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martes, 17 de noviembre de 2015

DE PROFESIÓN, MENDIGO

Primero supo que tenía fiebre y luego se sintió mal, caminó por las calles en busca de un poco de calor y de unos vinos tintos pero no se sintió mejor, de alguna manera eso era todo. Sentía un torbellino por la vida y cierta náusea y con el tiempo nada había mejorado en él. Perdido por las calles tocaba la guitarra en el Túnel de las Delicias y en el Túnel de la calle Labradores. Hacía canciones de Los Secretos, ellas componían su exaltado repertorio. Sin embargo es día estaba enfermo y la voz no le salía, ganó unas pocas monedas. De la funda de su guitarra sacó una botella de ron y se metió un poco entre pecho y espalda. Hoy no sería complicado encontrar una pensión, pensó, y su amigo José Luis, el periodista en paro, siempre le ayudaba. José Luis era uno de los 150000 periodistas que habían perdido su empleo con la crisis, subsistía escribiendo artículos por internet y viviendo en casa de sus padres, aunque ya tenía casi 50 años y sus padres eran muy ancianos, al menos cuando ellos faltasen heredaría la casa, aunque no sabía cómo iba a poder pagar las facturas. José Luis pensaba que con el tiempo volvería a trabajar en algún medio, aunque fuera digital, y a tener un buen sueldo. Lo que no sabía él era que con su edad ya no le iban a contratar en ninguna parte. Nacho, el cantante de la calle Labradores, vivía de pensiones. Al día conseguía lo suficiente para pasar la noche en una pensión y por las mañanas tocaba la guitarra y cantaba. En el fondo ganaba casi 30 euros al día y a veces más, lo suficiente para vivir...lo suficiente para malvivir.
A veces José Luis y Nacho tomaban un café con Juan Carlos, uno de los cientos de miles de licenciados en historia que naturalmente no encontraba trabajo. Se había pasado la juventud estudiando porque no era muy ducho con los estudios y cuando le llegó la madurez no había trabajado en nada y no había trabajo para él, la crisis lo terminó de jorobar todo y Juan Carlos era uno de los cientos de miles de licenciados de una carrera de letras que no sirve para nada, aunque el saber no ocupe lugar, no da de comer.
Juan Carlos iba a pedir una ayuda social, también vivía con sus padres que eran muy ancianos ya, esperando heredar la casa para luego venderla y tener un desahogo...Juan Carlos tenía más de 45 años, había trabajado antes de la crisis de teleoperador un tiempo, pero ya no le cogían en esos trabajos, preferían a gente más joven. De vez en cuando daba unas clases de gramática a estudiantes de bachillerato y tenía para unos vinos, no tenía novia ni se la conocía y estaba gordo y rotundo por la medicación de los antidepresivos que le daba el psiquiatra al que acudía por bajones anímicos al ver que era una persona que no servía para nada.
Nacho era el más joven de los tres, a penas treinta años, pero prefería ser un cantante por libre que trabajar de camarero donde a lo mejor si que encontraba trabajo pues con veinte años había trabajado unos años por el sistema de trabajar lo suficiente para cobrar el paro, cobrarlo, y luego volver a trabajar. En aquella época, cuando había trabajo, todo el mundo hacía lo mismo. Trabajar hasta tener paro y luego cobrar el paro íntegro y después volver a trabajar. Todo el mundo hacía lo mismo porque siempre había trabajo, el que no le sacara dinero al Estado era un ttonto. Así es cómo hemos arruinado a el país, en parte.


Cuando Ricardo se unía al grupo la discusión era saber si Nacho era un mendigo o no, porque era un mendigo pero también era un músico y pedía dinero pero al menos tocaba un instrumento y además cantaba. Ricardo le tenía envidia a Nacho porque en su trabajo cómo desarrollador de contenidos sólo le pagaban diez euros al día y sin embargo Nacho ganaba más de 30 euros diarios cómo mendigo o cómo músico cantante que pide dinero debajo de un puente crucero de paso.
Lo mejor era que cómo Nacho todavía era joven podía cambiar de vida y trabajar de camarero cómo cuando lo hizo al principio de su vida laboral, aunque no le apeteciera.
Ricardo vivía con su padre, que era viudo, y cuidaba de sus achaques, Su padre le daba algo de dinero por hacerle de enfermero y también de chico de los recados y así, junto a los diez euros diarios de trabajador de internet, tenía suficiente para sus gastos. Sus gastos eran siempre beber y fumar. Nunca tenía dinero para una mujer, ni puta ni no puta. El dinero era todo para él, tampoco invitaba a nada a sus amigos ni hacía regalos de Navidad o cumpleaños. Era muy agarrado porque le costaba mucho esfuerzo ganarse el poco dinero que tenía, y eso le había creado cierta mala fama. Pero le daba igual.
La verdad era que la crisis había hecho a la gente más tacaña que desprendida, eso era una realidad. Compartir se compartía a veces, pero de lo que sobraba. La gente le daba dinero a los pobres sin saber que ganaban mas que ellos, eso era otra realidad, pero siempre pensamos que un pobre lo es más que nosotros, y no siempre es así.
¿Para qué tantos estudios, tantas carreras, si luego nadie ha encontrado trabajo? ¿Por saber? ¿Por ego?

José Luis era muy intelectual. Tres novelas suyas dormían en un cajón esperando un día ser publicadas, siempre tenía frío y era muy delicado. José Luis era uno de tantos escritores que al tener mucho tiempo libre por estar sin trabajar, se habían dedicado a escribir. Siempre pensaba en una guerra y en el fin del mundo y buscaba noticias así por internet, y eso le hacía sentirse mejor, pues cuando colapsara el sistema todo el mundo estaría jodido y no sólo él. José Luis esperaba animado y con ansia el fin del sistema capitalista para que todo el mundo estuviera sin dinero y trabajo, cómo lo estaba él. Así cuando toda la humanidad estuviera fastidiada y dañada él no se sentiría tan solo en su pesar. La verdad es que José Luis esperaba con mucha ilusión la guerra y el final de todo el mundo conocido, para que todos estuvieran jodidos y no sólo él.
Ricardo no estaba mal, se entretenía escribiendo en sus numerosos blogs, así pasaba su tiempo. Y su trabajo le daba el dinero suficiente para, al vivir con su anciano padre, tener dinero para gastarse en sus vicios. Ricardo en el fondo deseaba que le fueran mejor las cosas a todo el mundo, pero a todo al mundo no sólo al diez por ciento de la población española. En serio que creía que las crisis eran  cíclicas y que todos volveríamos a ser ricos otra vez y a tener trabajo. Ricardo vivía de ilusiones en un cuento, su vida era beber y fumar. Estuvo metido en las drogas diez años pero lo dejó, por salud y por falta de efectivo. En el fondo era un ser muy extraño, pero era una buena persona a pesar de que le tuviera envidia a Nacho porque ganara más dinero que él mendigando. Nacho no vivía con sus padres sino en pensiones para ser más libre y eso en el fondo le disgustaba a Ricardo que pensaba que un chico tan joven tendría que estar con el núcleo familiar.

En el fondo eran tres amigos que tenían mucho tiempo libre y muy poco dinero para sus gastos, así que su destino era convertirse en gente culta y educada que asistía a conferencias--que eran gratis--y a presentaciones de libros de poemas y exposiciones de arte y cuadros. En el fondo eran unos amigos que habían optado por la cultura para pasar el tiempo pero que de no ser por sus progenitores estarían debajo del punte viviendo. En fin, la vida cultural gratuita cuando no se tiene medio uno piensa que tiene que convertirse en un motor de denuncia de los más desfavorecidos y no es un abstracto elitista para los mejores dotados. Siempre ha habido artistas pobres pero ahora lo que pasa es que los pobres se han convertido en artistas.




Esa fiebre que tenía Nacho era algo más que una fiebre, era una extraña enfermedad que él siempre llevaba consigo y que le inutilizada para ganarse la vida trabajar de y en cualquier cosa. Sin duda siempre había sido así, demasiado pescado en su dieta y muy poca carne, demasiado fósforo y muy poca proteína y siempre igual, cada día siempre igual, un bajo nivel de azúcar. La vida de mendigo por otro lado, tampoco ayudaba.
Los demás estábamos más interesados que preocupados por su salud, porque Nacho era un caso.
Estuvo en planta aceptándose una vez y muchas veces seguidas,  sabía que el sistema era de democracias que se suceden con atención a los más fuertes y dotados, dejando a los demás en el cubo de la basura. Después de veinte años desde el 212 o desnivel 112 te deben derivar a un lugar mejor cuando te pongas lo suficientemente nervioso, igual para particulares que para matrimonios mixtos y sin duda eso te haría capaz de no escapar de este mundo que es una máquina de vender humo y en Valladolid una nevera y quizás vender cupones a los 48 años sea el destino de Nacho pero ahí tienes, Nacho todavía es joven y prefiere ser un mendigo cantante a vivir de camarero pero no se está haciendo viejo, se está poniendo enfermo y no entiende nada
Los amigos le dan leche condensada en un café y se lo pasan bien en un día no programado en donde se ven señales. Pero la vida pasa y según otros sigues cursi mientras estás escuchando Rock FM.
Después de tomar el café los amigos van a una exposición de arte. Se lo pasan bien criticando al artista con maldad y riéndose de sus interioridades y así son felices.
Luego salen a beber, se deciden por tomar alcohol y cogerse juntos una buena cogorza para pasar sus días y mientras hacen eso las bolsas mundiales están cayendo en picado con fuerza y se inicia el reseteo del sistema capitalista, pero ellos no lo saben. Nacho sigue con sus ojos de fiebre cuando llegan al bar Penicilino de Valladolid y cada uno se toma una jarra de cerveza y después salen de ahí y se dirigen hacia el bar Irlandés en Valladolid pero está cerrado así que ponen rumbo hacia el bar Malayerba de Valladolid y piden una cerveza de miel y chocolate, una cerveza negra de miel y chocolate. Con esa cerveza a Nacho se le pasa la fiebre pues tiene muchos elementos vitamínicos que hacen que todos se sientan bien, y Nacho se recupera de su enfermedad. Pasa el tiempo y mientras ellos se dirigen hacia el Bar Carcamal en Valladolid y se toman otra caña todos los operadores mundiales del sistema financiero de valores están nerviosos porque el sistema creado se derrumba cómo un castillo de naipes pero ellos siguen bebiendo y van al bar de La Acequia en Valladolid y luego terminan con dos cervezas más en el discobar Anais de Valladolid. Cuando salen tarde del último bar y se despiden y cada una va para su casa y Nacho corre a su pensión, Wall Strret ha perdido más de seis puntos y el Nasdak se hunde y el Ibex35 también lo hace arrastrado por las comodities y los bonos basura y la crisis de deuda. Han pasado unas horas en los bares mientras el sistema finaciero se venía abajo y sólo el oro resistía el embite de la nueva recesión dentro de una nueva crisis sistémica. José Luis se ha gastado 20 euros de una ayuda social que tiene, se lo puede permitir porque vive con sus padres y no paga piso ni ropa ni comida. Ricardo se ha gastado los diez euros de su trabajo de hoy más diez euros que le ha dado su padre, se lo puede permitir porque vive con su progenitor que es viudo en una casa grande con todas las comodidades. Juan Carlos se ha gastado los veinte euros que había cobrado dando unas clases de gramática, se lo puede permitir porque vive con sus ancianos padres y por último Nacho ha ganado hoy bastante dinero pidiendo y aunque no se lo pueda permitir lo ha hecho, si le quedaban algunas monedas para pagarse la pensión, se las han dejado otros amigos. AL FINAL LOS BARES ESTÁN LLENOS pero de gente que realmente es pobre, que realmente no tienen nada o muy poco pero que vive mantenida por sus padres o por la pensión de un familiar mayor ya jubilado. Y sí, AL FINAL LOS BARES ESTÁN LLENOS pero eso no quiere decir que no haya una crisis descomunal.

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