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sábado, 25 de febrero de 2017

LA REBELDÍA ERA UNA EXCUSA PARA FUMAR HACHÍS

Yo no he nacido en la cara mala del mundo, he nacido en una España próspera dentro de una familia próspera. La rebeldía sólo fue una excusa para pasármelo bien, la rebeldía sólo formó una excusa para fumar hachís. Asistía a las reuniones de poetas malditos que se cagaban en Dios con mis zapatos Camper. Nada tenía sentido. Ser un chico malo, ser un chico de barrio, ser un chico de la calle, llegar a la crueldad o ser un brujo, todo ello no fueron sino imposturas y ganas de aparentar. Pero cuando miras al abismo el abismo te mira desde el otro lado, escuché una vez. Al final lo que queda son diez años asistiendo al psiquiatra y mi superación personal. Yo no he nacido en la cara mala del mundo, mi rebeldía era pura necedad, no había ningún problema por el que yo no pudiera adaptarme a la vida, no había ningún problema por el que yo no pudiera adaptarme a la sociedad. Yo creé esos problemas.



El universo se mueve por unas reglas espirituales incontrovertibles e inaplazables, el bien regresa cómo bien, el mal regresa cómo mal y en medio de ello están todas las zonas de sombra. Las zonas de sombra no es sino lo que somos. Nos movemos en zonas de sombra, más allá de la supuesta superioridad moral de la izquierda y las ganas de todos de votar a la derecha porque los rojos se creen muy listos, se creen muy justos. Todo eso que ha ocurrido en España, millones de personas votando a la derecha porque no soportan la falta de humildad de la izquierda, millones de gentes votando a la derecha porque no soportan la soberbia de la izquierda...¡Y así nos va! Éste es el mundo que nosotros hemos elegido. Nadie sabe qué significa exactamente ser progresista. El Poder Mundial nos divide en España en rojos y en azules para que siempre exista la desconfianza, para que no podamos trabajar juntos. El Poder Mundial siempre nos quiere enfrentados en España, es una forma de debilitarnos. En todo el mundo pasa igual. Algunos ya no quieren caer en este juego y y ya han dejado de ejercer su derecho al voto, y ya no se sienten nada y ya no son nada. éstos son los más sabios más allá de la ceguera de las buenas familias. El sabor de la cerveza muy de mañana cuando me piraba las clases del instituto y me iba con los más gamberros a beber litronas en frente de una panadería o en un parque. El sabor de la cerveza muy de mañana es el sabor de la libertad. Aquellas Skoll o Águila de los años 80, esas botellas marrones sólidas y pesadas de litro o litro y medio de las que dábamos buena cuenta al no asistir a las clases del instituto. El sabor de la libertad y de la felicidad. Nunca he estado tan vivo cómo cuando no asistía a clase y me iba a beber con los amigos. Nunca he sido más feliz.

Hace tiempo encontré cerveza de la marca Skoll y volví a revivir esos momentos. Era una buena cerveza que se hacía en España y se vendía mucho en España, ahora está de capa caída ante tan dura competencia de cervezas de importación y las europeas. Antes era lo español beber Skoll o Águila, pero no te dabas cuenta, no bebías por hacer patria.

Luego en aquel pueblo del sur de España donde mis padres tenían una casa y veraneábamos todos los años compraba yo de adolescente litronas en los supermercados y también las bebía muy de mañana, acordándome de los amigos. Salía pronto de casa, alquilaba una pista de tenis con un amigo y antes de jugar me bebía un par de litros de cerveza y luego sudaba a chorros durante el partido. No fui tenista mucho tiempo, sabía jugar pero no era bueno, no destacaba. Por eso lo dejé. Vivo ahora en el año de volver a hacer aquello en lo que fuiste bueno mucho tiempo y a empezar otra vez por el principio pero con todo lo que ya sabes. Eso es para todos. Y yo creo que eso todos lo saben. Volvemos a empezar desde el principio pero con todo lo que ya sabemos. Este año volveré a escribir poemarios y volveré a presentarlos a concursos literarios, cómo hace muchísimo tiempo. Pero con todo lo que ya sé. Despertarse temprano para tener más tiempo para beber, para tener más tiempo para disfrutar. Aquellos años de una poderosa energía en el que era siempre un no parar. Y no te cansabas nunca y siempre de un excelente humor y siempre a tope, a tope con drogas. Aquellos muchos años de no ser un ejemplo para nadie pero de estar más a gusto que un arbusto. Ahora es tiempo de cumplimiento.
Ahora es tiempo de cumplimiento.

De alguna manera todos sabemos reconciliarnos con las partes oscuras de nuestra Alma y luego todos llegamos a entender la idea de un Jesucristo que no es el que nos ha mostrado la Iglesia Católica. Todos estamos en un tiempo de crecimiento espiritual y este crecimiento espiritual pasa por conocer y reconocer al verdadero Jesucristo y sabes quién era realmente ese hombre y de dónde venía, no es una idea muy cargante poder conocer más en los temas de espiritualidad. Debemos conocer y es nuestra meta saber. Por eso la idea de conocer al verdadero Dios y saber qué es Dios o cómo es Dios es algo que amplifica nuestra consciencia en mente y curiosidad.
Por otra parte no hay nada más interesante que saberlo todo o poder saberlo todo sobre el origen de la humanidad, poder saber si somos evolución de un primate-prosimio o un producto cocinado. Una especie de robot vivo hecho genéticamente por entidades de tipo extraterrestre...¿Qué es el hombre? ¿Qué es la humanidad? Y eso te tiene que importar aunque suban la cesta de la compra, y eso te tiene que importar aunque encarezcan los productos básicos porque todo eso es lo que hemos sido, es lo que somos. Todo eso es importante.

¿De dónde viene el alma?

Veamos, sin duda hemos venido a este mundo a aprender unas lecciones que teníamos que aprender, por karma o por destino. En esta vida las situaciones se repiten hasta que aprendas la lección que tienes que aprender. Si no aprendes la lección se te vuelve a repetir todo y tienes que volver a empezar. Cuando te mueres reencarnas para aprender lo que no pudiste aprender o para pagar karma por aquello que hiciste mal, cómo siempre habrá cosas que hagamos mal siempre tenemos que reencarnar y el ciclo de reencarnaciones no acaba nunca. Por el medio, en nuestra vida, las entidades oscuras se van alimentando de nuestra ira, pena, miedo y dolor y toda la amplia gama de emociones negativas. Nuestro sufrimiento alimenta a las entidades oscuras, las entidades oscuras nos quieren siempre en bajas frecuencias para poder alimentarse bien. El mundo es una granja, los animales somos nosotros y nosotros somos el alimento de las entidades oscuras. Para eso hemos sido creados. "Nosotros somos la comida y alguien está efectivamente hambriento."

Aquellos años que anticiparon la caída y aquellos tiempos que vinieron y luego una cierta pérdida del intelecto y una cierta pérdida de la inspiración. La crisis de los cuarenta fue prolífica y muy productiva pero luego llegó una especie de muermo y en esa especie de muermo llegó cierta diversión en espacios para no hacer nada y al final romper con todo eso y volver a estar más activo, volver a configurarse un curriculum ya de otra manera. Sin duda fueron buenos años del 2014 al 2016, buenos años de disfrutar con lo poco que se tenía y de holgazanear y de no hacer nada. Luego llegó el tiempo de cumplimiento, el año 2017 y había que ponerse de nuevo manos a la obra y empezar a hacer cosas útiles, empezar a aprender a hacer algo práctico, algo más práctico. Pero esos años de haraganear del 2014 al 2017 fueron años en los que nacieron dos novelas y se quedaron en el cajón otras dos. A todos los artistas les pasó igual, en esos años crearon obras importantes que luego dejaron abandonadas. Poemas, ya sin el empuje de los poemas de los años noventa, poemas galimatías muy extraños y algo pesados, el ritmo de la escritura de aquellos años mientras se iban poblando blogs de tipo esotérico con mucha aceptación y mucho tráfico de visitas. La crisis de los cuarenta fue del 2012 al 2014, estar loco esos años, no encontrar un camino y querer tener un lugar en el mundo, un espacio propio. Años de grandes retos intelectuales y de brillante intelecto, años de trabajo y de esfuerzo y de obtener algo, alguna medida. Años provechosos y de mucho autoconocimiento y en definitiva años del cambio de conciencia. Años de viajes y pensiones. Pero 2010 fue el año del cambio de vida, el año en que vinieron nuevas emociones y nuevos hábitos para la diversión y de retomar una conciencia de un mismo más optimista dejando atrás años en los que se estaba sufriendo ya demasiado y ya no tenía sentido sufrir tanto, a partir del año 2010 volvieron las ganas de querer volver a ser feliz, ya cómo remedio a todo lo vivido, ya cómo remedio a todo lo anterior. Los años esotéricos y de actividad literaria y también social, años muy sociales de estar en varios grupos de personas distintas que hacían cosas nuevas, luego todo eso se quebró, se fue desgastando, se dirigió hacia el caos, hacia la entropía. Esos años del 2008 al 2010 con un buen trabajo y una casa propia y bastante dinero y libertad. Años que pasaron muy rápidos. Años en los que le empezamos a ver las orejas al lobo.
Y el resto de los años fueron años de abundancia y mucha felicidad, por eso para algunos se nos hace tan dura la crisis, crisis de la que saldremos mediante una guerra mundial.

Sin duda sentir que se ha vivido, que es lo que importa.

sábado, 18 de febrero de 2017

POEMA ANTICIPANDO UNA GUERRA MUNDIAL

POEMA ANTICIPANDO UNA GUERRA MUNDIAL

Ahora que hay orden dentro de las fuentes del Poder
reconciliarme con las formas.
Esos pensamientos colgados de un clavo
en el tiempo de lo abstracto
y responden al contorno del aire
aquellas cabecitas que disfrutan creaciones del arte
y que un día, polvo sobre polvo,
su recuerdo hará humo.
La esperanza que naciera muerta
y esas ideas que con pisadas muy finas
caminan en el  inconsciente
ahora que hay sangre en las terrazas
y chicos sin colegio.
Los silencios han llegado todos
las mismas amenazas proferidas
por las bocas triunfantes
y la misma sedación de la plebe
con sus orgullos difundidos.
No siente más el palio breve
ni la conturba seña.
Rostros se funden en otros rostros
para al final aparecer
en otros rostros que se funden.
Una luz cegadora
da a luz al mundo.

No hay un mañana para el marchito y turbio,
no hay un mañana para que se tiendan los puentes,
no hay un mañana para el gozo privado del perdurar.

Se enlaza en interés con esa sombra que se mueve fuera
pero que nadie ve.
Se enlaza en interés con diferencia y sorna
cerrado por el cadáver.

Muerte del dios dinero
y muerte del dios fe.

Suenan las últimas trompetas,
se oscurece la luna.


lunes, 6 de febrero de 2017

¿POR QUÉ NO HAY GUERRA EN LAS CALLES?

El español lo que quiere es que le vaya mal al vecino, no que le vaya mejor. Por eso no sale nadie a manifestarse. Si yo me manifiesto a favor de que suban el salario mínimo lo que hago es subir el salario mínimo de mi vecino y eso no me interesa porque yo quiero que a mi vecino le vaya mal. 

Por eso no salen a la calle los españoles, ni quieren que con su lucha se beneficien otros. Es así de triste y el Poder Mundial sabe que somos un pueblo de malas personas y que nos duele ver prosperar a los demás... Y se aprovechan de ello.

En una España de catorce millones de pobres con una severa inflación que no acaba más que empezar con los salarios un cuarenta por ciento más bajos que hace una década y con mucho desempleo y precariedad laboral, en una España así,  digo, la gente se pregunta por qué no hay guerra en las calles. Es fácil de responder a esa pregunta, lo que sucede es que al español el otro español le importa muy poco o en todo caso lo que pretende es que le vayan mal las cosas. De esta manera nadie quiere manifestarse para que con su protesta se acabe beneficiando el vecino. 

Cada uno lucha por lo suyo cómo puede y no hay unión ni corporativismo ni solidaridad. Antes al revés, se pretende que al prójimo le vaya mal. De esta manera nadie se moja por nadie, nadie sale a luchar por sus derechos porque sabe que,al final son los,derechos de los demás y que su lucha acaba beneficiando a otros. Narcisismo, egoísmo, ignorancia...por eso a pesar de lo mal que va España nadie sale a la calle.

Debemos saber tomar la mejor opción que es y será siempre la lucha por nuestros derechos.

Haber sabido hacer las cosas bien y pertenecer al siete o diez por ciento que es clase media en España y que hace sólo dos años eran el quince por ciento. Pertenecer a esa exigua clase media española cuando en el resto sólo hay precariedad pero también un tres por ciento de ricos. Pertenecer a ese tres por ciento de ricos que hay en España y en un país con una gran cantidad de ricos sacando el promedio. Pertenecer a ese tres por ciento de la población española que gana más de 10000 euros al mes cuando hay catorce millones de pobres...en España. Eso es una maravilla...y saber disfrutar de lo poco o mucho que se tiene es otra maravilla y por eso no hay guerra en las calles, el español con cuatro pesetas se las ingenia para ser feliz. Y además piensa que lo importante es solucionar su propio problema antes que el del vecino. Por eso no sale a manifestarse el español porque con su quejido estaría liberando de las cadenas a otro español y él no gana nada personalmente por ello. 

Es la mentalidad española la que hace que no haya guerra en las calles, nadie quiere hacer la revolución para beneficiar al vecino.Redactar. El trabajo. Redactar. Luego todo se acaba y luego todo empieza.

Aquella compañera de instituto que era una escritora depresiva, escuchabas sus textos y te jurabas nunca escribir así pero no dabas tu opinión y luego con tu amigo por Soria, el que tenía un Rover. Era un buen coche, el salpicadero era de madera. Te gustaba que tu amigo te llevara a Soria y hablabas con él en el coche y sus amigos eran gallegos. Amigos con buenos medios y luego amigos sin medios. Pero nadie pasaba necesidad. 

Recetas llegaron después y medicinas y sorprendentes silencios, silencios irreversibles. Un año pasa y llega otro y luego otro más y tú entre ellos, compartiendo, explicándote. No te gustaba ya la tele, me reía de cosas que sólo entendía yo. Salir de fiesta, ya menos.En una ciudad con un campanario y relaciones difusas y una plaza de toros ves las tiendas de frutos secos desde la ventanilla de un autobús y luego descuelgas el teléfono y hablas. Después cuelgas. Has formulado una serie de poemas con las persianas bajadas y dando un saludo. Sales de casa, te ausentas en un sitio y luego hay movimiento en el exterior. La vida conocida. 

Resultados. Atenciones.Cómo cada día me despierto y fumo un cigarrillo en ayunas y luego tomo un café bebido y me pongo a escribir artículos por internet, me dedico a poblar mis blogs y al final del día cuento las visitas que he tenido, aproximadamente no lo sé. El gobierno de España, comer algo de pan entre comidas y escuchar la televisión del vecino y los camiones de la basura. La vida, la gente. Es posible cambiar, tener un trabajo mejor, encogerse de hombros.

Estoy cansado, realmente estoy cansado. Hay personas que llevan sin fumar treinta años y se cogen un cáncer de pulmón. Pero yo estoy cansado de tanta muerte en el mundo, de tanta frustración y de tantas enfermedades. 

Estoy cansado de este mundo, este mundo ha llegado a cansarme. Las manchas tienen solución y las cosas buenas no cambian. Todo es así, si suben el precio de tu seguro de coche o moto tienes otra aseguradora. A veces nos espera algo delicioso para desayunar y las arrugas más profundas se solucionan con la máxima eficacia y hay servicios ágiles y de calidad y también situaciones imposibles en el mundo. Pero está el mundo de las noticias y luego está la propia vida. La propia vida es distinta y diferente cada día,  los cambios vienen para mejor.



sábado, 4 de febrero de 2017

TIERRA BATIDA

El sentido común ha perdido. La ignorancia ha vencido al sistema. La ignorancia ha vencido al sistema común. La ignorancia ha vencido al sentido común. Ilustres ignorantes llamaba él a los votantes de derecha. Ilustres ignorantes que habían acabado con el sistema, con el sentido común, representado por la izquierda. En su mente el sentido común era la izquierda y la gente sin sentido común era la gente de la derecha. España estaba gobernada por personas sin sentido común votadas por personas sin ningún sentido común. Ese era su análisis de él, él siempre hablaba desde la supuesta superioridad moral de la izquierda. Me daba cuenta de que me costaba trabajo poder llegar hasta dónde él quería llevarme porque tampoco trataba de convencerme y sólo quería hacerme partícipe de una realidad, de una verdad que era su verdad y su forma de entender la vida, y su forma de entender España. Recuerdo aquella conversación fugaz, en un bar muy caro de precios altos donde rojos de salón se paseaban con sus títulos y flamantes estudios para echar su cultura cómo un arma arrojadiza contra el ignorante y el ignorante era el que apoyaba al gobierno, el que había votado a la derecha. Gente bien pertrechada y con una cabeza bien amueblada había llegado a entender que la derecha era sólo ignorancia. No se comprendían de ninguna manera los catorce millones de votos que llegó a tener en su día la derecha española, ni los ocho millones de votos o poco más que había cosechado recientemente. No se entendía ni se podía entender, pero tampoco se quería y todo quedaba en negro, un borrón, un sueño y un estupor y una suerte de amenaza proferida y un resquemor contra el otro español, contra el sistema creado de cosas, desde una visión cerrada que no quería ni podía dialogar y sólo quería imponer, la supuesta moralidad superior de la izquierda se había convertido en una especie de dictadura también y en una especie de dictadura de la razón y el sueño de la razón produce monstruos. Convertidos, fes de carbonero y cabras locas. María José, sus dientes brillaban en la oscuridad de la discoteca. Trece para cada uno había dicho mi amigo al contar las chicas del local. Éramos muy jóvenes y estábamos en una fiesta de algún instituto. Nos gustaba María José, hablábamos con ella y sus dientes brillaban en la oscuridad. Bebíamos zumo de Kiwi con ginebra y el líquido verde fosforescente también brillaba en la oscuridad de la discoteca. Fue entonces un día muy mágico, muy feliz. Mirábamos a las chicas, las pedíamos un cigarrillo, hablábamos de dónde éramos, dónde estudiábamos y cosas así. Nos dábamos a conocer.
Han pasado treinta años. Siempre somos las mismas personas, lo que somos no se puede cambiar.
Todo lo que somos, todo lo que hemos sido, eso no se puede cambiar.
De alguna manera lo pienso pero no lo lamento, hay una extraña justicia en todo ello, una justicia que deberíamos conocer.
¿Por qué somos de la manera que somos? No lo sé. Somos un producto, un producto de muchos años siendo de la misma manera...¿Y qué significa cambiar? Significa hacer cosas nuevas o tratar de hacer cosas nuevas siendo los de siempre, el resultado si no es molesto tiene su peso. Todo lo podemos descubrir. Descubrir de nuevo. Hay algo que está por encima de nuestra voluntad y es otra voluntad operando en la nuestra. Todo es sencillo así. Todo es sencillo de entender así. 
No saber qué es lo mejor y no poder saberlo, los recuerdos de cuándo vivía en un apartahotel regresan. Son los recuerdos de una vida vivida con mayor libertad. Ahora es otra vida y es otra vida durante días y a veces es una gran verdad y a veces es una gran prueba. Buscar lo último es buscar lo próximo que hacer y luego vienen las preguntas, las preguntas que te haces a todas horas. Dos minutos leyendo algo en un blog y luego otros dos minutos haciendo lo mismo. Sin duda es una forma de estar en el mundo. Parece todo muy sencillo y luego todo parece muy complicado. Una situación que no cambia, una situación que se mantiene estable. La persona que eres y la persona que has dejado de ser. La bienvenida a otro estado de cosas y no querer ver la televisión y no querer ir al cine y leer siempre los mismos libros aunque encuentras uno nuevo y lo lees, entonces echas de menos los otros libros. Quizás hacer deporte. Hacer ejercicio. El Reino de Granada. Recuerdos del Reino de Granada. Pasas de todo y sabes que ya no puedes pasar de todo. Excentricidades. Excentricidades y relatos. Voy y vuelvo, vuelvo y voy. Puertollano, nunca estuve en Puertollano pero estuve a punto de ir una vez. Las Redes Sociales todo el día quejándose con malicia. De este mundo no salimos vivos.Alucinante es ver que aún me quede mucho, después de las guerras horribles de Yugoslavia en el 96 y de ver formarse a la Unión Europea que cómo De Gaulle decía iba a tomar cómo suyos los países de Europa del Este...¡Alucinante es ver o haber visto el final del muro de Berlín, la disolución de la URRSS y el final de la Guerra Fría...¡Y que nada haya servido para nada! ¡Estamos cómo al principio o peor! Alucinante haber vivido los años duros de la droga en España los yonis y los tiros y el SIDA para que ahora viajes a Cantabria y no veas más que yonis en la playa ( en invierno)...¡Alucinante que la droga vuelva y las enfermedades venéreas y la Guerra Fría y la amenaza de la tercera guerra mundial! ¡Alucinante que Kaliningrado sea otra crisis de los misiles de Cuba! ¿Hemos aprendido algo?El recuerdo viene. El recuerdo viene con el olor del campo. El olor del campo me recuerda el olor de la sierra de un pueblo del sur de España. En aquel lugar yo era feliz. Yo era feliz desde luego. Desde luego yo era feliz. Sin duda lo puedo contar ahora. De momento puedo seguir recordándolo. El olor del campo me recordó al olor de la sierra, de la sierra de un pueblo del sur de España. Mis padres se habían comprado una casa allí. Cuando tenías calor de estar en la playa podías irte a la montaña. Eras muy feliz.
Estabas escolarizado, luego estabas en el instituto, luego en la universidad...estabas estudiando siempre y sabías que tenías derechos y deberes, obedecías a tus padres porque estabas bajo su potestad. Es lo mejor. Ahora lo recuerdo y aunque no fue plato de gusto por mi parte considero que fue lo mejor. Nunca fui un delincuente gracias a que tenía que atender a mis estudios y me fue medio bien. Nunca fui un delincuente porque me gustaba el arte, nunca fui un delincuente porque me gustaba la poesía, nunca fui un delincuente porque siempre estaba enfrascado en la lectura, porque me gustaba la literatura...y aunque yo era muy salvaje siempre los estímulos culturales me salvaron de llevar una vida al límite. Sin embargo mis tardes en la sierra fueron un soplo de libertad, un soplo de libertad...genial. Lo pasaba bien, con el aire fresco de la tarde, con el aire fresco de la tarde todos los días...un vientecillo de libertad, con muy buen tiempo...se estaba muy a gusto en camiseta y bermudas con unas chanclas...y salías a tomarte unas cervezas, unas cervecitas...y te llevabas un libro y leías algo o llevabas una libreta y escribías algo, poemas, relatos...¡Eran todos mis excesos...y fui feliz así! Buen tiempo, ropa cómoda, algo de lectura, algo para escribir...y el viento de la sierra que se mezclaba a veces con la brisa del mar...y unas cervecitas frescas mientras mirabas los olivos y la huerta cercana en aquel bar de la sierra de aquel pueblo del sur de España que empezó llamándose el bar del Antonio y acabó llamándose el bar de la inglesa. Seis horas me pasé una vez allí, de lo a gusto que estaba...¡Los tiempos de la adolescencia y de la primera juventud!
Los primeros recuerdos con doce y trece años, haciendo allí una moraga con mis primas. Luego, más tarde, ir solo con quince y veinte años y en esos años también estar con algún amigo, pero amistades pocas, quizás uno, un amigo...y luego ya con la expansión de los sentidos a partir de los veinte años pandillas de chicos y chicas y yo con una pandilla de amigos ahí de nuevo y luego todo cambia y vuelves a estar solo con un amigo y luego vienen años en los que hay dos o tres amigos y de repente vuelves a estar solo en aquel bar, a tu bola y todo es cómo cuando eras adolescente...¡A día de hoy soy muy feliz pero he pasado unas épocas muy malas, lo mismo que le ha pasado a todo el mundo, la vida son fases, la vida son etapas!
Pero siempre tendré un buen recuerdo de aquel bar de la sierra.
¡No llegan los recuerdos ordenados! Hay varias personas que he sido, hay varias personalidades...está primero el chico alegre y simpático con una gran fuerza y juventud y mucho ánimo y ganas de comerse el mundo, el chico que disfrutaba de la soledad porque estaba conectado a todo y era mágico y efervescente y terriblemente imaginativo. Luego hay otro yo más maduro y más serio con cierta pesadumbre ya y demasiado intelectual, un chico más triste y serio y algo pesimista cargado con los problemas del mundo que llevaba jerséis grises de punto y pantalones Levis negros, que se compró unas gafas de ver aunque realmente no le hacían falta sólo para parecer más intelectual. Los años de abundantes y provechosas lecturas y de llevar muy bien los estudios. Después está el yo de la expansión de los sentidos, erótico, demasiado interesado por el sexo, con ganas de experimentar cosas nuevas y algo sarcástico cómo resultado de una mezcla de todo lo anterior y al final el yo esotérico pasado de vueltas cuyo sarcasmo por todo lo anterior se ha convertido ya en una nota discordante algo psicotizante, el yo extraño pero muy comunicativo y casi genial. Ese yo que escribía poemarios en el bar de la sierra ya completamente solo después de haber pasado por la agradable compañía de un amigo de fatigas y penas y después de haber sido miembro de un grupo animado de jóvenes y entre medias el yo más selectivo con dos o tres amigos encarando la vida con responsabilidad. Los mejores años fueron los del principio, cuando estaba más fresco, cuando realmente no sabía nada de la vida ni estaba maleado y vivir era una gran ilusión y se tenía todo un futuro por delante que se adivinaba dichoso y brillante. Después, cuando las cosas no fueron así, surgió otro yo y al final todo son etapas y fases de tus muchas personalidades a través de los días, los meses y los años pero siempre el mismo bar y siempre allí feliz.
Pero lo más curioso es que a través de todas las personalidades subsiste siempre un yo nonstálgico y evocador del pasado, ya con diecisiete años cuando estaba en el instituto recordaba bebiendo a los amigos del colegio a los que nunca más volví a ver, y recordaba con tristeza cómo empecé a fumar con ellos y también las verbenas de los colegios y las primeras fiestas en discotecas que no eran discotecas sin alcohol porque eso no existía todavía. Recordaba las primeras llamadas a chicas a casa de sus padres en las que tenías que hablar primero con la madre de la chica porque los teléfonos móviles todavía no existían. Recordaba esos días sin móviles en los que llamabas a una chica y si ya había salido ya no la veías hasta el día siguiente. Las cosas se hacían con más calma, con más control, las tecnologías no han traído sino mucho estrés. Luego, ya con veinte años, recordaba a los amigos que se habían enrolado en el ejército y con los que perdí el contacto también, siempre estabas recordando a alguien que se fue, a alguien que nunca más volviste a ver y no disfrutabas con los que tenías a tu lado y deberías haberlo hecho porque también ellos faltaron un día y la gente se va y no vuelve y entonces recuerdas los buenos ratos...¡Es decir siempre en el pasado, con los recuerdos evocadores y sin poder disfrutar del presente o disfrutando menos y tener la certeza de que se había vivido mucho sólo porque se recordaba todo, con detalle! Pero creo que todo eso era por culpa del alcohol, el alcohol siempre trae recuerdos, te abre otra dimensión y en ella estás bien, pero bien atrapado. Dejé tres años de beber. Lo recuerdo. Y también estaba allí en el bar de la sierra con un Nestea o una Cocacola o una Bucler sin alcohol, años en los que, la verdad, me aburrí un poco...las lecturas eran libros de autoayuda, autoconocimiento y filosofías orientales para la muerte del ego.  Lo dicho, que me aburrí un poco. Los poemas...ninguno salía bueno.
¡Vamos a ver, a los 29 años empecé a quedarme calvo y ya con treinta años estaba calvo casi del todo! Realmente el joven que fui desde muy adolescente duró más o menos lo que tardé en quedarme calvo, luego ya tuve una apariencia y una forma de ser mucho más seria y comedida y se podía decir que yo con 30 años ya era una persona madura, justo cuando se me cayó el pelo. A los treinta años es cuando me echo una novia formal por primera vez en la vida, después de sólo haber tenido amoríos, affaires, aventuras y rollos y también eso que muchos llaman "amiga especial"...ya fue otra vida a partir de los treinta años, el yo más serio y responsable emergió. Se trataba de otras vivencias, de otros haceres, de compartir, de ser dos. A veces pienso que todos los jóvenes deberían quedarse calvos, eso imprime seriedad y carácter y hace que repasemos y revaloremos nuestra vida y sí, definitivamente, quedarse calvos nos hace más formales. Con el tiempo he llegado a considerar a mi "amiga especial" cómo otra novia, por todo lo que nos unió entonces y todo lo que vivimos. La compañía femenina entonces se prolonga desde poco más de los veinte hasta casi los cuarenta años, en definitiva que no me puedo quejar...pero la verdad es que nunca he sido un ligón y siempre he sido más bien un tipo solitario, estando solo estaba bien, ganaba en serenidad, conmigo mismo estaba realmente bien.
Los servicios de prostitución fueron siempre para mi una ayuda inestimable y desde que los frecuentaba hasta los espacios en los que tenía pareja y no lo hacía hasta el regreso a los viejos hábitos putañeros cuando perdías novias y amigas especiales, he llegado a admirarme de lo bien que me resolvía siempre el problema sexual y a veces yo solito y sin nadie más y es curioso cómo he podido ser feliz así y no un día ni dos sino mucho tiempo: la prostitución tendría que estar regulada y legalizada.