destartalado, mi amiga especial conduciendo entonces y yo mirando esa casa que estaba encima de un cerro, detrás de un camino de piedra.
Años más tarde saldría de esta visión, de este recuerdo, el poema SUFICIENTE VENENO escrito durante un mes de octubre.
Los recuerdos son de mis primeros meses viviendo en Madrid, no tenía amigos y lo que hacía era irme al cine, a la Ciudad de la Imagen, a los cines Kinépolis. Me veía una película y luego me tomaba un par de cervezas en una bar cercano, después volvía a casa.
Así estuve dos o tres meses antes de hacer nuevos amigos en Madrid, mucho ambiente de cine, muchas películas, un par de ellas por fin de semana. A mi manera era feliz pero no cumplía mis deseos. De esa soledad salieron algunos poemas, con influencia fílmica, que luego se perdieron, que no llegué a publicar nunca. Eran poemas muy flojos en el fondo que no habían podido cobrar consciencia...los asocio a los poemas que tenían influencias de mis visitas al Museo del Prado, también muy flojos, también se perdieron.
Yo tenía entonces 27 años, mis mejores poemas los había escrito entre los 17 y los 23 años. Algunos de ellos me hicieron llegar a ser premio regional de poesía en 1993. Justo en aquel año los Héroes del Silencio grababan en Londres su disco "El espíritu del vino" entre la navidad de 1992 y el año nuevo de 1993. Yo tenía entonces 18 años.
Volveré a Madrid un día.
Cuando empecé a escribir SUFICIENTE VENENO y sólo tenía el título, pensaba qué tenía qué hacer para que el poema fuera bueno, yo tenía anteriormente unos poemas en verso, realmente era uno solo con varios versos que rimaban y aunque yo desechaba la rima lo que me gustaba eran las imágenes, sin duda las imágenes de ese poema que no llegó a florecer fue lo que alumbró SUFICIENTE VENENO de alguna manera. También pensaba en alcohol y soledad para encontrar los versos precisos: soledad, pensamiento y silencio.
Realmente quería recuperar el ambiente de mis poemas primeros, de mis poemas buenos. Para lograrlo necesitaba mucha energía, bastante pensamiento, antros oscuros sin música y mucho silencio. También sabía que la mejor estación para crearlos era el invierno y concretamente el mes de noviembre o entre octubre y noviembre que es cuando se flexionan las cosas.
Fue en un invierno de finales de los años 80 cuando escribí mi poema erótico y violento LO QUE DEBES SABER y realmente era cómo una voz muy mágica que preparaba mi camino para la vida. En un bar muy bohemio del Pasaje Gutiérrez se lo pasé a mi amiga María G que vino acompañada de su amiga María C que se escandalizó por el poema. Entonces supe que el poema era realmente bueno. Ese poema surgió de muchas caminatas en soledad y una gran energía sexual, mucho vino a mis 20 años y muchas cervezas y muchas copas y algunos días de trasnochar. Era un poema siniestro y oscuro que luego fue en un libro que registré en propiedad intelectual.
Recuerdo aquel bar discoteca donde los chicos fumaban porros a mis 23 años y yo quería que me pasaran algo de tema, los chicos fingían no escucharme. Les llegué a proponer una cachi de cerveza a cambio de un porro pero los chicos seguían sin escucharme. Hacían cómo que no me oían. Tenía poco más de veinte años y fue entonces esa adicción al hachís lo que me hizo dejar de ser un fumeta una década más tarde. Ese bar se encontraba en la calle Perú y al final lo cerraron porque la gente consumía droga dentro. Realmente en la ciudad no era ningún secreto. Ahora me acuerdo de ello cómo de mis horas bajas.
MUSEO DE CERA lo escribí mientras caminaba por el paseo de Zorrilla en un día en el que acababa de llegar la primavera y hacía muy buen tiempo. Recuerdo que tenía unos papeles y fui escribiendo ese poema apoyándome en un libro. Recuerdo que en el tercer cruce del paseo de Zorrilla me quedé viendo y mirando unos maniquíes y de allí surgió el poema. Luego se lo regalé a una amiga junto a otros varios poemas que había escrito por aquella época, se los envié por correo.
Eran las cinco y media o las seis de la tarde, yo iría hacia la zona de El Cuadro en Francisco Suárez y me encontraba haciendo tiempo paseando. El poema era bastante bueno, me gustó y a mi amiga también. Lo envié por correo. Me encontraba de un excelente humor.
SANTO DESPOJO fue un poema escrito en el año 2010 sobre los recuerdos del desamor de mis primeros veinte años y mis años de locura, yo lo recordaba todo con un sentimiento agridulce y salió el poema SANTO DESPOJO que es extrañísimo y si no es malo, tampoco es bueno. Está escrito en mayúsculas, cómo chillando. Ahora comprendo que los amigos bohemios, que los amigos especiales, juegan un gran papel a la hora de vivir una vida artística. Ellos, los marginados, los raros, los siniestros que al final pueden llegar a aparecer en algún poema son necesarios para la vida del arte que no quiere disponer del acecho de gente común.
En 2010 los poemas que escribí eran muy flojos, buscaba la genialidad que había tenido años atrás y no podía encontrarla, me salían quejas, reproches y prosas poéticas.
Aparece en SANTO DESPOJO un amigo muy extraño que tuve al que le gustaba pintarse los ojos, tenía unas espesas barbas negras y parecía un político. Todos le llamábamos "El presi" y la gente no sabía si era presi de presidiario o de presidente. Amigo de amigos, más que amigo mío, dio un aire desenfadado a mi vida bohemia de principios de los noventa, guardo un buen recuerdo de él. Estudiaba el bachillerato por correspondencia, por el IMBAD.

Esos años en los que no ligaba, desde los dieciséis hasta los veinticinco años, realmente fueron muchos años. De alguna manera todos esos años en los que yo no resultaba atractivo para las mujeres me marcaron. Después las cosas cambiaron, entré de lleno en el mercado de la prostitución y pude acostarme con bellas señoritas, lo que palió de alguna manera mi soledad. También logré tener una amiga especial con la que pasar algunos arrumacos cuando a ella le apetecía y finalmente, ya con treinta años, conseguí tener una novia formal. Pero he pasado sólo y despreciado por las mujeres mi primera juventud, justo en la etapa de la vida en la que más necesitas estar con una chica, salir con alguien. Todo ello me llevó a caer de bruces en el alcohol y más tarde en el hachís y la marihuana. Toda aquella sensación de soledad. El arte representó para mi un consuelo, un consuelo más del solitario. Era yo el joven adolescente poeta que componía versos y bebía solo y de esa manera era feliz. Siempre tenía alguna amiga en la que apoyarme, amiga y nada más. Tampoco me faltaban compañeros de farra.
De los dieciséis a los veinticinco años nacieron mis mejores poemas, pero realmente porque estaba muy solo. Creo que pasé por varias crisis de personalidad con un orgullo que se resentía por encontrarse en esa situación y en medio de una ciudad prejuiciosa y provinciana de mujeres pacatas y estrechas en el tardofranquismo. No fue hasta la época de los noventa en que España empezó a sacudirse toda la caspa de los años anteriores y todos los prejuicios y miramientos, las mujeres iniciaron también una cierta liberación personal que a la postre no sé si las habrá servido de algo. En el fondo todavía en los años ochenta éramos bastante catetos en España, pero en una ciudad de provincias lo éramos bastante más. No había manera de sacudirse el yugo de los conviccionamientos sociales. Cierto clasismo y mucha desconfiaba era lo que hacía su imperio. La religión tenía mucho peso todavía y con ella su espíritu de la pesadez y sumado a todo ello la sensación de culpa por lo más mínimo que hicieras, bastante represión sexual y bastante castigo para el que no se atuviera a las normas. Los años noventa fueron los mejores años de consolidación de apertura y cómo poco después viviría ocho años en Madrid, los mejores años de España coincidieron con los mejores años de mi vida. Y a eso si que puedo estar agradecido.
También puedo estar agradecido en España a las chupiterías que crecían en invierno. Los bares de chupitos o pequeños vasos de licor. En esos bares he pasado buenos ratos probando nuevos y raros licores que abrían mi corazón y mi conciencia allá a finales de los ochenta. Por un precio barato, casi ridículo, se podía tomar un vasito de licor. El éxito estaba en mezclar varios vasos de chupito y pasar un rato agradable. Había muchos bares en mi ciudad de chupitos, que se llamaban chupiterías y que se pusieron de moda cuando la gente quería calentarse de los rigores del invierno con vasos de licor. Así que siempre asocio el invierno con el licor y con las chupiterías. Buenos momentos en antros y bares, buenos momentos pasados, acaecidos.
Me divertía estando solo, me divertía saliendo solo. Lo pasaba bien yendo de bar en bar, bebiendo cañas y copas. Me divertía mucho. Toda mi adolescencia perdido por los bares y los clubes de copas y las discotecas. En las chupiterías también estaba. Lo pasaba bien. Son años de salir todos los fines de semana a emborracharme. Era mi manera de hacer ocio. Lo he pasado muy bien así, desde los dieciséis a los cuarenta años...¿Pero hay algo más en la vida que salir a beber? Sin duda hay algo más. Hay responsabilidades, hay trabajo que hacer, hay materia de estudio...¿Pero por qué no quería pensar en eso? ¡Esa vida que he llevado pendiente del alcohol,, esa vida que he llevado y que ha sido mi única felicidad! Y ahora para escribir SUFICIENTE VENENO he tenido que salir dos veces de farra y apuntar dos tandas de poemas distintos. Ya no ha salido todo de una vez. Primero en una plaza y parque con mucha soledad y luego en un bar refugiado de la lluvia intenpestiva. Ya no tengo tanta facilidad para escribir. Ya no la tengo.
Dos tandas de poemas más lo que tenía escrito en una libreta para poder escribir SUFICIENTE VENENO y todavía no está acabado el poema...¿Por qué tanta torpeza ahora? ¿Por qué tanta falta de inspiración? No lo sé. Necesito más vida. Más vida es lo que necesito. Mayores estímulos. Ahora lo sé...¿Y qué puedo hacer? Nuevas y mejores lecturas, quizás más extrañas y más oscuras o más importantes. Mayor inspiración...¿La encontraré? Me encuentro algo perdido.

El recuerdo del club de las belgas en la costa del sur de España, aquel complejo de bares me lleva a otro que existía en la zona de Benalmádena, en esa carretera y donde pasé buenos ratos con mi amigo Charlie. Sin embargo el primer recuerdo del club de las belgas es con mi amigo Abacuc, también lo pasé bien allí. Eran complejos de bares muy luminosos y brillantes en la costa del Sol. Sin embargo iba yo con Charlie durante los meses de verano del año 2008 y 2009 a un bar tipo irlandés que estaba un poco apartado y en un segundo piso, allí él solía beber su copa de Capitán Morgán y yo por entonces sólo bebía Fanta de limón y Nestea. Pero lo pasaba bien igual. Los recuerdos llegan ahora pero no con fuerza, llegan torpes y deslavazados en medio de un tiempo de cambio. Al parecer hemos vivido un mes de septiembre caótico y sinsentido y ahora nos adentramos en un octubre lleno de oportunidades que para todos significa un nuevo comienzo. No comprendo que todo lo que he vivido durante el mes de septiembre no tenía ningún sentido y eso ha sido y ha significado mis poemas viejos reunidos en una antología y presentarme después a un concurso de tipo literario, nada de eso tenía ya ningún sentido al parecer. Pero moviéndome por los tiempos modernos he querido obtener algún éxito con y de todos mis escritos y quizás lo he llevado a cabo en silencio y por ego...¿Pero qué importa ya? los mejores momentos son los del bar Robin a la altura de mis veinte y mis veinticinco años, aunque tengo recuerdos con treinta y menos años en los que yo me iba a ese sitio solo, caminando por los lindes del prado y confiando en El Señor.



Sin embargo me sacude la falta de inspiración ahora para escribir mis versos, mi nuevo libro de poemas y no sé a qué se debe, quizás a que ahora toca estudiar de nuevo Filosofía Pura o estudiar idiomas y que no debo tratar tanto de escribir, no lo sé. Realmente no lo sé. La pérdida de una vieja amistad femenina durante el eclipse de agosto me ha tocado un poco la moral, me he quedado sin la única ilusión femenina que me quedaba. Ahora debo tratar de tener otros comienzos, pero es duro empezar de cero sobre todo en una ciudad de provincias tan mojigata cómo Pucela, y tan llena de prejuicios donde hacer amistades cuesta un reino.

Todo es cansado ya, nuevas lecturas, nuevas ilusiones. Todo es cansado ya, los nuevos inicios me cansan y no sé cómo escapar de esta espiral que no es de violencia pero sí que es muy desagradable.

La ilusión por escribir se ha ido, la ilusión por escribir se ha gastado. No sé qué puedo hacer. Me aburro en el fondo y nunca antes me había pasado. Es un cambio, un cambio que se ha producido en mi. Cansancio vital de todo, todo es un espejo donde no mirar y no poder ver y los reflejos hablan solos entre luces hoscas y chuscas. No me gusta la vida que llevo, mi luz se extingue.
He de ser mejor para poder llegar a ser otro o simplemente el que he sido.
No comprendo mi vida inconspícua.

DISCURSO DE HUESO fue el nuevo título para el poema que se me había ocurrido antes de terminar mi poema SUFICIENTE VENENO y ya tenía dos tandas de versos ordenadas en el escritorio de mi correo electrónico preparadas para ser activadas en cualquier momento. Sin embargo lo que sucedió fue que se me ocurrió el poema DISCURSO DE HUESO antes de terminar el anterior, que realmente ni había empezado. Y todo eso era por algo.

Los veranos en la montaña con Alex, Alex y su casa prefabricada en la montaña. Buenos recuerdos de los davices y mi amigo Alex, días en los que todavía fumaba marihuana y era joven aún. Treinta años o menos en aquellos veranos con Alex y su casa prefabricada, en compañía de los davices. Así fueron dos o tres años. Un par de veranos y un par de Semanas Santas, por lo menos.

El recuerdo de aquella mujer de Palencia con la que salí una temporada vuelve al encontrarme una programadora militar en una fiesta de ordenadores que se le parecía mucho y los recuerdos son de un pueblo castellano bebiendo vino cuando el vino me sentaba mal, y de hecho luego no volví a beber vino y entonces recuerdo a Letzia en aquella urbanización-lugar-pueblo del sur de España con su coleta a cuestas detrás de la espalda y ella detrás en un coche en el asiento de atrás y conducían los davices y subían la cuesta con mi amiga Letizia a la espalda y una gran luna llena en aquel lugar en el que no apareció nadie y una gran luna llena siniestra bajo los árboles y son los mismos árboles en que el amigo David está pero está mirando desde su balcón blanco de casa alquilada y entonces él me habla de Londres y es una historia muy oscura y hay un perro que muerde y que duerme. Las mismas hojas pequeñas y brillantes de un marrón muy claro y acastañado, las mismas hojas sobre los árboles que llevábamos mirando crecer treinta años, con sus cortezas jaspeadas y su sombra paupérrima. Y esa gran energía interior y esa gran fuerza y ese gran sentimiento, ahora todo parece perdido y parece más lejano. No había nadie esperándome en el parque aquella noche plateada. Y luego en ese mismo jardín con unas cuantas cervezas verdes me encuentro al hermano pequeño de Jaime y paso un rato con él y sus amigos pues en la zona no hay nadie conocido y sólo estamos Álvaro y yo, los demás se han marchado o no han llegado y el San Bernardo que tenía el dueño del chiringo, que nos saludaba desde lejos por la noche en cuanto escuchaba nuestras pisadas...pero yo estaba solo aquel día y de repente tuve la sensación de estar muy lejos, muy lejos de todo y sentí temor y volví a la negrura espesa de mi cuarto y así lo necesité pero sabía que en el cielo había estrellas y que eso era bueno y también por mucho tiempo, ahora quiero pensarlo pero a través, a través del tamiz de otra vida. Y todo es así y no es de otra manera y en el fondo da igual. Esperpento y sombra.

Después llegó el frío y David llamó para contarme chistes y qué lejos quedaba todo, qué lejos quedaba aquel verano porque lo que sentía era frío y oscuridad en mi ciudad castellana y sin embargo en aquel momento supe que David también me llamaba desde un sitio frío y oscuro e incluso siniestro, porque había cambiado el tiempo para todo el mundo y lo que subyació fue una gran sensación de soledad y abandono y la presencia de un mundo espantoso, y aquello fue en noviembre cerca del día de los santos.

En ese momento nació mi poemario  LÍMITE INVISIBLE qu repasé después un verano del año 2001 y que presenté a un concurso y debió quedar bien colocado, pero no ganó.

LÍMITE INVISIBLE fue un poemario esotérico y de visión profética, sobre la sexta trompeta que habría de llegar al mundo y sobre La Biblia y el Fin de los Tiempos en un ambiente de soledad y de destrucción del mundo. Revelación 13.16.

Ahora comienzo a leer filosofía, a leer a Nietsche y a Montaigne...¿Y qué? ¿Qué se puede desprender de todo ello? ¡No lo sé!

Nuevo momento. Nueva vida. Nueva forma de hacer las cosas. Todo lo que ha quedado atrás, paseando por mi vieja casa, por mi viejo barrio de La Farola en Pucela. Paseando por lugares que han sido míos, por espacios que han sido mi territorio. Con una cerveza de cuarenta céntimos dando una vuelta por mi barrio, lo único que bebí aquel día, el grueso camarero cómo siempre acodado en la barra leyendo la prensa y el estanco a reventar de gente y luego una nueva tienda de diseño web que hace fotocopias también y parece ser que la casa de apuestas ya la quitaron, no he vuelto a verla. Debió ser un negocio que duró poco. Y ese mismo día tomar unas cañas con mi jefe en la Zona Coca, en el bar así llamado "La cabeza de María Antonieta", un bar muy elegante con cortinas color cuero. Ambiente marbellí.
Se me ocurrirían luego dos versos más para el poema DISCURSO DE HUESO y un poco mareado en el autobús empecé mi viaje a trasmano. El barrio cambia mucho cada muy poco tiempo, se están moviendo cosas allí, negocios que no salen bien. Cerró la marisquería Boxing.

Y luego salir por el lugar recorrido que es un pequeño tesoro sin mapa, andar y andar por el pequeño pueblo castellano y en un lugar concreto comprar una lata de Fanta y luego dos latas más de cerveza y sentarme en un parque a beber y después o antes coger dos libros de la biblioteca y pensar que vivo bien así, que soy un privilegiado, que vivo bien sin trabajar y estando de vacaciones en un día laborable y sin obligaciones familiares de ningún tipo, qué diferencia de mi vida relajada comparada con las vidas de otros donde todo es estrés. Un poco de lectura para pasar la noche después de haber pasado la tarde entretenido y un gran paseo por las inmediaciones de una urbanización de una ciudad castellana, todavía con buen tiempo y pasear así, tranquilamente.
Pensaba que habría pronto un terremoto a nivel global, pero no quería escribir sobre ellos: terremoto, lluvia de meteoros y asteroides y Gran Oscuridad y caos y destrucción por la tercera guerra mundial. No quería pensar en ello, pensaba mejor en ligar. Pensaba mejor en buscarme una amiga especial.
Me encontraba alegre y optimista e incluso me sentía atractivo.
Luego me dice un familiar que yo no soy una persona anulada, que yo soy más libre que nada y que tengo razón cuando digo que vivimos en una tercera guerra mundial porque hay una guerra económica contra España para que sirva de escarmiento a sus élites y las élites de España son atacadas por otras élites más poderosas y todo el mundo está mal, pero yo tengo dinero para tomarme una cerveza y soy feliz así y luego dispongo de interesante lectura y además se me ha ocurrido otro título para un poema: LA CIUDAD DE LOS DEMÁS, un título que guardaré bajo llave y que dará a luz un poderoso poema, y así me he pasado la vida, yo lo decreto, así me he pasado la vida escribiendo poderosos poemas entre cervezas y cervezas y copas y copas y porros y porros y abundantes y amenas lecturas y viviendo sin trabajar, mi vida no ha sido una locura, mi vida ha sido muy buena y relajada, pero tanta pasividad me vuelve un poco majara, tanta pasividad me da cierta claustrofobia. Pero ahora casi no bebeo y me encuentro mejor así, con una o dos cervezas al día.
Soy un privilegiado...

En el mes de septiembre que descubrí al grupo RADIO FUTURA me sentí bastante bien y bastante integrado, con amigos, planes e ilusiones. Ese mes de septiembre de cuando yo tenía entre diecisiete y diecinueve años lo pasé muy bien y lo asocio a una vez que estuve solo en el puerto de Estepona y más concretamente en el pueblo de Estepona esperando a un amigo con el que había quedado y cómo tenía dos horas de espera por delante me cogí una borracherilla por los bares de Estepona pero de Estepona pueblo y me pareció todo maravilloso y a eso lo asocio con las conversaciones con mi amigo Abacuc en aquel bar al lado del puerto donde él bebía vino tinto con limón y yo también de alguna manera, me pasé a su bebida un tiempo. Ya era más oscuro y más depresivo en la etapa del tinto con limón de Abacuc pero en la época en la que esperaba a mi amigo yo era pura energía y simpatía rauda y veloz, sonrisa siempre puesta y alegre caminar y estar. Un adolescente feliz y borrachín, sin complejos o casi sin complejos. No tendría entonces ni diecinueve años.

Recuerdo cuando vivíamos en una casa en el campo, tenía que llegar hasta el pueblo atravesando todo el campo. Pasear por el bosque me llenaba de energía. Yo lo sentía así. Paseaba por el bosque salvaje y me llenaba de una gran energía. Luego iba al pueblo y allí estaba mi amigo Ángel González tan moreno cómo siempre, que ahora tenía un programa de radio y me daba un espacio en su programa de radio para que hablara de la tercera guerra mundial y yo hablaba y hablaba pero el micrófono era muy largo y hablaba paseando por las inmediaciones del pueblo, entonces pisé una mierda y me distraje pero pisar una mierda es buena suerte. En otra ocasión llegué en autobús o en tren al pueblo, en vez de cruzar todo el bosque. Tampoco había mucha distancia de mi casa al pueblo, pero había que cruzar todo el bosque. Recuerdo que entonces había un hombre con un cuchillo y que su cuchillo se llamaba 1994, en 1994 yo presencié la muerte de un familiar y publiqué mi primer libro de poesía. Ahora también estaba leyendo mis poemas por la radio y había gente de Filología Hispánica, mis antiguos compañeros de clase, que tenían un grupo de teatro allí y yo estaba vinculado de alguna manera con su profesor de teatro. Lo pasé bien, aunque había familiares que me hacían la competencia y yo quería tener mi propio espacio porque eso era algo natural y con mucho celo cogía mis encuaderanciones con mis escritos de los años pasados y eso sin saber bien por qué, me dolía un poco. Creo que no quedó muy bien mi discurso sobre la tercera guerra mundial y lo iban a substituir por otra cosa, por mis escritos quizás...¡Ese gran paseo por el bosque que me llenó de energía! ¡A ese paseo le estoy muy agradecido!

Repasando mi vida el año 2016 no fue un mal año,  Entonces si repaso el año 2016 he tenido muy buenos momentos, sobre todo en verano. Pero también tuve buenos momentos en septiembre, alargue el verano. Lo mejor fueron los meses de marzo, abril y mayo en los que se podía beber en los bancos de los parques y me tomaba allí una o dos cervezas a lo sumo. Recuerdo mis viajes a Palencia en el año 2012, lo pasé bien allí. Y en el año 2014 hubo muchas chicas y muchas conversaciones y tratos con chicas. Eso ya no pasó en el año 2015 y en el año 2016 perdí la relación que tenía con dos amigas, lo que pasó en el año 2016 es que perdí a dos amigas. Realmente en el año 2016 lo pasé bien pero estando solo, estando solo en los parques y sentado en los bancos, en un pueblo castellano y en la Costa del Sol...pero realmente he estado muy solo en el año 2016 y las dos únicas chicas que quedaba con ellas perdí el contacto y la amistad, pero fui feliz estando solo y escribiendo en mis blogs. Era un año ciertamente místico, con mucha actividad mental e intelectual y abundantes lecturas de poesía y filosofía y novela.

Según Madame Blavatski, teósofa iluminista, tenemos todos los seres humanos un alto Manas y un bajo Manas. Tenemos dos egos y uno es el ego del Super Ser cósmico inmortal y otro es el viejo ego animal o Kama que está ávido de sensaciones y que pertenece a la tierra y por tanto es perecedero. Los términos teosóficos son acuñados del hinduismo o hinduistsmo. El Kama es animal y es bajo, pero es mortal. El bajo Manas arrastra al alto Manas en idea de Karma y el alto Manas puede pagar el karma negativo del bajo Manas y llevarlo consigo. Por eso el Super Ser sufre los improperios y desavenencias del bajo ego y cobra su Karma y lo lleva a otras vidas en sucesivas reencarnaciones, ésto al parecer es una evidencia.

Recuerdo una mujer miope de ojos azules en mi vida.

La mujer miope de ojos azules, yo veía su pupila casi negra abrirse mucho a través de un viejo ordenador PC de los años 80. Teníamos una cierta comunicación y yo compraba un sello grande cómo un sobre con dibujos de mis antepasados pero los bolígrafos que compré se me estropearon y ya no podía escribir la carta que quería escribir. La mujer miope de ojos azules quería ser mi amiga, era alguien de los servicios sociales o una agente de la seguridad. Estaba vinculada a mi de una manera que no entendía y todavía no estaba en mi vida.

PENSADOR DEL PRINCIPIO PURO  es el nuevo poema que he escrito. En destacado en mi correo Gmail junto a otros poemas que todavía no he pasado a limpio. Allí se encuentran SUFICIENTE VENENO y también el otro poema que se me ocurrió después. Y también algo de LA CIUDAD DE LOS DEMÁS. Todo ahora son bocetos de poemas pero no hay un poema concreto y siento que no puede ser de otra manera, más por menos y menos por más.

Por fin puse en uno de mis blogs literarios el poema SUFICIENTE VENENO que al final fueron las tres tandas de poemas escritas en el correo electrónico pero no fueron con ellas los versos apuntados en la libreta porque no los encontré. El poema quedó bien, no es de los mejores que he escrito pero es bueno. Ha nacido de tres o cuatro noches de soledad y lucidez y unas pocas cervezas, un par de ellas cada vez, escrito al caer la noche.

Hay algo de lo que quiero acordarme y es una ciudad en la que fui a vivir y en la que al parecer tenía una moto, la ciudad tenía un casco viejo muy movido, una zona de marcha por la que yo salía con unas blancas paredes de piedra. Me gustaba esa ciudad en la que yo me encontraba desarrollando un trabajo allí. Recuerdo sus paredes blancas de piedra y eso me lleva a recordar la vez en la que estuve unas cuantas horas paseando solo por Soria y había unas calles del casco antiguo que se abrían en una calle recóndita donde antes ya había estado, ese lugar me encantaba y pasé por ahí varias veces, una de las veces que pasé tenía unas cuantas cervezas encima y aquello fue a finales de los años noventa cuando un amigo me llevó en coche y lo pasamos bien, me gustó estar solo recorriendo la ciudad. Todo me lleva a recordar a cuando viajé a Segovia una vez en autobús desde Madrid sólo para estar en la ciudad y recorrerla y pasar la tarde y la noche. Aquel bar al lado de la carretera donde había prensa local y me tomé unas cañas y luego alejado del ruido estudiando las tiendas de vinos...¡Qué aventurero fui ese día que me cogí un tren de Madrid a Segovia! No entiendo muy bien por qué lo hice. LLegué muy de mañana y no me encontraba bien del todo.

Luego el paseo EFECTO por Estepona. El paseo EFECTO era un lugar de bares y sociedades que había por fuera de Estepona, cerca de las urbanizaciones. Yo tenía un teléfono móvil diminuto que era cómo un bolígrafo y llamaba a mi hermano porque me había perdido por el paseo EFECTO pero mi hermano estaba llorando y yo no sabía por qué, me iba a contar algo y al final no me lo contó y yo seguía perdido por el paseo EFECTO de Estepona que era un lugar muy soleado y agradable, lleno de bares giganstescos y de clubes sociales donde estaba mucha gente, antes había discutido con mi cuñado que dormía en la misma habitación mía y de mi hermano y me había comportado con él de manera muy desagradable porque venía mi amiga Letizia a Estepona y yo tenía celos y rencor de que no me hiciera ningún caso o de que no me pudiera hacer ningún caso, entonces luego por el paseo EFECTO cuando quería volver a la urbanización de Estepona a encontrame con mi amiga, me perdí. Pasé horas en esa situación, pero el lugar era bonito. Tenía poco más de veinte años.

Luego recuerdo que bajé al cementerio a encontrarme con mis amigos pero no había nadie, todos se habían marchado con mi amiga Letizia y entonces mi amigo Federico que por entonces no salía ya con nosotros me presenta a una amigo suyo que era igual que mi amigo Manuel para que nos hiciéramos amigos y ese chico que era ejecutivo me invita a una copa y me da conversación durante poco más de media hora y luego se marcha y ya no lo vuelvo a ver en la vida, era igual que mi amigo Manuel y fue de alguna forma cómo volver a reencontrarme con ese amigo, son cosas que no suceden por casualidad y ahora lo sé, años más tarde perdería también mi amistad con mi amigo Manuel, lo que me dejó un gran vacío.

De ahí nació el poema EL AMOR TE ATRAVESARÁ CÓMO UNA FLECHA, que luego se perdió porque le entró un virus al odenador y no lo había guardado en un pincho.

Apuntó ese ejecutivo las dos copas que nos tomamos en una comanda que decía DOS COMIDAS y entonces recordé las bromas que hacía con las comidas de manera cruel mis amigos sobre mi amiga Letizia y me di cuenta de que se estaban divirtiendo a mi costa y de que me estaban tomando el pelo, pero no lo tuve en cuenta porque por esa época y sin saber bien por qué mis amigos me tenían envidia.

EFECTO DOS COMIDAS es el nuevo poema que voy a escribir, será de tinte surrealista y hablaré de la vida y sus contrarios. Ha nacido un nuevo poema.

Cuando llegué a mi banco del parque para sentarme a beber mis dos cervezas yo había recordado un mes de abril y mayo soleado en el que estuve feliz en mi banco del parque, sin embargo me dijeron que los meses de abril y mayo fueron lluviosos, yo tuve buen tiempo sin embargo y no sé cómo sucedió, también en mi banco no llovía cuando en el resto de la calle empezaron a caer gotas y me moví de allí y entonces me mojé pero antes no. Sin embargo mis recuerdos me llevaban a unas chicas traviesas que me hacían señas en la estación de autobuses aquel día que viaje de Málaga a Madrid en autobús o quizás fuera un viaje menos largo, pero ahora no lo recuerdo bien. Esas chicas traviesas de la estación de autobuses con sus graciosas poses y mofas que un día me dieron aliento cuando estaba de un excelente buen humor, las recuerdo ahora y no sé bien por qué, quizás porque no me encuentro en un buen momento de inspiración poética y recuerdo mi cuento TAN SÓLO UNA VEZ MÁS que se perdió y que era un llanto y un gemido por la pérdida de un amor a mis 25 años, un cuento bello pero angustioso que se perdió y que de repente echo ahora de menos pues me hubiera gustarlo saber qué fue exactamente lo que escribí en aquel momento.

En la libreta empecé a escribir EFECTO DOS COMIDAS y me di cuenta de que era un poema muy flojo, pero realmente lo que sucedía es que todavía no había empezado a crecer la luna y no me llegaba suficiente inspiración.

Comprobé que era peor poeta ahora con cuarenta años que antes con veinte años...¿Pero qué podía hacer? Hay que ser bueno y espiritual y amoroso con los amigos y la familia y eso es lo importante y no tanto haber perdido mi talento.

Hay que ser un buen cristiano y si se puede un buen poeta, pero lo importante es ser un buen cristiano.

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