Iba en un autobús, tenía dieciséis años y había creado una revista de literatura con papeles de mi bolsillo, tampoco tenía zapatos ni nada e iba en calzoncillos, cuando me bajo canto canciones de Roberto Carlos y estoy vestido pero voy descalzo, mi novia todavía no la iba a tener porque no había llegado el momento pero ya la echaba de menos, veo a un artista alemán que recuerda su infancia en discotecas que eran como un cuadro llenas de trampantojos, creo que vuelvo a escribir poesía de nuevo, nonstalgia y melancolía.
Recordé un verano del año 2009, me fui a un hotel de la costa, había un piano-bar, todo el mundo hablando inglés, el espectáculo de magia era en ese idioma, yo me tomé tres cervezas fumando cigarrillos ( todavía se podía fumar en los bares) Pero el tema no era ése, el tema era que hacía cinco años había estado en ese mismo hotel con un amigo fumando porros y de repente empecé a escuchar canciones de ópera, las canciones de ópera salían de la piscina ( era por efecto de las drogas) y me fui a la piscina del hotel iluminada por reflectantes y escuchaba salir música del agua. Yo lloraba de la emoción, hacía una noche maravillosa pero lo increíble fue que no hubiera nadie...¿Había sido todo una ilusión? Cinco años más tarde y en el mismo lugar veía un espectáculo de magia pero ya no me drogaba ( y mi amigo se fue a trabajar a Inglaterra) y llegó el año 2012 y por la misma zona ya no tenía ni dinero para ir al hotel y muy cerca de allí había un asador de pollos que servía bebidas y me tomé una Fanta porque ya no me drogaba, ya no bebía alcohol, ya no tenía dinero y ya no tenía amigos ( un rollo todo)
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