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lunes, 6 de noviembre de 2023

NOVELA NUEVA ( CAPÍTULO OCTAVO)

Robert entró en un bar oscuro y cutre pensando que sería muy barato de la zona del barrio La Farola, recóndito, pequeño y oculto. Tenían unas cervezas caras a precio barato pensando en el nivel adquisitivo del personal. Unas cervezas de importación casi a precio de supermercado, Robert daba buena cuenta de la segunda.

Un anciano alto y delgado, calvo y bien afeitado y vestido humildemente, barría el bar y probablemente también limpiaría los cuartos de baño. Se le notaba al hombre que le faltaba un hervor.

--Asi vas a acabar tú--le dijo " La Intuición" en la cabeza a Robert.

Robert permaneció en silencio porque todos sus psiquiatras le aconsejaban que no hablase con las voces de su cabeza, que sólo las escuchara pero que no interactuase con éllas.

-- Pero no te va a faltar de nada--prosiguió "La Intuición" hablando a Robert--y acabarás tus días así: limpiando hostales, barriendo las calles...con un plan social de alguna fundación para enfermos mentales y vivirás en una casa pequeña pero no te hará falta compartir piso, también te darán una paguita. Estarás mejor que mucha gente.

En ese momento sonó el teléfono, era su amigo Karls.

Los padres de Karls habían sido comunistas que emigraron durante la dictadura y trabajaron treinta años en fábricas de Inglaterra y de Estados Unidos. Cuando volvieron por la apertura democrática tenían mucho dinero ahorrado y la vivienda era barata. Se compraron un buen piso en una zona buena y consiguieron trabajos ejecutivos en puestos administrativos del estado a modo de compensación por penurias pasadas, siguieron ahorrando y al llegar a la vejez ya eran unos burgueses que votaban al Partido Popular y que sobre todo no querían vagos. Después de toda una vida de esfuerzo y sacrificio y de atesorar ahorro y patrimonio con mucho esfuerzo, los padres de Karls no soportaban que hubiera gente en España que no quisiera dar ni el huevo pero lo que sobre todo no soportaban era a los comunistas que igual les acababan friendo a impuestos solidarios con la gente que no quería trabajar y que había que mantener o a impuestos al patrimonio por ser medio burgueses y adinerados. Los padres de Karls, habiendo sido comunistas, ya no querían saber nada de éllos.

Es curioso lo de la política en esta vida, es como un viaje personal, porque Karls le contó a Robert que él había tenido un amigo cuyos padres eran clase media-alta que venían de una clase media-alta con una educación recibida muy estricta y ordenada y casi a nivel élite. Y sin embargo eran todos super-de-izquierdas y presumían de éllo en el club social y en las fiestas de sus fincas privadas.

Por éso a Robert le parecía que lo de España era una estupidez pero luego se dio cuenta de que la gente es igual en todas partes, un poco más culta, un poco más zafia, pero igual.

Cada uno cuenta la feria según le va, dice un refrán.


--Hablame de tu amiga Doble Eme, la del 0,3 por ciento. Me interesa saber su situación, qué piensa de lo que está pasando--dijo Karls.

A Robert se le encendió la lucecita en su cabeza, ya no había clases sociales, sólo dinero. Todos éramos iguales e igual de importantes, ya nadie era más que nadie por muchos estudios o educación que tuviera. Ya no había derechas ni izquierdas, sólo dinero. Y los jóvenes veían el mundo así, les daba igual que les contaras que eras de izquierdas o derechas ( incluso de ultraizquierda o de ultraderecha) porque éllos sólo veían dinero. Y si eras pobre, por muy facha que fueras, tú eras de los de abajo. Pero al revés igual: si tú eras rico ya podrías contar lo progresista y de izquierda que eras, que te iban a ver como un privilegiado absoluto y como a un hijo de puta. No había nada que hacer. La juventud no quería que hubiera nadie pobre, pero tampoco que hubiera nadie rico y era un pensamiento muy peligroso porque les producía rencor social que alguien tuviera mucho más que los demás y tampoco lo entendían porque nadie les había educado en una sociedad clasista donde casi por arte de magia había que comprender que unos nacen ricos y otros pobres y otros medio ricos y otros medio pobres. No entendían los jóvenes que la sociedad estaba dividida en clases sociales y sólo veían gente con dinero y gente sin él y el que tuviera dinero ya estaba bajo sospecha y no colaba que le perdonaran por socialista, pero también si eras más pobre que una rata de alcantarilla pero eras un fascista, pues no pasaba nada. Era muy curioso.

--Doble Eme, la 0,3, está metida en un grupo religioso ahora que se prepara para el fin del mundo, pero antes quiere hacerse famosa por las redes.

-- Éso creo que era antes--analizó Karls-- cuando quería ser influencer. Ahora igual no le da tiempo o está a otras cosas.

Para Karls Doble Eme era la chica del 0,3 por ciento porque su familia tenía un nivel de riqueza tan alto que sólo lo tenía el 0,3 por ciento de la población española. Con todo y aun así Doble Eme quería ser famosa por las redes sociales, aparentando ser una rapera de barrio y de clase baja para granjearse las simpatías de la gente y tener muchos seguidores. Su personaje era una choni antisistema cuando ella era realmente todo lo contrario pero también por el Facebook puedes fingir que eres otra persona o lo que no eres y engañar por Youtube o TicToc ya no es engañar ( porque miente todo el mundo) y lo único que cuenta es la actuación y el espectáculo y cien por cien la imagen que tengas o que quieras dar.

Estaba bien el sistema de Karls para categorizar a la gente. No por nivel educativo. No por estudios. No por educación. Simplemente ( y no por clases sociales) por la cantidad de dinero que tuvieran. Así es como Karls se consideraba un treinta por ciento ( porque ganaba poco más de mil euros al mes) por su capacidad adquisitiva. Sin embargo sus padres eran un 8 por ciento por su capacidad adquisitiva alta de la que sólo era partícipe un ocho por ciento de la población Española y Robert ganando de Técnico Auxiliar Informático  menos de mil euros al mes ( y menos de 700) era sin duda un setenta por ciento ( en la sociedad española)

--El drama de Doble Eme-- comentó Robert--es que ni se ha casado ni ha tenido hijos.

--¡Como todo el mundo!

--Como todo el mundo no, que las hermanas y las primas de Doble Eme se han casado y han tenido hijos...

--Ya, entonces Doble Eme es la rara...

--Sí es la rara en su familia pero no en la sociedad, por éso Doble Eme quiso ser influencer, quería pertenecer a la familia humana, que los adolescentes que la siguieran fueran como sus hijos, que los señores que la siguiesen fueran como sus padres...

--Entiendo.

--Y a además la pena que tiene es que por ser así la tratan como si fuera una tarada o al menos como una mujer muy egoísta que no ha querido cumplir el roll que Dios encomienda a las mujeres que no es otro que el de traer hijos al mundo y cuidar de sus maridos...

--Éso es muy antiguo...

--Ya pero ha funcionado durante 100.000 años, a lo largo de toda la historia de la humanidad el mundo ha sido así, no entiendo por qué tiene que cambiar ahora...

--Yo creo que por un lado sobra mucha gente en el mundo y ya no tienen que venir más y por otro lado creo que a los ñiños los van a hacer por ingeniería genética en laboratorios para mejorar la raza y que no haya tantos tarados en el mundo...

--Mejorando lo presente, jajaja.

--Sí, mejorando lo presente, jajaja

Cuando Robert dejó de hablar con su amigo Karls se dio cuenta de que casi siempre la mayoría de las conversaciones consisten en hablar de los demás por lo que estaba seguro de que la gente cogería el teléfono y hablarían de Karls y de él, seguramente para ponerles verdes porque cuando dos personas se unen para hablar están despellejando a un tercero.

DEBEMOS COMPRENDER

Era curioso pero empezó a recordar Robert cuando estuvo viendo un programa de televisión en una pensión de Madrid un día casi navideño del 2004 y estuvo dos o tres horas sin distraerse viendo el programa. Recuerda entonces Robert que tenía un móvil pero que todavía no tenía internet en el móvil pero hacía el 2007 teniendo un móvil pero todavía no teniendo un móvil con internet estuvo Robert muchas horas leyendo un libro de pastas negras después de unas cervezas negras también y entonces pudo leer mucho tiempo sin distraerse. No recuerda Robert bien cuando empezó a sufrir déficit de atención al estudiar, al leer o simplemente al ver una película, pero piensa que viene todo de cuando los móviles tuvieron internet instalado ( los smartphones) y entonces era demasiado tentador no estar conectado siempre, las veinticuatro horas del día, sabiendo al momento y en cada momento qué estaba pasando en el mundo y en las redes sociales. Fue después del 2008 y después del 2009, porque en 2010 trabajaba en una inmobiliaria y se conectaba en el trabajo a veces para fisgar las páginas web de contenido esotérico y de videncias y profecías y en el 2012 se recuerda Robert en un taller de arte y ensayo y no consultaba su móvil ni miraba las redes sociales, para empezar porque no tenía. Pero ya en 2010 se crea unos blogs para escribir y por compartirlos se crea unas redes sociales. Pero, en fin, en 2012 se va Robert a vivir de pensiones tres años ( cuando acabó en un albergue de caridad) pero tampoco estaba tan pendiente del móvil. El uso abusivo del móvil y continuado no empieza ni en el 2014, cuando se hizo unos blogs de WordPress y seguía las noticias pero por su ordenador o computadora, así que lo de estar más pendiente del móvil fue después, con el tema de las Intel o las páginas de información militar a las que se subscribió y que empezó a seguir obsesivamente porque creía que venía una tercera guerra mundial. Ni siquiera fue aquello en el 2018, fue un año justo antes de la pandemia y sobre todo desde la pandemia y sospecha Robert que algo pasó durante los sesenta días que estuvo España confinada y nadie pudo salir de casa, nos volcamos todos en el uso de los smartphones y sobre todo de Telegram. Telegram debió ser: esa red social le obligaba a estar conectado permanentemente ( hacia el 2021) y con el tiempo ya no podía Robert concentrarse para escribir, estudiar, visionar una película o leer...pero... qué sucedió realmente.

DEBEMOS COMPRENDER


Cuando llovía a mares los días de invierno en tu ciudad provinciana sucia, oscura y gris pero tenías dieciséis años en plena etapa de exaltación de la amistad y los amigos querían verte. Te ponías un impermeable y luego ya en los bares no llovía, tenían puesta la calefacción y estabas con amigos y el ambiente, el clima y la ciudad eran lo de menos. Y luego ya con diecinueve años con tu amigo el triste y su panda de huevos escuchando música grabada en cintas TDK super-agresivas horas antes de salir de fiesta y luego la plaza de la zona del casco viejo hirviendo de gente hasta que a las cuatro de la mañana llegaban los coches de la Guardia Civil para que no se desmandara la gente, y de fiesta hasta el día siguiente que empezara con dinero de sobra y peleas por todas partes y gritos y broncas pero no tenías miedo porque no estabas solo y salías con mucha gente y luego las chicas perdidas de buena familia que no tenían que estar allí y que se metían en un lío con las bandas de esquizos vendiendo speed para colocarse de madrugada junto al río y nadie tenía móviles y por éso todos nos mirábamos a la cara y todos nos hablábamos aunque fuera mal, pero había que ser muy valiente, muy echado para Lante y confiar en el futuro que parecía siempre un poco negro pero muy interesante.

Josechu y Cesáreo en el Garras, no. En el Testarrosa. Bebíamos leche de pantera, un licor verduzco-blanquecino que nos encantaba y que treinta años más tarde se descubrió que se hacía con marihuana. La de bebidas exóticas que habremos bebido en nuestra juventud y de las que no teníamos ni idea. Las Piedras, también. Con sus submarinos. El submarino, otra bebida que nos enganchó a todos. La echarían droga también.

Morriña, en el bar El Paso...¿Qué tenía esa bebida? No podíamos dejar de beberla, no era sólo orujo y whisky, también tenía un tono verduzco...¿Marihuana también? Me creo que hace casi cuarenta años todos los hosteleros de la ciudad utilizaran alguna droga para hacernos adictos a las bebidas...¡Pero era legal beber Peyote, Pisco y Absenta! Hemos vivido como unos putos animales, nos salía pelo en pecho enseguida, claro. Y músculos.

HAN PASADO TREINTA Y CINCO AÑOS.

Tenías veintiséis años y vivías en Madrid, fumabas porros y tomabas anfetaminas. Un día en una bocacalle de la calle Gran Vía encontraste un coche diminuto. Otro día siguiente a haber ligado con dos polacas a las que regalaste tu amuleto te encontraste con Cris al lado de unos contenedores y te hizo el gesto de meterse los dedos en la boca para vomitar. Años más tarde piensas que fue todo una alucinación. Había caramelos en las cabinas del Sexshop.

Doble Eme al final se dió cuenta de que el grupo religioso en el que estaba trataba de sacarla el dinero con la excusa de que venía el fin del mundo, así que se cansó de su etapa religiosa y se marchó a vivir a Benidorm y se echó un novio cubano joven y guapo y más tieso que la mojama pero que al menos era simpático y tocaba la guitarra. Comprendió Robert que quizás Doble EME vivía en una ciudad donde a la gente le costaba mucho esfuerzo ser feliz y éso se contagiaba ( a nivel energético) pero luego lo que más le hacía ilusión era que le quisiera un señor guapo que la decía siempre lo mejor que quería escuchar desde luego, sobre las decisiones que podría tomar en su vida ( todo eran soluciones maravillosas) y adulaciones a parte pues también debería ser bastante buen amante y lo comido por lo servido, desde luego. Finalmente Robert acabó pensando que nos hacemos personas religiosas cuando lo vemos todo negro o nos van muy mal las cosas porque a las buenas nadie se acuerda de Dios, pues mira aún así hay gente que sabe ser agradecida y le dice a Dios que muchas gracias por todo pero que ya nos veremos y mejor más tarde que pronto. Como cada día Dios hace el mundo nuevo, pues Doble EME ya no se acordaba de nada tomando el sol en Benidorm. Y aquí el que no es feliz es porque no quiere porque realmente todos estamos en este mundo por algo pero a lo mejor no porque a lo mejor nada tiene sentido y éste es precisamente el sentido de la vida.

Roimans intentaba buscarse un trabajo porque su familia no le permitía tener acceso a los 785.000 euros de su herencia, pero al menos un albacea la daba una paguita de 1500 euros todos los meses, pero no estaba feliz porque se quería comprar un casoplón en la reserva natural de Costa Rica. No era la primera vez que Robert veía en su ciudad que a una rica heredera no le dejaban tener acceso a su fortuna porque el problema mayor era que de los 212 pisos que tenía en renta la familia pues tampoco veía un duro, no le dejaban participar sus cinco hermanos ni en la herencia ni en el negocio familiar pero al menos habían ordenado que Roimans recibiera una pensión de 1500 euros mensuales, la casa en la que vivía no tenía hipoteca. Pero en fin, que Robert comprendió que hay gente que lo que quiere es vivir como un rico, no como una persona de clase media ( y además de clase media-baja) y al final vivir un poco como a lo pobre con algún lujillo más pues le daba a mucha gente como mucha grimita.

Robert recordaba cuando acompañaba a Roimans al médico en plan altruista porque nadie quería hacerse cargo de ella, fue un día así que hacía malo con jueves un poco así de azul color oscuro y dolor en los ojos. Meses más tarde Robert pensaba que tenía que estudiar medicina y se pasó tres meses mirando series de terror, se acostaba y se levantaba, se acostaba y se levantaba y todos los días eran igual menos cuando se ponía a ver películas de miedo en la tele con seis cervezas. Robert piensa de si estaría loco entonces pero qué va, lo que pasaba es que era muy feliz viviendo siempre sin hacer nada y así llevaba treinta años: sin trabajar. Y un día a todo el mundo le dio por querer vivir sin trabajar y se fue España a la mierda, claro. Qué una cosa es no querer trabajar cuatro gatos y otra cosa es querer vivir sin trabajar todo el mundo, pero bueno ( había empezado una guerra mundial)



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