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sábado, 24 de octubre de 2015

LA BRUJA DE LOS OJOS ROJOS




En los primeros días de la oscuridad fue apartado el tedio, todos los seres del inframundo llegaron a ser aquello que sólo podían haber sido de ser de otra manera y se instaló en ellos el error con una precisión diamantina, todos nosotros lo ignorábamos aquella noche y todas las noches anteriores de nuestra vida.

Fue en un viejo caserón donde leíamos novelas de terror y asábamos patatas de niños, yo tendría unos doce años y asaba patatas en el fuego junto a los pocos amigos que tenía, luego el tiempo pasó.

El recuerdo de aquel viejo caserón me asaltaba en mis más misteriosos sueños, siempre volvía a él pero ya de adulto y mágicos encuentros tenían lugar allí con personas de otras dimensiones y seres de otros planetas. Ese viejo caserón abandonado se convirtió en un nexo de un unión entre el mundo onírico y la realidad que me acompañaba muy de cuando en cuando pero lo hacía.

En algún lugar de mi alma algo estaba a punto de estallar y yo lo sentía así, había habido muchos cambios rotundos en mi vida. Era el verano del año 2012, Amanecer Dorado había llegado al poder en Grecia yo hacía páginas web para clubes de alterne, vivía en una cochambrosa pensión en el peor barrio de Salamanca y tenía sólo cinco euros al día para mis gastos después de haber pagado el día en aquella pensión de mis recuerdos. Con el tiempo logré poner la orden de pagos mensualmente pero tuve que hacer grandes sacrificios para ello, me sentía aislado y el mundo se venía abajo, España estaba a punto de pedir un rescate a la banca y su principal sistema financiero se había caído provocando pérdidas de más de 40.000 millones de euros. La gente estaba loca aquellos días, porque parecía, entre otras cosas, que también venía el fin del mundo presagiado por los mayas y que una tercera guerra mundial o una gran cataclismo estaba a punto de sobrevenir al planeta Tierra.

Por aquel entonces yo encontraba en el viejo caserón cierto refugio y en él hablaba con ángeles y espíritus de los muertos y también seres de otras dimensiones, astralmente lo hacía así en ese viejo Lugar de Poder que era el caserón abandonado de mi infancia que resurgía en mis sueños cómo una fuente de antiguo conocimiento. De esa manera me hice algo sabio y algo cínico y más desapegado de las cosas y de las desgracias del mundo real y de la grave crisis que vivíamos mundialmente, pienso que aquello fue lo que me salvó.

En aquel verano, tras el triunfo en Grecia de "Amanecer Dorado" parecía que una ola de neonazismo iba a recorrer toda Europa, y fue ello sumado a la fuerte crisis que teníamos en España, lo que llevó al grueso de la inmigración a abandonar mi país, sin embargo, y para contentarse con su nuevo destino, todos los inmigrantes gastaban su dinero ahorrado en grandes dispendios por los bares de la ciudad y el ambiente no era de tristeza y abandono sino de gran algaranza y alagarabía, todos los extranjeros se gastaban su pecunio ganado con el sudor de su frente en divertirse llevando en consecuencia a una extraño ambiente festivo toda la ciudad justo cuando España estaba viviendo sus horas más bajas.

Ocurrió una noche de desenfreno y gasto de los no nacionales cuando me perdí por los bares de Salamanca intentando de alguna manera sumarme al jolgorio, entonces una chica muy pobre y mal vestida con una mirada verde y callos en las manos, me pidió algo de dinero para comer y acepté invitarla a merendar. Mientras degustábamos un chocolate con tortitas apareció una extraña vieja desdentada detrás de mi con aspecto de vivir entre cubos de basura y me dijo sólo:

--Esa chica...no buena--y se marchó dejándome sumido en una acongojante zozobra.

Sin embargo volví a quedar con esa chica una tarde y otras tardes de verano y siempre merendábamos chocolate y tortitas y siempre invitaba yo. Tuve que pedir dinero prestado a un hermano en el extranjero, que había huido del mal rollo que se estaba gestando en España con la escusa de la crisis para poder vivir un poco mejor yo en medio de aquel sistema de cosas, esos giros que mi hermano me pasaba por Paipal siempre acababan en manos de la extraña mendiga que en el fondo me tenía cautivado.

De nuevo, ya casi de noche, se nos volvió aparecer la siniestra anciana para decirme lo mismo:

--Esa chica...no buena--y tras pronunciar las palabras con voz tenebrosa y de ultratumba nos dejaba sumidos en el estupor.

Una mañana yendo yo hacia el mercado que hay cerca de las torres de la clerecía, volví a encontrarme con la vieja del inframundo.

Aquella mañana me encontraba lleno de vida y optimismo y al encontrarme a la anciana mi energía se me vino abajo. Dijo muy cerca de mi unas palabras que no entendí, casi cómo una maldición y luego se fue cómo vino, cómo si no hubiera llegado.

Estuve toda la tarde triste en medio de la algarabía y el tono festivo con el que los emigrantes se despedían de España por centenares, perdido en la ciudad sin saber qué hacer ni a donde dirigirme, fumando más de la cuenta y algo nervioso, esperando que se hiciera de noche para recorrer los mismos bares y entonces al llegar a la plaza mayor de Salamanca me acordé de la plaza mayor de Madrid, donde había vivido mucho tiempo, y no sé por qué me empecé a imaginar que estaba en Madrid y al final fue tan vívido mi sentimiento que empecé a creerme que efectivamente me encontraba en aquella región de España. Empecé a sentirme también cómo un emigrante, sin saber por qué, que tenía que abandonar el país que estaba arruinado y buscar mejores horizontes.

La semana siguiente me encontraba muy cansado y algo deprimido, no sé por qué pero me deprimía mi país, la ruina en la que se había convertido España. Me deprimía que pronto empezaran a ser pobres cientos de miles de españoles y quizás yo también, me deprimía demasiado pensar que a lo mejor un día del año 2015 habría catorce millones de españoles pobres en España. Me deprimía pensar que mi país se había ido a la mierda y que pronto empezaría a haber grandes diferencias entre clases sociales con el consecuente odio y rencor que generaría todo aquello. La ruina de España yo empezaba a sentirla cómo mi propia ruina y el fracaso de España yo empezaba a sentirlo cómo mi propio fracaso personal. El país aquel verano del año 2012 estaba en sus horas más bajas en medio de una Europa en sus horas más bajas y todo era desconcertante y a la vez muy deprimente, la sensación era cómo estar viviendo una guerra. De hecho eso era lo que sucedía: había una guerra contra el euro y los españoles no estábamos llevando la peor parte...¿Cuánto tiempo podría aguantar haciendo páginas web para clubes de alterne y durmiendo en una cochambrosa habitación de una pensión de Salamanca? ¿Cuánto tiempo podría aguantar hasta que se me acabase el dinero y tener que volver a vivir con mis padres cómo cuando era un adolescente? No quería pensarlo y por eso dejaba siempre unas pocas monedas para unos vinos y para unas jarras y creo que toda España estaba haciendo lo mismo. Los bares estaban llenos y se veía pasear temblona a la gente borracha por la calle.

De repente pensé en algo...¡Si no hubiera visto las noticias ni internet, Salamaca sería sólo una gran fiesta! ¡Una gran fiesta de emigrantes divirtiéndose y gente llenando los bares! ¡De no haber visto las noticias no vería la crisis por ninguna parte, antes al revés: vería una situación de fiesta y abundancia ( los bares llenos, los emigrantes de risas, la gente copando los bares y restaurantes en las calles)

¿Y dónde estaba mi crisis? Yo tenía trabajo y un lugar donde dormir, comía todos los días y tenía para mis gastos...¿por qué no me limitaba a disfrutar de la noche? ¿Por qué no me limitaba a disfrutar de la noche y de la naturaleza y a disfrutar con mi propia creatividad? ¿Por qué no me limitaba a disfrutar del buen tiempo del verano sin preocuparme por la crisis que yo ni tenía, ni veía, ni sentía...? ¡Todo había sido inducido por la prensa y el mundo digital! España había perdido 40.000 millones en las finazas del Ibex 35...¿Tenía que estar triste por ello? ¿Había perdido yo algo? ¿Me había desaparecido dinero del bolsillo por ello? ¡Las bolsas mundiales se estaban hundiendo! ¿Había perdido yo mi trabajo, sentía un terremoto bajo mis pies? ¡No! ¡Además en España no existen terremotos! ¡Nunca habrá un gran terremoto en España! ¿Y el megasismo financiero? Yo no sentía nada más allá de mi propia aprensión...¿Por qué no disfrutaba un poco de la vida, del verano y de mi gran energía creadora? ¡Sí! ¡Eso haría!
¡Y en cuanto a esa maldita bruja en vez de tenerla miedo exploraría lo desconocido!
Sumido estaba en esos pensamientos cuando vi aparecer de improvisto y casi de la nada a la misteriosa y añosa mujer. Me hizo un gesto con los pulgares hacia abajo y se fue arrastrando un carrito de la compra con lo que parecían sus enseres personales, se entretuvo mirando unos desechos de metal que habían tirado en plena calle y que parecían el interior de algo. Los recogió y con mucha parsimonia los metió en su carrito, luego pareció reírse muy bajito y me lanzó una mirada de fuego mientras seguía poniendo sus pulgares hacia abajo cómo en signo de derrota.
¿Cuántos miserables buscando en las basuras habría en el año 2015? ¿Cuántos negociantes del cartón, los plásticos y la chatarra no tendrían más remedio que vivir de desperdicios cuando hubiera en España en el año 2015 catorce millones de pobres? ¡Pero por qué pensaba eso! Yo estaba bien, tenía salud y trabajo y algo de juventud todavía y fuerzas y ánimo vital...¡Yo estaba bien! ¡Podría con todo porque había una gran crisis...¡Pero para mi, no! Tal vez un poco  de austeridad, pero nada más (y además yo siempre había sido muy austero, cómo buen castellano)

Me entretuve más de la cuenta por los bares aledaños a la plaza mayor de Salamanca, siempre tan espaciosa y tan bien iluminada, y me sorprendí pensando que quizás a aquella anciana tan sólo pudiera verla yo...y...¿Por qué no? La mitad de lo que viera. Imaginaba que tan sólo yo podía ver una realidad que existía más allá de los sentidos y a  la que yo tenía acceso. De la misma manera que pensaba en pensamientos que estaban más allá del pensamiento y que nadie podía entender, era posible que también pudiera ver cosas que sólo entendiera yo. Siempre he tenido acceso a un mundo más complejo y completo, he sido un privilegiado del sexto sentido desde muy temprana edad y por eso no podía sorprenderme que sólo en mi cabeza existiera una realidad que era la realidad del mundo y no la mutilada realidad que tenían que entender los demás. Ésto siempre me había traído problemas. Muchas veces soñaba ser una persona normal, cómo el resto de los ciudadanos...¡Pero no podía serlo! No entendía porque tenía este sino porque ¿Qué era el universo?: nada más que un holograma plano al que nosotros damos apariencia tridimensional. Flotamos en el éter del cosmos y percibimos la ilusión de tener un cuerpo y vivir una experiencia 3D cuando en realidad sólo somos mente y pensamiento y a eso volvemos, a una Gran Mente producto de todas las que recobran su posición en el más allá: ¡El universo es mental! Sin embargo al pasar por  Maya o Ilusión el Ser Humano cree vivir una experiencia 3D y se producen las Ilusiones Materiales y la mayor de ellas: el dinero.
Ahora desaparecía la mayor ilusión material de todas (el dinero) y la gente empezaba a cobrar conciencia de su ilusión 3D al carecer de cosas materiales, pero el principal objetivo era poder librarse de esa ilusión, en eso consistía el cambio de conciencia del año 2012 en acabar con este mundo de ilusión y la mayor ilusión de todas, la más grande, el dinero, estaba desapareciendo.

Pero tenía que hacerme cargo de la realidad 3D, los seres humanos no estaban tan evolucionados cómo para prescindir del mundo de la ilusión. Veía a cientos de compatriotas míos mendigando por las calles, a cientos de miles de compañeros míos en la cola del paro y a millones de españoles que vivían en medio de empresas quebradas y austeridad galopante...¡Veía a mis hermanos pasando hambre! ¡Pero ésto era igual en toda Europa y especialmente en Europa del sur! ¿Hacía dónde nos dirigíamos? Probablemente hacia una tercera guerra mundial en medio de un colapso sistémico de la economía...¡Quizás para septiembre o noviembre del 2015 colapsaría el sistema financiero y económico a nivel mundial! ¿Y ésto no desembocaría automáticamente en la muerte de millones de seres humanos? ¡Sí, el mundo de la ilusión estaba acabando en el año 2012 y conoceríamos la verdadera realidad que se encontraba descorriendo el velo después de la ascensión! ¡Pero ascender significaba morir! Así que cuando decían los santones y profetas y los gurús y los conferenciantes espirituales que ascenderíamos después del año 2012...significaba que todos íbamos a morir! (y ésto lo sabían los jubilados) ¿Pero qué podíamos hacer? ¡Vivir con alegría, siempre vivir con alegría! ¡Con la alegría de estar vivos!

¿Y qué podemos hacer los Seres Humanos? ¿Esperar a que llegue el Fin de Semana y gastar unas pocas monedad aturdiendo nuestra mente con el alcohol y la droga? ¿Es a eso a todo lo que podemos aspirar los seres humanos: a ser unos esclavos de lunes a viernes y los fines de semana aturdir nuestra mente con drogas y alcohol? ¿Es eso a todo lo que podemos aspirar? ¡Podemos aspirar a celebrar nuestras propias fiestas y no las fiestas oficiales que están en el calendario! ¡Cuándo nosotros queramos que sea un día festivo, lo será y lo celebraremos! ¡Y podemos aspirar a salir cuando nos dé la gana y no sólo en los findes! ¡Podemos aspirar a comer cuando tengamos hambre y a dormir cuando tengamos sueño y a divertirnos cuando tengamos ganas sin esperar horarios ni fechas! ¡Podemos aspirar a crear nuestro propio trabajo y a trabajar en él sólo cuando nos apetece! ¡Podemos aspirar a no tener edad ni creencias ni partidos político ni religión! ¡Podemos aspirar a no votar ni  a interesarnos por la política! ¡Y podemos aspirar a ser humildes y a no tener deseos que no podamos alcanzar! ¡Podemos aspirar a la inmortalidad del alma y a una vida sin sueños porque será toda ella cómo un sueño! ¡Podemos diseñar nuestro propio espacio e instalarnos en él!

Agotado de tantas reflexiones enfilé rumbo a la pensión y en pocos minutos me quedé dormido, aquella noche tuve un sueño inquietante:
Me encontraba yo en el viejo caserón abandonado de mi infancia, ya adulto pero en los mismos quehaceres, asando unas patatas en una hoguera, cuando se me apareció la bruja de ojos rojos:
--Esta bien que aprendas a cocinar sobre hogueras alimentos--me dijo
--¿Por qué?--la pregunté.
--Porque pronto en Europa vais a pasar hambre.
Me desperté del sueño ciertamente conturbado por la experiencia...¿Era verdad que en Europa íbamos a pasar hambre? ¿Y cuándo? En 2013, en 2014, en 2015...o más adelante? Yo no sabía lo que iba a pasar pero parecía que la vieja me traía un mensaje desde el otro lado desde el que se podía observar cómodamente el tiempo....¡Una guerra en Europa! ¡Qui´zas fuera eso! ¡La invasión de Europa por Rusia! ¡La guerra total! ¡La tercera guerra mundial! La bruja de los ojos rojos me había traído un mensaje desde el futuro y era desolador y yo no podía entender ni comprender la peligrosidad de su alcance...¿Y qué hacíamos los españoles mientras tanto? Dormíamos, sólo dormíamos.
Cuando me desperté era sábado por la mañana y la gente vivía en chandal, allá a donde fueras veías a familias enteras con el chandall puesto, debe ser costumbre lavar en fin de semana toda la ropa de trabajo o para ir al trabajo, entonces las familias se ponen un chandall y salen a pasear. Aquella visión de familias enteras por la calle vestidas con ropa deportiva al mismo tiempo que yo conocía que todos ellos iban a pasar hambre en pocos años, me daba cierto poder pero...¿Para qué me servía? ¿Alguien iba a creerme? ¿Me iban a dar dinero por ello? ¡El sueño y la visión me servían tan sólo para hacer literatura, para escribir un relato o un cuento algún día que quizás leerían sólo 80 personas!¿De qué me vanagloriaba...? ¡Ah! ¡Todo es vanidad y perseguir el viento!
Debía preocuparme por mi. Cuando empezara el colapso económico y la seria carestía y luego la hambruna, de seguro que no iba a haber tabaco. Para empezar tenía que dejar de fumar. El café escasearía, así que me tenía que acostumbrar a tomar poco café. Seguramente tampoco habría mucho alcohol, así que tendría que ir dejando poco a poco de beber. La comida sería muy frugal, me acostumbraría a comer poquito y una sola vez al día. Desde este año, 2012, iría poniendo en práctica todos estos recursos para cuando viniera la guerra y la hambruna en el 2016 o el 2018 ya me encontrara preparado. Poco a poco me iría acostumbrando a una vida de privaciones para cuando llegara el momento de que en Europa no hubiera nada. De todas formas hoy era sábado y un par de cervecitas no le hacen daño a nadie, saldría a alternar aprovechando un poco los pocos años que me quedaban antes del fin...¡Pobre Europa! ¡Pobre mundo! ¿Cómo hemos podido llegar a esta situación? ¡No me lo explicaba! No era sólo el egoísmo del hombre y de algunos de sus gobernantes...mi intuición me decía que todo era un sistema de cosas preparado...¿Pero por qué y para qué? ¿Para reducir la población mundial? ¡Somos ganado! ¡Somos una granja humana en el planeta! Me ponía malo y me daban ganas de beber más en vez de dejar de beber, pero tenía que ser fuerte. Hoy sólo dos cervezas y poco a poco me iría quitando de beber ( de fumar iba a ser más difícil) En cuánto a comer menos, seguro que me vendría hasta bien...¡Un nuevo mundo estaba a punto de aparecer ante mis cansados ojos...un nuevo mundo de pesadilla! ¿Y qué podíamos hacer? Nada. Realmente nada.
Decidí tomarme unas pequeñas vacaciones, así que me subí a un autobús y viajé hasta Palencia.

Cuando llegué a Palencia era por la tarde todavía pero empezaba a anochecer, me perdí por unos bares cerca de plazas y en las plazas algunos árboles. Estuve entretenido muchas horas y me gustó pasear por algunas calles que curiosamente me recordaban a Granada, incluso a esa calle de Granada que va desde la principal al barrio del Albaicín, eso me pareció lo más mágico de todo...¿Así que para qué preocuparse? España entera sería sumida en una gigantesca crisis que no había hecho nada más que empezar...¡Pero yo estaba de vacaciones en Palencia! ¿Qué más podía pedir?
Nadie podía ayudarme en nada en momentos cómo éste, sonidos de reloj me acompañaban, campanas a lo lejos y repetía para mí mismo "No te angusties" "Vive y deja vivir" y así pasaba la tarde y la noche pensando que la vida resolvería todos mis problemas a la menor ocasión, no podía dejar de ser sensible. Viviría y sería feliz, no dejaría que ningún problema me hiciera sufrir. Palencia sería mi nuevo hogar donde viviría cómo quisiera y comería lo que quisiera, eso pensaba yo. La buena vida sin reglas, responsabilidades ni angustias...¡Ya llegaría la guerra luego a Europa! Echaría de menos el convento de los capuchinos de Salamanca pero aquí también habría buenas iglesias que visitar, Palencia "la bella desconocida".

Me instalé en Palencia y teletrabajé cobrando el suficiente dinero cómo para poder hacer frente a mis gastos, la bruja ya no aparecía en mis sueños sin embargo las calles estaban llenas de depauperados y mendicantes. Yo lo sentía así, ésto no era más que el comienzo: en muy pocos años en Europa se pasaría hambre y vendría una gran crisis económica catastrófica, mayor que la que estábamos viviendo ahora, y una probable guerra. Un día cerrarían los bancos, al siguiente ya no habría leche en las tiendas y poco a poco todo el mundo tendría que abastecerse cómo pudiera de alimentos antes del colapso del sistema. Las calles se volverían inseguras y no habría dónde buscar refugio. Yo lo veía en cada rostro de cada ser que me encontraba en mi camino, el fin estaba cerca y ellos lo sabían...pero yo ¿Qué podía hacer? Nada, seguir con mi trabajo y esperar mi turno después en la cola del paro, esperar unas pequeñas prestaciones y luego nada...nada...el fin.

Pero aquellos días en los que me encontraba perdido pero seguro de mí mismo me daban una respuesta, la tercera guerra mundial estaba próxima y se iba acercando, millones de personas iban a morir y el resto pasarían hambre y privaciones. La gente sin embargo caminaba tranquila a sus quehaceres, ignorante del destino fatal que les aguardaba...¡Cuántas veces deseé ser uno de aquellos ignorantes llamados también "Durmientes" pues estaban dormidos sin conocer la verdad, sin querer despertar. Era una realidad que el mundo se había dividido entre "Durmientes" y "Despiertos"...¿Y de qué me valía ser un "Despierto" si no era más feliz, si no hacía cada día un poco más por asegurarme la supervivencia cuando sobreviniera el Gran Colapso de mano de la Gran Tribulación al inicio de el Final de los Tiempos?

España pronto tendría hacia el año 2015 más de 14 millones de pobres y la situación empezaría a ser insostenible, al mismo tiempo ya para aquella época habría muy pocos "Durmientes" y la gente empezaría sin duda alguna a despertar, a saber que se acercaba imparable una tercera guerra mundial y que se cernía sobre ellos la hambruna después del colapso económico del sistema y ...¿Cómo iban a estar las calles entonces? ¿Sería Europa un lugar seguro o habría que emigrar a Centroamérica o a Japón o quizás a China? ¿Se podría vivir bien después de todo? Si sólo un tercio de los españoles podrían estar bien y seguros mientras el resto pasaba grandes penalidades incluso hambre...¿Qué lugar para vivir sería España? Los grandes bancos españoles irían cayendo y luego sucumbirían los conectados a ellos, en días no habría dinero en los cajeros ni comida en los supermercados. La gente empezaría a volverse loca y el hombre cuando tiene hambre es lo más parecido a un animal furioso, el caos y el desorden se adueñarían de las calles y sería necesaria la presencia de grandes contingentes militares para contener a la turba.

La alegría toca el suelo, las máscaras están acalladas y las ironías se han silenciado, en el lecho del sueño duerme la masa mónada de los días que son y sin parecer que se entrega un espejismo el dueño del vuelo está aquí para hacer lo cierto. En manos densas descansamos otorgados al frenesí del espacio habitado por nadie y en horas bajas cansamos y aturdimos con nuestro diamante que ha sido carbón, el padecer del resto que es así. Para la esperanza hay una espera y todo se difumina en un sonido diapasón, cabalga el tedio y es flor y los vasos están repletos del licor que nos mece para ser de una realidad posibilitadora, el aire es fresco ya. Rumores ciertos, cobijos y diestros en las frases del no significar.

Dejé Palencia y me vine a vivir a Valladolid, el aburrimiento se hizo fuerte en mi espíritu, nada me animaba, nada me interesaba, nada parecía gustarme. El mundo se hizo más sucio y más gris, esperaba algo que no sabía que era, un cambio de todo lo conocido y volví a encontrarme a la bruja en sueños.

--Muertes a gran escala--me dijo--.Sucederán muertes a gran escala.

Entonces, tras recibir el mensaje en mi sueño, supe que las muertes a gran escala no vendrían por guerras sino por gigantescos y tremebundos terremotos y también por megainundaciones, devastaciones y tsunamis.

Sin duda en el mundo iba a haber grandes y poderosos terremotos y morirían las personas por cientos de miles, igualmente sucederían inundaciones sin número y la naturaleza sería cruel con el ser humano. Ese era el mensaje de la vieja...¿Pero por qué me fue revelado?




viernes, 4 de septiembre de 2015

EL ESPEJISMO JUNTO

En un momento todo el fregadero se atascó y también la bañera, la cafetera dejó de funcionar y se cortó la luz.
Me quedé un rato en silencio incapaz de buscar la linterna para dar los plomos, me quedé en silencio un rato y a oscuras.
Estaba cansado del desastre de mi casa, que cada vez iba a peor.
En silencio me sentía cómo si algo en mi naciera nuevo, algo que se edificaba y giraba sin parar dentro de mi.
Salí de casa dejando el desastre que había en ella, pensé en el año en el que estaba viviendo, 2010, no pasaban grandes cosas, el mundo cambia.
Mis pasos en la calle, encontré una moneda. Vivía solo.
Después de deambular por la calle entré en un bar muy sucio, me pusieron una cerveza de tamaño pequeño y me la cobraron cómo grande, vigilaba la espuma mientras pensaba en la crisis que se estaba haciendo vieja, mucha tristeza en aquel lugar, una tristeza grande cómo una torre fabricada por comedores de setas sagradas y animales de carga encarcelados.
Al salir me sentía pequeño y cansado, insignificante ante el gran mundo, imaginaba que me miraban desde un satélite y en el bar de las brasileñas ahora daban botellas de whiskey por 20 euros, para cinco amigos.
Había grafitis muy cutres en la calle, jóvenes en el sacrilegio de escribir que no comían sano, cuerpos profanados por la violencia y la vida que no alcanzaban a mejorarse y que no dejaban de estar lejos del mar.
Sentí algo sólido en mi que no podía explicar, una radical revolución sis cambio ni cárcel ni acuerdo.
Algo en mi no estaba de acuerdo y trataba de ser diplomático con mis sensaciones.
Conocer nuevos lugares de la ciudad, salir por los barrios de la zona Pajarillos y encontrarme con un bar que estaba bien, cerraba tarde. Un bar nocturno de madera y azulejos negros en el suelo. En aquel lugar estuve hasta altas horas de la madrugada, pensando que en mi casa todavía seguía siendo de noche mucho tiempo, bebiendo cerveza irlandesa y de importación y escuchando la música que ahora escuchan los veinteañeros, pero yo ya, cercano a los cuarenta años, no puedo entenderla ni disfrutarla.
Cuando empezó a amanecer me acordé de los bares de la calle Huerta del Rey, de aquella época en la que quería estar en sitios nuevos. Habían pasado veinte años.
Cuando llegué a mi casa el sol entraba por las ventanas y dormí de día unas cuantas horas, al despertar volví a poner la luz en funcionamiento e intenté arreglar el fregadero y la cafetera pero ya no tenían remedio, barrí el suelo y luego fregué y creo que no lo hice bien del todo. Encontré unas monedas pequeeñas sobre el sillón rojo de la cocina americana y me las guardé. Luego me conecté un rato a Internet para ver cómo seguían las primaveras árabes. En Egipto había una revolución.
Tenía un trabajo montando cajas de cartón en un almacén al que acudía por las mañanas, el trabajo era sencillo, las cajas se montaban casi solas pero era muy rutinario. Por ese trabajo me pagaban cerca de 400 euros y era de media jornada tan solo, tenía mucho tiempo para pensar.
Luego salía y esperaba a que me ingresaran el día diez en mi cuenta corriente, era dinero no declarado porque la verdad es que casi no era dinero. Había una luz diminuta y difusa en el almacén que llegaba a cansar, eso era lo peor del trabajo y tener que andar para ahorrarse el autobús.
Recuerdo que sería día diez y que cogí una buena cantidad de dinero después del trabajo y me perdí por la ciudad.
Mis pasos solitarios en la madrugada de un sábado por la desierta ciudad entonces y algo de alegría dentro de mi cuerpo y sentimientos de tranquilidad.
De repente me sorprendió un brillo extraño debajo de una farola, algo que no podía entender ni comprender ni saber qué era, fue fulgurante y repentino y desapareció con la misma rapidez que hizo aparición.
Aquel reflejo milagroso dio paso a una serie de extrañas circunstancias en mi vida.
Antes de la llegada de aquella situación solía pasar grandes y buenos ratos en un parque de la ciudad sentado en un banco pensando y viendo llegar las horas, de vez en cuando hablaba con mujeres que salían de su trabajo en un centro de salud cercano, un día me encontré con una de ellas en la calle y tomamos un café.
Ella estaba muy decepcionada por la crisis, cobraba muy poco dinero y tenía a sus hijos mayores en paro y a los pequeños sin ganas de estudiar ni de hacer nada, todos le pedían dinero y ella a penas tenía para la hipoteca, creo que su marido la pasaba una pensión porque estaban divorciados pero siempre tenía problemas económicos.
Cada persona que te encontrabas por la calle te contaba su triste vida, los había sin trabajo o dependiendo de la caridad y los que tenían la suerte de tener trabajo tenían que mantener a familiares que no lo tenían, España estaba en horas bajas y yo no podía hacer nada.
Los bares muchas veces estaban vacíos y sin gente por la crisis, muchos lugares donde antes bullía la vida ahora estaban tristes y desangelados, la pesadumbre de algo filoso y desagradable estaba en las miradas perdidas de aquellos que se cruzaban en mi camino, en su mayor parte cerebros atontados por la televisión y el deporte rey pero tampoco los más intelectuales con dos carnets de biblioteca y viviendo con sus padres se libraban del marchamo del tedio vital de ver cómo sus vidas se desperdiciaban, sin embargo para un tercio de la población no había problemas económicos pero esos siempre estaban trabajando y no te los encontrabas deambulando aburridos por las calles con una excusa en los bolsillos y mucho orgullo en el hablar.
Entonces la casa colapsó, me quedé sin energía eléctrica y también sin cafetera, no podía ducharme en la bañera porque el agua estaba atrancada y tenía suerte de que funcionara la cisterna del retrete porque por lo demás no podía ducharme ni tomar café y tendría que alumbrarme con velas por la noche.
No quería pensar por qué me había quedado sin luz...¿Había pagado los recibos? Puse unas pilas al despertados y a la radio y se me acabó ver la tele e internet. Por la noche a la luz de las velas escuchaba los programas de radio, era una sensación extraña que me desvelaba.
Tardé dos días en darme cuenta de que sin electricidad tampoco podría cocinar porque tenía vitrocerámica, aproveché que tenía que alimentarme de latas para ir al banco de alimentos a perdirlas pues con mi sueldo sólo me lelgaba para fumar y beber y no podía comprar comida, a muchos españoles les pasaba lo mismo y tenían que hacer malabarismos para llegar a fin de mes con sus gastos sólo para el bar y el fumeque, gracias a Dios los bancos de alimentos siempre nos daban comida a aquellos que sólo teníamos dinero para nuestros vicios...¡Lo primero es lo primero!
De todas formas prescindí del teléfono digital y de Internet y me compré un teléfono por veinte euros de tarjeta de prepago, así me ahorré unos 45 euros mensuales.
Un día me llegó una carta de la Seguridad Social, había cotizado tres años en toda mi vida laboral. Cómo tenía cerca de los 40 años tendría que trabajar hasta los 80 años sin parar para poder cobrar una pensión, no me parecía imposible pero no tenía grandes esperanzas en hacerlo y una noche al salir del bar con dos copas de más me di cuenta de que en la vida iba a tener pensión y la verdad es que me dio igual, pero no iba a tener la cara de echarle la culpa de ello al gobierno. Muchos amigos míos estaban igual o peor, ya no iban a tener pensión...¿Qué iba a ser de nosotros? Realmente éramos millones los que estábamos así...¿Qué iba a ser de nosotros?
Al día siguiente me encontré con Edu que me pidió para un café, le pedía para cafés a todo el mundo y vivía de eso. Le dije que no podía pero esta vez era mentira.
Me llamó a la tarde mi amigo Gero para pedirme el ordenador ya que no lo usaba para nada, pero no quería que lo empeñara y me quedara sin él. Luego me llamó Marta para preguntarme si tenía trabajo y cuánto ganaba, debía estar pasando una mala racha, la dije que si quedábamos y que pagaba yo una consumición o dos. Dijo que lo tendría en cuenta, buscaba una casa pero al ver el estado en el que se encontraba la mía no se quiso ni acercar, perdí una buena opción de pasarlo bien. Me dijo que yo no era pobre que pobres son los que nos hacen ser pobres pero yo sabía que sólo era una manera de hablar, a parte que yo no tenía dinero por no haber hecho bien las cosas en mi vida. Con mi sueldo de las cajas me bastaba pero no podía conformarme, buscar algo mejor me estresaba porque sabía que no lo iba a encontrar e iba a perder el tiempo-- y el dinero-- buscándolo, amén de poder encontrarme con algún tipo de timo por el camino, que esa es otra. Pero no me podía quejar, tenía una casa. Una casa que estaba colapsando pero una casa al fin y al cabo.
Todo lo que estaba pasando era un desastre y yo ,o sabía, intentaba pensar que sería de otra manera pero era de la manera que no podía ser. Con el tiempo comprendí que tendría que acabar abandonando mi casa y eso me producía angustia y ansiedad. Pero los cambios estaban ahí y habían venido para quedarse, era así.
Creo que me cogí una pequeña depresión que debido a mi estado de ánimo debido a una vida precaria se volvió todo una situación odiosa, no podía controlar mis sentimientos de frustración.
Sin embargo yo sentía que tenía que ser menos revoltoso y empezar a trabajar en algo serio, sin problemas. Era así y yo no podía evitarlo, era necesario un cambio y el cambio estaba por producirse, pero por el camino sabía que me iba a aburrir.
El karma era la acción y necesitaba mayor acción en mi vida, confeccionarme una lista de trabajos y tareas para estar activo y no vegetar, necesitaba una mayor actividad.
No sabía a dónde me iba a conducir mi nuevo destino pero yo me abría un camino que no quería que nada lo cerrase, mi objetivo era pertenecer al tercio de la población española que estaba sin problemas económicos pero con una casa a punto de colapsar no sé cómo lo podía conseguir.
De repente me llegaron imágenes de caserones abandonados entre fieras, de repente me costaba trabajo seguir. Tenía cierta angustia al despertarme todas las mañanas, la casa se me caía encima, no podía con ella. Mis propósitos de una vida más activa se iban al garete, encontraba en mi un cansancio esencial, un cansancio de siglos y era yo el que quería cambiar pero no sabía cómo. Sentía temor ante el fracaso de mi persona, definitivamente tuve que asearme en el lavabo y tomar café en la plaza. Pasadas dos semanas la cosa no estaba mejor, sencillamente no había hecho nada.
Entonces tuve cómo destino el centro cívico de la calle Maravillas donde me aseaba y me afeitaba, también llenaba las botellas de agua y me las llevaba a casa porque pasadas dos semanas vivía sin electricidad ni agua en mi casa, me habían cortado el agua y me habían cortado la luz. Usaba los servicios de los bares o un barreño que luego limpiaba sobre una alcantarilla, me alumbraba con velas. Después del trabajo iba al albergue de caridad y me daban latas de comida, compraba pan y me hacía bocadillos. El poco dinero del que disponía era para cargar el teléfono de tarjeta prepago y poder beber algunas cervezas--copas ya no--y fumar barato, tabaco de liar de la peor calidad.
Así que me acostumbré a irme a la cama temprano, cuando se ponía el sol, y a despertarme al amanecer con los primeros rayos del astro dorado.
No veía televisión ni internet.
De repente mi vida se volvió mucho más espiritual, sentía la presencia angélica de las almas de los santos que habían pasado tribulaciones cómo yo, sentía su energía y su fuerza nimbándome desde sus oltananzas sagradas.
Tenía que concienzarme de que tenía que abandonar esa casa antes de que los caseros llmaran a los servicios sociales, después de años valiéndome por mi mismo tendría que volver a vivir con mis padres y a pedirles que en su casa me dejaran una habitación, para mi eso representaba un fracaso personal y además ellos vivían en otra ciudad distinta a la mí y tendría que viajar hasta ellos y emprender una nueva vida en la que perdería mi independencia.
Pensaba en todos aquellos que cómo yo se habían quedado sin casa, yo por lo menos no tenía hijos ni estaba casado ni vivía en pareja, sólo mi persona era un problema pero nada más, y ahora venía una nueva oleada de cambios en mi vida en los que yo tenía que discurrir por nuevos senderos, realmente no me apetecía y pensaba dilatar en el tiempo todo lo posible la novedosa situación...¿Podría aguantar unos meses? No lo creía posible. ¿Unas semanas quizás?
Aprovecharía el tiempo para buscar un trabajo nuevo.
Salí a la calle con renovadas fuerzas.
Serían poco más de las cuatro de la tarde y las calles estaban llenas de mendigos y de gente cansada y harta, los borrachos de por la mañana, que todavía no se habían ido a su casa a comer, estaban todavía montando el pollo en algunos bares. El ambiente era sobrecogedor y de pobreza extrema, mi barrio no era de los mejores lugares de la ciudad pero sólo en el centro histórico se estaba bien, por los extrarradios  y arrabales amargos se encontraba uno con deshechos de la humanidad, gente ya sin esperanza unidos a sus cartones de vino, descansando en los parques, golpeados por la crisis ante viejos enfermos con la mirada perdida que también temerosos se acercaban a los parques a ver pasar las horas y se enfrascaban en sus riñas mundanas con otros de su misma condición y sin embargo cómo si no quisieran ser vistos. La gente salía de la ciudad a los pueblos donde había posibilidad de comer al menos y las calles se estaban regando con lo peor de cada casa y al mismo tiempo un  pequeño porcentaje de funcionariado vivía bien y podía pagar sus programas de ayuda contra el alcoholismo y pasar la pensión a su ex-mujer. Por lo demás sabíamos todos que la ciudad estaba colapsando y que pronto habría que irse a vivir a algún pueblo donde la vida y el alquiler estaban baratos y había comida en abundancia, casi todos habían elegido esa opción y en grises autobuses llegaban a la ciudad a divertirse sobre las ocho de la tarde, gastando sus pocos dineros en la citi y haciendo así al menos que la economía no dejara de funcionar, pero el volumen de gente que no tenía nada era cuantioso y se podía palpar en el ambiente las prisas y la frustración por acabar con un vaso de vino rápidamente y pedir otro, maldiciendo contra el gobierno o contra toda la clase política en general, de alguna manera un clima pre-bélico que se azuzaba con la efervescencia de las recientes primaveras árabes y las manifestaciones multitudinarias y acampadas en la plaza Sol de Madrid, donde muchos de provincias acudían a aportar su mirada de odio.
Con una camisa amarilla y una chaqueta verde y un chaleco rojo del mismo calor de mis calcetines salí a la calle con zapatos azules de un azul intenso, hacía esas cosas para sentirme mejor. No hacía mucho tiempo que me habían dado un premio literario y salí a celebrarlo vestido de esa guisa, ahora que iba a perder mi casa también salí a celebrarlo.
Me sentía de otra galaxia, muy sensible y distinto a todo el mundo y consultándolo con amigos me encontraba algo raro, ya no jugaba con mi computadora.
No sabía lo que le pasaba a mi radio, unos tíos pesados querían arreglármela por muy poco precio pero la verdad es que no tenían ni idea y yo no soy un manitas.
Dos y dos son cuatro y hay cosas que son cómo tienen que ser.
Había desparecido y no sabía cómo, de repente y zas...Ya no me encontraba y me sentía cómo si un trasto estratosférico me sentía y por ello me gastara bromas pasadas.
En la calle había un hombre tocando un sintetizador, con mucha energía. Me quedé un rato esperando a que cambiara la melodía. Empezaba a sentirme feliz cuando vi que salían bichos de sus tres pistas de música.
--Y está todo listo--dijo.
Yo me largué un poco asustado, un borracho pasó dando mandobles con los pies a unas latas de cuyo contenido no estaba muy seguro.
Me dirigí a la calle Puente Mayor, hacia el bar Sapo, bar al que llamaban Sapo Encantado porque era su nombre, pero al final todos decían bar Sapo.
Unos viejos bravos me hicieron burla por mi vestimenta, les advertí.
Una pareja de chicas se daba besos.
En fila varios coches rojos con el motor gripado parecían ir más despacio de lo normal cómo si hubiera empezado a llover.
Y era que había empezado a llover.
De repente me entró sueño.
Pensaba en las cosas que eran verdad para todos y que ya veríamos si podían convencernos a todos, incluso en las arañas no se puede asegurar que detecten el peligro.
De repente me estaba enfadando refugiado en el bar Sapo y profiriendo imperturbables risotadas que no podía controlar, me reía y me reía sin saber por qué y de repente relinché cómo un caballo.
Subieron la música del discobar que era la del mismo sintetizador que antes había escuchado, empecé a imaginarme no, a pensar que vivía en un videojuego.
Yo vivía en un videojuego y el mundo era un espejismo.
Empecé a sentir que el mundo real no lo era.
Imaginé niños jugando en el cuarto de los ratones, algo así era la vida. Me dolían un poco los dientes.
Escuché mis propias risotadas y me dio algo de miedo. La gente me miraba.
Me fui del bar y por el camino me leí un libro mientras andaba, una gallina negra pasó bajo mis pies...¿De quién sería?
No quise pasar por debajo de una escalera pero la calle tenía tres escaleras por falta de una, una mujer decía que le apetecía no sé qué a otra.
--Hay que ser más valiente--me dijo un señor al cruzarme con él sin conocerle de nada.
--Cuando termine, iré--le dijo una señora a otra por teléfono.
Estaba lloviendo, frío no hacía.
--Volveré--dije en voz alta ( sin saber por qué)
Y luego un camión gris con el tubo de escape estropeado hizo un ruido infernal.
Busqué otro bar.
Tenía más sueño todavía.
Tenía más sueño todavía, me quedé dormido y entonces me desperté. Estaba soñando que me quedaba dormido y al dormirme me desperté en la vida real. Estaba en mi cama, mi casa todavía existía. Reinaba la oscuridad. Miré el reloj y eran las cuatro de la mañana...¿Dónde estaba? ¡Ah, sí, en una casa alquilada de Valladolid!
Me dormí de nuevo, sin saber que iba a pasar mañana.

PUCELANOS, ANIMAROS A PARTICIPAR EL 11 S EN LA PLAYA

jueves, 13 de agosto de 2015

LOS POEMAS DE AGOSTO



POEMAS AGOSTO 2015

LA GRAN INUNDACIÓN

Los rebaños de humanos se movían cómo hormigas negras en la inmensidad,
Yo llenaba mi corazón con el hueco de la pequeña pasajera
Y tendía un puente hacia la nada desde los contornos de mi pasado ser,
No había angustia, ni tedio ni esperanza y sí una gran alegría
Cuando los mares engullían las ciudades pesadas cómo transatlánticos
Y desde mi vuelo sobre la Tierra podía verlo cómo un ángel:
Veía los puertos destruidos y las ciudades sumergidas,
Los infinitos rascacielos bajo un manto de espuma
Y todos fuimos a un lugar
Donde nos dábamos masajes en las espaldas doloridas
Y había trigo y miel y perros con cara de personas
Y echados ante el fuego mis familiares muertos
 y aquellos que no lo estaban pero hacía tiempo que se habían ido
y todos recordábamos la gran inundación,
nuestras vidas habían cambiado
y ahora teníamos que aprender a manejar armas,
las mujeres también.
Y yo no conseguía llenar el hueco de mi dolido corazón
A pesar de la gran alegría de que ya hubiera fenecido todo
Y ahora los campos eran de trigo y de maíz
En aquel país en el que estábamos lejos del mar,
Lejos, muy lejos del mar
Que se había tragado la mitad de la Tierra.


DE LA GLORIA INMORTAL

Los borrados nombres de cera
Y su perfil confuso bajo las aguas
Allí en donde se reclinan y rezan los caballos
Con su manto púrpura para la guerra
Y la espada y la cruz.
Dejo todo lo que me ha dado el día
En una plataforma perfumada para los niños ricos
Y levanto un hormiguero deforme
Lleno de caras huecas por donde no puede llegar la luz.
Más abajo están todos lo que están
Y son aquellos que dicen las horas sin sus relojes
Para mañana pan y precio, luces y rabietas
Y en medio de todo el aposento diminuto
Para las muñecas anoréxicas que descansaban mal
Y las salas inmensas de la arena
Y el sonido del despertar
Y los barcos engalanados de sangre y plumas
Entre películas de los sesenta
Y hebras de tabaco amarillas.
Todo ha sido ya y ha sucedido,
Ha sucedido el fin del mundo en el fin del mundo
Y el principio de todo en el principio.
Toma una tirita y una gasa y sana tus heridas del presentar
Para que seas una ameba que chupa formas y canta una canción.
Toma tu dibujo disfuso de ti mismo
Y coge tu bolígrafo de alcanfor y bolas pardas
Estás siendo asistido por la nada
Y por la suave luz de la mañana al huso.
Mira no hay tiempo que perder
Porque el tiempo se ha perdido todo,
Ha llegado y se ha ido cómo un ladrón en el alba
Y tiene una llave para tu pensar y otra manera para tu sentir
Y estás despellejando tu alma entre los altavoces
De una piscina entre riscos y picos
Con desolación y almendras de palmeras
Y con un tambor de voces y ráfagas cuchillas
Para que todo exista ya pero que sea conocido
Sin botas, sin camisas, sin sombreros ni lazos
Entre latas verdes, amarillas o rojas
Y entre diademas pesadas de la gloria,
De la gloria inmortal.

SENDERO

El presente envenenado
En una fuente que derrama los goznes del don
Mira a través del calculado son donde se apacentan
Los cuerpos entumecidos por el calor y su freno.
Dejo marcada la huella del día
Un sobrio lamento y un aguardar.
Lo primero es tener una guarida y aposentarse
Y lo que sigue es paz y derrame de sed
Para luego aguardar o no esperar
Y convertirse o no ser nada
No ser nada ni su espejo de otro
Cómo el cimiento
Cómo la condensación
Cómo la forma del amuleto humano
Cómo la sierra del horizonte y su marca
Cómo no encontrar camino en el sendero
Cómo aguantar y no permanecer
Camino de vuelta.

DRUIDA

El país del vino y del agua
Cierra sus ojos dulcemente
Y las sombras se proyectan enteras
Sin dejar espacio a la duda
Y quema el ver y el presentir
Pero en medio de todo
Permanezco bajo una planta de llagas
Que hace sombra a las estrellas rectángulas
Vine el fin de todo aquello
Que era desconocido y que ahora sé
Viene el fin de todo aquello
Que era desconocido
Y sin preguntármelo
Aún lo dudo.

domingo, 9 de agosto de 2015

LA MENTIRA DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Saludos. No vamos hacia un mayor calentamiento global sino hacia una nueva glaciación.
Este invierno será de los más duros en España, con temperaturas en la meseta de más de treinta grados bajo cero, de hecho ya se está notando con veranos mucho más suaves, en pleno mes de agosto está nublado en Andalucía y llueve, cómo si fuera el tiempo de Santander.
LOS HIELOS ÁRTICOS SE HAN REGENERADO SOLOS porque la Tierra se autoregula y lo seguirá haciendo por medio de terremotos y probbables inundaciones, no sólo por corrientes marinas debidas.
SIN DUDA VAMOS HACIA UNA NUEVA EDAD DE HIELO y para el año 2020 todo estará cubierto por un manto helado y los veranos serán mucho más frescos en el Sur de España y de Europa, de hecho ya estamos viviendo un anticipo de la edad de hielo en la que vamos a vivir.
Toda esta información que he recopilado de estudiosos de la actividad solar es claramente fiable, estos estudiosos de la actividad solar nos hablan de que nos dirigimos irremisiblemente a UNA NUEVA EDAD DE HIELO y el Támesis se congelará.

Otras informaciones alternativas en la red hablan de la llegada de un cometa que impactará contra la Tierra entre el 23 y el 28 de septiembre, será cómo un gran globo de fuego incendiándolo todo a su paso y dejando un tercio del planeta abrasado y el resto inundado, un gran terremoto sobrevendrá al impacto. Pero no se trata de una extinción masiva sino del impacto de un cometa que dañará grandes superficies del planeta pero no significa eso una extinción masiva.

Las consecuencias serán carestía de alimentos pero organizándonos los seres humanos no vamos a pasar hambre aunque tendremos racionamiento de alimentos cómo Venezuela, pero eso para noviembre y diciembre del año 2015.

SEGÚN RELIGIOSOS EVANGÉLICOS NOS ENCONTRAMOS EN LOS TIEMPOS FINALES y católicos inmersos en corrientes proféticas y visiones de la Virgen María creen en lo mismo sin dilación ni inseguridad...ALGO EN EL MUNDO VA A CAMBIAR


SE TRATA DE 7 AÑOS DE GRAN TRIBULACIÓN que se acercan a partir de septiembre del año 2015 con guerras, pestes, virus, enfermedades, hambrunas y colapso del sistema económico, es conocido cómo LA IRA DE DIos O EL DÍA DEL SEÑOR y se supone que después de estos siete años de GRAN TRIBULACIÓN Jesucristo regresará al planeta Tierra y gobernará el mundo mil años, y así el mundo será gobernado por Dios directamente.

miércoles, 22 de julio de 2015

UN CUENTO MARAVILLOSO

Cuando rechazas el aburrimiento y empiezas a hacer planes sobre tu vida, sucede la mayor parte de las veces que todo aquello que vayas a intentar ya lo has probado a hacer otras veces y te sientes vacío y en un proyecto de vida fracasado. Sin embargo todos los hombres y todas las mujeres del mundo vuelven a intentar aquello en lo que antes fracasaron simplemente porque su proyecto de vida es así o muy parecido, realmente forma parte de nuestra programación cómo seres humanos no conformarnos y querer siempre más y querer estar en un lugar mejor y en mejor disposición, con más salud y más voluntad y nuevos ánimos renovados: este fenómeno se conoce cómo recurrencia vital y es una constante. Los más fuertes son aquellos que no desaniman nunca, luego hay otros, los más pesimistas, que viven en el limbo dorado de no hacer nada y sin embargo la vida sale a su encuentro. De entre estos último seres humanos conocí una vez a Claudia Semper, una chica que no hacía nada y que nada quería.
Ella me resultaba fascinante por su pasividad, vivía de una paga que la daban sus padres que la consideraban una especie de loca y las más de las veces se quedaba en su habitación sin salir, días y noches y meses enteros aseándose lo propio y poco más que lo justo y saliendo a tomar el aire cómo medida para no preocupar a sus padres, ancianos ya y un poco hartos de tener a una mujer de más de cuarenta años haciendo nada.

¿Pero por qué?

Yo me encontraba de vuelta de mi estancia en Zaragoza donde había estado viviendo unos meses, me gustó la ciudad y su ambiente y su caracater desenfadado. Cuando regresé a mi ciudad de origen todo se hizo más tedioso y más pesado, pensé en salir a divertirme más pero no tenía suficiente dinero, estaba pendiente de cobrar unos trabajos y me quedé esperando en casa refugiado en lecturas contritas y difíciles para hacerme más fuerte de manera intelectual, una manía desde que escucho música del sigo XIX.

Recuerdo que por entonces solía pasear sin hacer nada y me dirigía a ninguna parte y solía mirar a las personas, los estragos que en ellas hace la edad y el alcohol y la mala alimentación, miraba por mi ciudad auténticos monstruos de la comida basura y el alcohol, deshechos de la sociedad pero que tenían una pensión incluso o lo más increíble un trabajo. Sin embargo eran personas que habían malgastado sus vidas y sus principios y que ahora, obesas y rotundas, infladas y mágicas, eran cómo extraños gnomos y trasgos en la dura meseta castellana. Me sorprendían siempre esos cincuentones y cincuentonas al borda del ataque al corazón con una blandura mórbida de sus extremidades con las que parecían deslizarse más que andar.

Yo siempre he sido partidario de publicar a la gente sus poemas de joven, luego más tarde no se tiene tanto ego y sólo se quiere de la vida dinero y seguridad, la poesía realmente es un arte juvenil y siempre hay que apoyar a los jóvenes artistas. Eso fue lo que pasó con Claudia, a los diecinueve años tuvo un gran reconocimiento cómo poetisa, más de ocho libros de poemas publicados, algunos una segunda edición aumentada de sus primeros poemas. Después de todo ese éxito, que culminó a la edad de ventiun años, Claudia se había dedicado a vegetar, ya no quería hacer nada en la vida. Ni escribir, ni leer, ni trabajar ni estudiar. Sólo dejar pasar el tiempo y no hacer nada, ni siquiera vivir. Pienso si a su manera aquella mujer no sería sabia. De alguna manera ya había hecho lo que tenía que hacer en esta vida. De alguna manera sólo pero ciertamente.

¿Pero por qué?

Parecía la vida otra cosa, la falta de libertad y la falta de dinero la hacían insoportable, de vez en cuando alguna escapada pero el resto del tiempo era un sinvivir y no poder estar, a muchos les pasaba lo mismo pero no era un consuelo porque unos pocos vivían bien.
Todo aquello que intentabas para cambiar de vida, fracasaba: un nuevo trabajo, un nuevo empleo, mayor autonomía, mayor capacidad de gastos, mayor poder adquisitivo...todo estaba destinado a fracasar y lo único que podía salvarte era desear no gastar y no consumir y no tener cosas y decantarte por la cultura que seguía siendo gratuita en muchas partes. Todo estaba funcionando al revés en el mundo, la economía estaba colapsando, en España había 14 millones de pobres, la situación era insostenible y sin embargo Claudia era feliz haciendo nada, yo me pondría nervioso, soy un hombre de acción...pero Claudia...parecía no aspirar a nada, no desear nada, no querer llegar a ningún punto en la vida.

¿Pero por qué?

Me inquietaba que una persona cómo ella, un artista, de repente hubiera renunciado a leer y a escribir pero también a ver televisión y cine y teatro, sólo Claudia dentro de su propio mundo interior comprendía que la estaba pasando, parecía feliz, equilibrada al menos, no parecía deprimida ni malhumorada, era bastante buena persona por lo demás. Siempre correcta aunque poco habladora.
Quizás habitar una España que había cambiado tanto donde no había trabajo ni esperanza ni futuro para los jóvenes y muchos--los más pudientes--tenían que emigrar mientras su mayores tenían trabajos precarios o se prejubilaban a la espera de dejar el mercado laboral a otros. Personas que se habían quedado sin nada, pobres, estudiantes de ciencias políticas, diplomáticos sin diploma, empresarios de la empresa de su padre arruinada...gente que se quedó sin un duro, algunos de Villajoyosa, mujeres y hombres que han sido interesantes y ahora son mentirosos gastados, algunos que ya no saben exactamente que ha sido de si mismos, ricos venidos a mucho menos, abogados a dos euros la hora en el turno de oficio, gente a la que le da igual todo, gente que ya no hace ni llamadas por teléfono, bailarines de la tercera edad, gente que sólo quiere oir un poco de música ochentera y lo demás les da todo igual, aventureros de pub musicales sin un duro que piden agua mineral, pequeñas orquestas de barrio, teleféricos y teleñecos danzantes y contantes, algunos sonrien y saltan bajito, mucho guiri que no es guiri y mucho emigrante que en realidad es español... y mucho cándido aparente.

¿Pero por qué?

Yo observaba a Claudia, tenía la costumbre de bajar al bar a tomar un café solo dos veces al día, se sentaba a no hacer nada, al menos la gustaba el café, para estar despierta, para estar con sus pensamientos.

En eso estaba yo, en mis pensamientos esforzándome por llegar a los demás, dando información gratuita de los líderes y la pasta de ganso, con el tiempo me iré...¿A dónde? A otro lugar donde no tenga sentido ser cómo Claudia.

Había días en que tenía calor, mucho calor...pero a Claudia no parecía afectarle, dicen que era famosa dicen algunos. Tal vez, pero no era una estrella. No brillaba.

Con mi imiganización quería comprenderla a ella, pero no quería que fuera una imagen obsesiva. Así que a las tres de la tarde cuando veía las noticias pensaba en ella porque a ella no le interesaba lo que pasaba en el mundo. Tiene que ser impresionante que te dé igual lo que pase en el mundo, hay que ser muy sabio para eso.

Pensaba en todo aquello que es peor que una crisis, pensaba en una guerra o en una hambruna. Si llegara esa situación...¿Se interesaría Claudia por lo que pasara en el mundo?

Todo el mundo pensaba que la vida es entretenerse con algo, aunque te ocupe tres días y quieras tener también un fin de semana más largo, lo decadente es hacer sólo dinero.
Todo el mundo pensaba que había que tener un excelente e interesante punto de vista sobre todas las cosas conocidas y existentes, cada cosa sería una muestra de lo que conocemos, lo que nos lleva al éxito de saberlo todo y todo en parte.

¿Pero por qué?

Llevar una vida aventurera o comerse el coco, practicar deportes de riesgo o jugar al ajedrez. Siempre hay algo que hacer. Todo el mundo se divierte demasiado y a veces demasiado poco, algunas mujeres buscan un sitio donde pasar los malos ratos solas y les molesta la gente, muchas otras cosas parecen sorprendentes, fotografías de gente que es dueña de medio mundo y parecen señores de pueblo que han engordado en el bar de abajo.
Algunos muestran placer en ser decadentes y te mandan saludos y otros no tienen más que decir.
Pero lo que tienen en común todas estas personas es que necesitan dinero, alguien pagaba los dos cafés al día de Claudia y eran sus padres y alguien le daba techo, ropa y comida y eran sus padres.
Realmente no podemos ser independientes y llevar una vida independiente sólo con el pensamiento porque luego viene la realidad y puede que sí y puede que no. Está bien, si seguimos en contacto es porque eso es fácil, cuando deje de ser fácil, cuando tenga yo otro bar de abajo y a las nueve de la mañana dé las buenas noches cantarán otros gallos luciendo otros espolones, este es el último Martini que me tomo diré y me escuchará alguien.
Hay quien hace una gran entrada sin tener una buena puesta en escena.
Y luego están los que quieren ligar con su secretaria, pero son muy antiguos y les gusta echar un buen vistazo a los mapas.
Una vida sin explicaciones y sin querer volar en helicóptero ni vivir en sitios peligrosos y hablar y no decir nada pero solo a ratos.

No quería seguir a Claudia ni colocarme a su lado, sólo intentar comprenderla y hacer exactamente aquello con lo que ella pudiera identificarse y no es que ella se escondiera ni que pudiera perderla de vista, simplemente era que la mayor parte de las veces sus trayectos estaban bien para ella misma y yo los identificaba todos, me vestía con mi cinturón de 1830 y me dirigía hacia la zona portuaria donde podía encontrarla en el mismo bar de siempre pero no a las mismas horas, así que a veces acudía al bar y no estaba. Cuando la veía hablábamos de cosas banales e insubstanciales y a mi me daba la tos por fumar.
En la zona del puerto de donde debía ser ella había muchos trabajadores con sombreros de paja y pantalones con los dobladillos dados la vuelta, levantaban las manos hacia el cielo y bailaban a veces cantando cómo disparando palabras vivas de cincuenta mil voltios.
Yo pensaba algún día lo haré bien, lo de comunicarme con las mujeres y con ella parecía más fácil que con otras, alguna vez esperando en el puerto se me hizo tarde y tuve que coger un autobús. Los autobuses eran de color marrón y había tipos que trabajaban para el autobusero ayudando a la gente a llegar hasta allí sin que les ocurriera nada, solía tratarse de gente irresponsable que trabajaba sin preocuparse mucho en parejas de hermanos. Algunos de ellos intentaban ayudarme cómo si tuviera algún problema, una línea muy fina les separaba de la locura y una vez cruzada ya no podías retroceder, el barrio por lo demás era tranquilo.
De vez en cuando un olor químico cómo a droga de almacén me hacía recordar cosas que no me fallaron, los aromas venían de una pastelería que antes había sido un bazar para los alumnos del instituto chino de control financiero, te podías poner con cara de gioconda subida en una lancha pegando la oreja en la pared hasta la noche y avisaban los de la fabrica de la petroquimica que matarían por ti a los medios de seguridad para que no te entretuvieras pensando mucho en qué estabas oliendo, la gente era muy variopinta por la noche y sonaban baterías de cocina y ruido de fogones y el encenderse y apagarse de pequeñas linternas, luego te ibas y no pasaba nada.
Era un barrio cómo de gente mala que sólo quería ayudarte, sólo buscaban una justificación a su violencia para ejercerla contra otros, contra aquellos que te daban problemas, pero luego a nadie le pasaba nada...pero...¡Ese olor! Te volvía cómo loco y se pegaba a tus entrañas.

Lo más desesperante era ver grandes grupos de jóvenes sin hacer nada, apostados en un portal escuchaban música de sus móviles o se pasaban unos litros o un canuto, tendrían entre quince y veinticinco años y eran legión, al menos sus mayores intentaban salir del agujero que apestaba y entre ellos formaban una especie de mafia de los bajos salarios, al menos no eran parte de los catorce millones de pobres de España y estaban destrozados por las leyes que cumplían establecidas por la sociedad pero a su manera eran libres y tenían todos una cierta marcialidad, se protegían hasta de si mismos y procuraban que "los chicos" no se convirtieran en unos delincuentes, querían de alguna manera detentar la función de ser humanos mejores. Los jóvenes se movían con muy poco dinero y poca tolerancia a la frustración pero no habían caído en ningún tipo de delincuencia, Internet los tenía comunicados y entretenidos en una especie de mundo virtual que era mejor, bendecidos por algún oscuro dios.

Yo estaba situado en el lugar en el que ella solía pasear pero realmente no lo hacía, sólo iba de un lado a otro sin rumbo hasta que sabía que tenía que dar fin a sus pasos en el bar para pedirse un café, muchas veces la vi dando vueltas casi en círculo en un muy corto espacio físico. Pensé que lo hacía por no alejarse mucho, luego debía de vivir cerca. El bar no era propiamente dicho una cafetería, parecía más un bar de viejos con decoraciones del puerto, muy tranquilo y para jubilados y no con mucho dinero, creo que también servían comidas.

Una tarde descubrí que el paseo acababa en un camino de tierra, no había nada urbanizado y todo era marrón oscuro, el suelo con alguna piedra y matas bajas y abrojos, había algunos insectos oscuros que parecían volar, por la noche no llegaba la luz de la ciudad y era un lugar siniestro, a lo lejos se perdían las casas, edificios tristes de ladrillo y una gran masa edificada proletaria de tejados rojos para dar algo de colorido a tanta desolación, aquel lugar te hacía estremecer, sabías que era el lugar en el que todos los del barrio detenían sus pasos y se daban la vuelta, permanecer causaba desazón y no sé por qué me entretuve en aquel sitio un tiempo, pienso que lo hice porque supe que ella alguna vez había estado allí.

Una tardé la observé tomarse su café en silencio, sólo bebía eso. Un par de cafés al día. No tomaba vino ni cerveza ni copas ni nada de alcohol. Ella era abstemia. Yo pensaba en ello...alguien que no consume nada de alcohol ni ningún tipo de droga que no sea café que también es una droga legal. Yo lo pensaba y no podía comprenderlo. Luego lo medité más profundamente, la idea de ser abstemio, la idea de no tomar nada de alcohol ni por supuesto ninguna droga...y vivir así sin nada que calme tus nervios o te euforice o te haga ver las cosas de una manera distorsionada pero más alegre. Ninguna alegría para el cuerpo, ninguna calma para los nervios, ninguna euforia para el corazón...¿Por qué? Plantarse firmemente en la realidad con mucho trabajo y poca ilusión, hacer de la vida una constante de pleno aceptamiento de lo que hay y de asunción de lo real. Y sin embargo no estar exento de poder destruirse desde el fuego de tu propio psiquismo en el que algo gélido se movía quemando el interior de la persona, sin otra cosa que estar ahí presente, cómo una nubecilla del cielo.

De hecho creo que tardé lo mío en dirigirla la palabra y que al principio las conversaciones fueron insulsas y banales, ella tardaba en abrirse a la gente no daba confianza y creo que no hablaba con nadie del bar, tampoco con el camarero. Yo pensaba en algo y algo en lo que pensaba se traslucía dentro de mi, un día hablamos en el dintel de la puerta.

--Me voy, Claudia. Se me hace tarde.
--¿A dónde vas ahora?
--A mi casa.
--Yo también me marcharé a casa pronto.

Luego la comenté algo de todos los chicos del barrio que estaban sin trabajo pululando cómo fantasma y sin hacer nada, algo hablé de una España con catorce millones de pobres y con una tasa de paro elevadísima.

--Es todo normal--dijo por toda respuesta.

Ella no encontraba nada extraordinario en el ambiente, cómo si siempre hubiera sido así o cómo si todo fuera una consecuencia lógica de lo anterior o, lo mejor, cómo si realmente no hubiera nada de qué preocuparse, consecuencias lógicas y nada más y de alguna manera todo bajo control, una cueva de ladrones y de tesoros con perdedores y paseantes en la oscuridad que olvidaban las palabras mágicas, pero todo bajo un cierto halo de normalidad.

Pero si todo lo anterior era cierto, desde luego eso no concernía al origen de la vida y de Dios, no era nada profundo en el fondo, simplemente se trataba de estar en el mundo materialista cómo en el mejor de los mundos posibles adquiriendo la posibilidad de tener las mayores y mejores experiencias, no cómo en una obra de teatro sino cómo en el mundo real. De todas formas la posibilidad de que estuviéramos viviendo en un sueño no lo era todo, sino que al morir volvíamos a encarnar de nuevo y costaba trabajo pensar que era una realidad cósmica superinteligente lo que podía ordenar todo aquello sin la necesidad de la creencia en Dios, el propio cosmos tenía sus propias reglas naturales para devolver nuestra alma a otros cuerpos nuevos, a un nuevo cuerpo después de la muerte y para ésto no hacía falta el consenso de un dios. Yo todo ésto lo pensaba con más imaginación que intelecto porque yo creía que al final vivíamos en dos mundos y uno era el mundo espiritual y otro era el mundo material pero cunado no tienes dinero la gente dice vaya por Dios. El mundo material y el espiritual se tocan y Dios quiere que vivas en abundancia, otra cosa es que puedas o te dejen. Realmente tenemos de todo, el mundo es grande.

Finalmente logré convencerla un día para que paseara conmigo por las vías del tren, cerca de aquel lugar había unas vías de tren abandonadas y una estación de tren reconvertida en bar, a mi me gustaba ese lugar y ella accedió a tomarse un chisme conmigo en aquel sitio.

--Vengo aquí--la dije--porque ésto me recuerda mucho a una etapa de mi vida en la que tenía amigos que vivían cerca de las vías del tren, fueros buenos tiempos.

--¿No serás uno de esos tipos nonstálgicos que siempre se están lamentando del pasado, verdad?

Me quedé perplejo con su pregunta y cambié de tema. Lo cierto era que cuando entré en la universidad seguía frecuentando los bares del instituto por nonstalgia y cuando dejé la universidad seguía frecuentando los bares de la universidad por nonstalgia y ciertamente me cuesta mucho esfuerzo desapegarme de mi pasado porque me aferro a mis vivincias y a todo lo que ellas han representado y representarán en mi vida, así era y sin poder evitarlo.

Claudia llevaba una blusa azul que la quedaba bien con su media melena oscura y sus ojos negros sin brillo, de cara ovalada y muy expresiva el único rasgo que desentonaba un poco en ella era que sus ojos no parecían tener expresión y eran cómo los de una muñeca muerta, para compensarlo toda su cara era muy expresiva y a veces hasta simpática.

--¿Por qué no haces nada, Claudia? ¿Por qué no estudias ni trabajas ni sales con nadie ni tienes amigos?

--¿A ti qué te importa?--contestó.

Luego se miró las uñas, trajeron los cafés y el camarero nos sonrío cómo si fuéramos una pareja, a ella ese gesto le sentó muy mal. Bebía el café muy deprisa, quería dejarme.

Entonces yo empecé a hablar. Ella me dejaba hablar para no tener que decir nada ella. En el fondo yo creo que en medio de todo aquello ella estaba inmersa en sus pensamientos...¿Por qué había accedido a salir conmigo a aquel lugar?

Poniendo las dos manos sobre la mesa sin dejar de mirarse sus uñas se despidió, yo me quedé solo mirando dos vasos vacíos. Se fue por la puerta y no me levanté a acompañarla. Después, sin moverme del sitio, fui ordenando al camarero que me trajera cervezas.

Con la primera cerveza me acordé de los chicos amigos míos que vivían cerca de la vía del tren, luego me acordé de unas chicas morenas que había conocido en el pasado, cómo una de ellas me recordaba a la actriz de una película me acordé de una película.

Con la segunda cerveza empecé a sudar por la tripa y me entró cierto calor en el cuerpo, no me sentía mal.

Con la tercera cerveza recordé que una vez estando de vacaciones salió una negra en pelotas a una de las terrazas del ático del hotel y se puso a tomar el sol, su amiga, una rubia alemana, estaba en bragas y en una camiseta de tirantes y al recriminaba su actitud.

Con la cuarta cerveza--que me debió de sentar mal--imaginé lo qué sería de nosotros, los de  la generación del 70 que ahora teníamos poco más de 40 años y que habíamos crecido en una España rica y opulenta con trabajo para casi todos y universidades casi gratuitas. Todos nosotros con nuestras carreras de letras, nuestros pinitos literarios, nuestros viajes y nuestros libros leídos y ahora los más preparados y con más suerte  con trabajo y con buenos trabajos, los seniors de las grandes empresas que se prejubilarían pronto y los menos con poco recorrido laboral por haber estado tantos años estudiando y muchos con una paguita por no poder entrar ya en el mercado laboral. Habíamos colapsado el mercado laboral, éramos muchísima gente y muy preparada y de repente las nuevas generaciones tuvieron que hacer los trabajos poco cualificados que antes hacían los inmigrantes y de repente una gran crisis y mucho paro y se empezó a repartir miseria, sin embargo muchos seniors de los 70 estaban bien, pero eran los mejores. Cómo si de una selección natural se tratase muchos otros, al llegar la crisis y por su poco recorrido laboral y curriculum y edad, ya no encontraban trabajo. Imagino que eso le debió de ocurrir a Claudia que había sido una buena poetisa con libros publicados pero hace veinticinco años. La imagino confiada pensando que aprobaría algún tipo de oposición o la darían algún trabajo de comercial o de cajera o en algún bar, pero la edad se fue imponiendo y sumada a la falta de experiencia laboral demasiada intelectualidad y pocos conocimientos prácticos la trajeron hacia cursos del paro que no tenían salida y que sólo sirvieron para enriquecer a los que los llevaban a cabo, al final al hartarse de ellos y de esa vida se queedó en su casa y luego llegaría la soledad, la pérdida de las amistades, el abandono y la claudicación...y ahora a esperar a ser una vieja con algún tipo de pensión sumida en el rencor pero no ya en la desesperación, disgustada con lo que se había convertido su país pero creyéndolo normal y lógico y consecuencia de políticas anteriores, por ejemplo la que la llevó a estudiar casi gratis en la universidad cómo a tantos otros generando cientos de miles de parados.

Con la quinta y última cerveza todo estaba bien, y estaba bien porque no podía hacer nada para solucionarlo, las cosas eran así, un nuevo modelo del sistema o cómo quieras llamarlo que nos ha pillado en medio y sobramos, unas cuentas cervezas un, día alguna otro y un día de no ebriedad y luego alguno más de pasarse y y así transcurrirían los años y los meses y acabaría todo, no el sistema capitalista que en él vivimos nos movemos y existimos, sino todas las preocupaciones: ya seríamos viejos con algún tipo de paga y de pensión y nuestro momento se habría acabado: Los problemas serían para las siguientes generaciones.

Así que todo estaba bien.

Claudia me había dado cierta tranquilidad a la hora de entender la vida y yo no sabía bien cómo se producía ese fenómeno en mi mente. La clave era pensar que nada era importante realmente y que tú tampoco lo eras y de esa forma se ganaba en falta de irritabilidad. Todo lo que sucedía en España y en el mundo era muy frustrante para mucha gente y así ellos mismos lo reconocían, pero la verdad es que era muy frustrante porque ellos se daban mucha importancia y lo que sucedía les molestaba y les ofendía o les irritaba porque ellos se sentían muy importantes y con mucho ego y querían que las cosas fueran de otra manera, de una manera que les favoreciera porque pensaban que ellos se merecían lo mejor y siempre más y más. Yo creo que me dejé invadir por esa corriente de ego que tiene la gente que se da una importancia muy grande y que por eso me molestaba todo lo que sucedía en el mundo y en España. Si se piensa ésto bien todos los problemas en el fondo derivan de que hay demasiada gente dándose una importancia que realmente no tiene.Humildad pone pan en la mesa, pero humildad era lo que faltaba en España y en el mundo. Claudia en el fondo ya no quería nada, ya no le importaba nada, era muy austera, se conformaba con muy poco, no tenía ambiciones ni proyectos ni una idea formada sobre Europa, no le interesaba la guerra de Siria ni estudiaba a las partes en conflicto, no se preocupaba por Palestina o por Irán ni por las políticas de los Estados Unidos, lo que dijera el FMI le daba igual y si mañana caía un asteroide a la Tierra, pues muy bien. Impertérrita y muy tranquila hubiera andado hasta sobre las ruinas de una guerra civil sin inmutarse.

Todo ello me llevó a plantearme la siguiente pregunta:

¿Por qué queremos cambiar el mundo?

¿No sería mejor que intentáramos adaptarnos al mundo sin querer cambiarlo? ¿No ha pasado ya que por querer cambiar el mundo una persona se convierte en un inadaptado social? ¿Y no sucede a veces que la intención de querer tener la última información de todo lo que sucede a nuestro alrededor nos estemos perdiendo la savia de nuestra propia vida? ¿Y cuáles son los elementos que conforman nuestra vida? ¿El mundo exterior o el interno o nuestra propia consetudinariedad?
¿Y por qué a la gente le gusta el teatro?

Intentando analizar la mente de Caludia, su pachorrez casi infantil, no descartaba que hubiera en todo ello un conato de maldad, en cierta manera que a uno le traiga al pairo aquello que no le importa y adecuarse a vivir en un mundo que das ya por perdido. Mi análisis podría resultar desacertado pero de momento no tenía otro.
La mente siempre está juzgando y emitiendo juicios, siempre está marginando y de alguna manera en constante proceso de réplica y argumento, sin duda vivimos en la mente y la mente nos exige sus propios juegos que suelen ser siempre juzgar los actos de otros y a veces los propios y las más de las veces tener una clara indulgencia con un mismo y una cierta dureza con los demás, ese es el veneno del huevo de la serpiente que ya hizo eclosión en el mundo.

De nuevo volví a sorprender a Claudia en el bar de los cafés, me hizo un gesto con la cabeza, no sin cierta pesadumbre, de que podía sentarme con ella a su lado, lo que realmente me hizo ilusión.

--Hola--dijo
--Hola--contesté.

Llegó el camarero y le pedí una caña para mi y para ella otro café.

--He estado pensando una cosa--le dije--.Creo que se puede pedir ayuda por hijo a cargo, para tus padres. Si ya no vas a trabajar ni hacer nada, tus padres pueden tener una ayuda por tener hijo a cargo. Creo que sería bueno que la pidieras.

Claudia me fulminó con la mirada.

--¿Por qué te importa tanto mi vida?

--Sólo quiero ayudar--, respondí.

Después la comenté que mucha gente cuarentona de la generación del 70 se tenía que volvera vivir con los padres porque no podían pagar un alquiler, y cómo ya no iban a encontrar trabajo e iban a ser siempre unos mantenidos de sus padres hasta que se muriesen y heredasen la casa, muchos progenitores ponían a sus hijos cómo "hijo a cargo" lo que tenía bonificaciones en la declaración de la renta y ayudas sociales.

--Hijo a cargo--pensó ella en voz alta.

Después la pregunté si tenía algo que ver con el somatén que se estaba formando en el barrio, me dijo que ni idea de qué la estaba hablando.

Luego la sentí imaginar todos los hijos a cargo que habría de la generación del setenta: hombres y mujeres sin trabajo en la España del 2015 y que serían parte de los 14 millones de pobres si no estuvieran siendo mantenidos por la pensión de los padres. Las pensiones de los padres y de los abuelos hacían que España no reventara desde el 2010, gracias a las pensiones de padres y abuelos que se hacían cargo de los miembros de la familia caídos en desgracia y tan pobres que no tenían nada, España no ardía por los cuatro costados. El problema no era la monarquía ni el independentismo, el problema de España eran sus 14 millones de pobres y la gran cantidad de personas que tenían que vivir de la pensión de un familiar: ésto es: de la caridad de un familiar.

No sé de qué hablamos mucho después, pues estuvimos un largo rato en silencio observando a los demás, luego empezamos una conversación parca en palabras y al final salimos por la puerta y caminamos un poco juntos.

Creo que fue cuando empecé a explicarla que la vida es hacer cosas y que todos debemos hacer cosas en la vida y que no se puede estar sin hacer nada. Ella no entendía por qué no se podía estar sin hacer nada, si ya el hecho de vivir y alimentarse y asearse y dormir y comer te llevaba tu tiempo, luego estar un rato echada, acostarse pronto, otro poco descansar y luego ya nada más, volver a empezar el día tirada en un cuarto a oscuras esperando que se haga la hora de tomar un café.

En veinte minutos conseguí que me contara algo de lo que hacía mientras estaba sola, casi siempre imaginaba cómo hubiera sido su vida de ser las cosas de otra manera y tenía sus recuerdos sobre la gloria pasada literaria de otras épocas y los de los amigos que dejó en el camino.

Yo me esforzaba sobre todo en estar informado de la actualidad, leía más de veinte o veinticinco periódicos diarios. intentaba tener una función crítica y una posición crítica sobre la actualidad. Luego salía a correr mis veinte kilómetros diarios y si no hacía pesas. Trataba de que mi casa estuviera siempre limpia y ordenada y trabajaba por internet de desarrollador de contenidos web aunque también escribía para otros medios y dedicaba tiempo a leer y a escribir literatura. Siempre que podía practicaba algún idioma, veía alguna buena película y salía con los amigos y amigas a tomar unas cervezas. No paraba en todo el día...¿La siesta? ¿Qué es eso?

Recuerdo que antes tenía obsesión por estar haciendo cosas nuevas y por estar aprendiendo siempre nuevas materias, cambiándome de un centro educativo a otro, cogiendo el tono de la ciudad y la cultura de las poblaciones: cine, teatros, museos...¡Un día aquí y otro allá! Luego fui más comedido y , lo pensaba, ¿llegaría el día en el que fuera cómo Claudia?

Ella me hacía pensar: ¿Para qué siempre hacer actividades y aprender algo nuevo? ¿Para qué estar todo el tiempo lleno de uno mismo?

Me despedía de ella y experimenté sentimientos que eran reales, las cosas ya no me hacían enfadar tanto. Me parecía que todo estaba en paz y era correcto, pero sólo era un reflejo de mi mundo interior que tenía una nueva decoración.

Pensé en mis planings de actividad que siempre hacía y en cómo apuntaba siempre a bolígrafo en papeles las cosas que tenía que hacer, las tareas pendientes.

Y pensé en eso y pensé en por qué lo hacía, porque llevaba un diario de mi vida cómo si fuera un gran artista en un país remoto, no comprendía por qué me daba tanta importancia pero daba igual, me encontraba fantástico.

Me fui solo caminando hasta una chupitería donde vendán chupitos de Mezcal, el vaso no tenía un gusano pero la botella si, el gusano se alimentaba de peyote y de él también se hacía el Mezcal, que era un licor fuerte de hierbas que se toma mucho en Méjico.

El licor aclaró mis ideas y ya podía pensar bien, estaba a punto de decidir no hacer nada en esta vida yo también...¿Para qué hacer cosas? Yo intentaba salvar a Claudia de ella misma y me encontré conque ella me estaba cambiando...¿Para qué trabajar? ¿Para qué estudiar? ¿Para qué aprender cada día cosas nuevas? ¿Para qué leer? ¿Para qué escribir?

¿Para qué ser tan inteligente?









martes, 21 de julio de 2015

HACERSE TRAMPAS AL SOLITARIO


Distinto a todo.
Todo lo que vivo es distinto a todo lo que he vivido.
Es distinto a todo.
Todo se produce por alguna razón.
Ahora las ganas de beber que no se van, las ganas de beber. Beber más y eso produce más tolerancia y eso produce que necesites más alcohol.
Luego la mente que cambia, mente que ya no es la misma.
La seguridad de algo, de que el mundo va hacia un lugar mucho más oscuro, hacia ese lugar mucho más oscuro en el que ya estoy.
Hay algo nuevo en lo que me estoy convirtiendo y no es el alcohol.
Volverme mucho más oscuro, eso sucede...sensación de volverme peor persona tal vez y también.
La pérdida de la inocencia, el daño que me han hecho los demás...por lo que van a pagar karma.
El karma que se ha creado esa gente que me hizo daño, karma que tienen que pagar.
El mundo destinado a un lugar más oscuro y yo volviéndome más oscuro hacia ese lugar.
Pocas personas han conseguido ya ser clase media, mi amiga Claudia que quiere separarse, el matrimonio le va mal, no aguanta.
A ese lugar más oscuro al que vamos todos, hoy mi amigo Esteban discutiendo con su mujer, un conflicto doméstico.
Hoy he estado segando en el jardín, había plantas urticantes y he tenido que matarlas a todas. Las plantas urticantes no tienen la culpa de haber nacido así, pero hay que eliminarlas. El mundo es un lugar hostil.
Cáncer, la luna de cáncer y cambiando todo ahora, cambiando todo ahora.El destino puede estar marcado, no elegimos nuestro destino y no jugamos con libros de sellos, el destino puede estar escrito pero no por ti, es evidente que no lo sabes y no lo conoces y no te cabe duda de aquello que quieres conseguir pero lograrlo o no no depende de ti, hay un Plan Maestro y en ese plan maestro hay pequeños detalles que desconoces y no sabes qué puede suceder, el destino no puede acabar contigo pero tienes un final porque eres finito y lo que quieres no lo conoces y no lo sabes y no lo supongas.
La luna ha salido ya y es mucho más oscura está vibrando hacia regiones negras y te parece a ti que algo pasa y que es extraño, oyes a la gente decir que no tienen la culpa de saber lo que sabes hacer, nos dan oportunidades y no somos genios o quizás sí, ayudarnos para ser aquello que no nos pueden arrebatar y no decidir, por qué, por nada, no seamos gafes.
Las personas son sorpresas.
Todo era en un principio ser de una manera y no de otra, escribir algo parecido a tres lecciones de tinieblas y querer ser el poeta de España cómo otros fueron el poeta de Francia, esa sensación de que con el tiempo íbamos a ser los poetas de España mi amigo Luis y yo, los dos grandes poetas, los poetas de España.
Se está de esa manera de la que sólo se puede ser con dieciséis años: ingenuo y ambicioso. Y así vivíamos.
En medio de un cuento maravilloso.
Lo supe cuando llegó la luna más triste y más oscuras de todas, la gente estaba triste y desanimada influenciada maléficamente por esa luna y yo recordaba la suspensión de las moralidades del eclipse del 97 cuando la gente corría detrás de los cubos de basura y el cirujano, mi tío, compartía cerveza y enrojecida sangría para todos y había un sopor de felicidad en el aire. Ahora, sin embargo, con la luna negra y triste todos estábamos apagados y silenciosos y las parejas se separaban y los amores se morían y uno llegaba a su recuerdo y se daba cuenta de que no era el gran hombre que iba a ser.
Así comprendí yo que era uno más de tantos y no era nada especial y me refugiaba en la mónada que formábamos todos, todos los grises y depauperados, hambrientos de amor, sedientos de una mayor consideración, subiendo por el hoyo, intentando salir.
Pero la circunstancia fue diferente y las consecuencias otras para según qué gente y algunos envejecieron con la luna y otros se volvieron personas cautelosas.
No sé cómo le afectó a Luis pero yo creo que se volvió una persona más oscura, leía sus poemas y ya eran otros y sin embargo podía reconocer su estilo y en cuanto a mi, me pasaba otro tanto. De alguna manera Luis y yo estábamos mejorando nuestro estilo literario después de veinticinco años pero no lo sabíamos y todo llegó pàradójicamente cuando admitimos los dos que jamás seríamos grandes poetas y ni siquiera los poetas de España ni del mundo, otros aficionados más del montón con ciertas ínfulas literarias y en el pasado arrogancia.
Personalmente he de admitir que me gustaba haber iniciado la carrera literaria al mismo tiempo que mi amigo Luis porque nuestro progreso y degradación había sido paralelo cómo si por haber vivido las mismas circunstancias culturales e históricas nos hubiera influenciado por igual al tener el mismo peso de intelecto y parecidas vivencias y mismos vicios.
Fue entonces cuando empecé a pensar que todos estábamos repetidos de alguna manera, que la historia de un poeta era la misma que la de todos los poetas y la historia de un escritor desconocido es igual a la de otro escritor desconocido y finalmente nadie se salva de la mediocridad ni del tedio y todo es similar o muy parecido y todo tiene cierto sentido pero no podemos alcanzar a analizar los detalles porque sólo sabemos eso: detalles pero no la vida en su conjunto y el árbol impide ver el bosque, es así.
Todos esos años empapados en drogas y alcohol, quizás era el tiempo de cambiar...¡El artista rebelde y borracho quería cambiar! ¿Pero cómo? ¿Esto es un error? ¿Se supone que es una broma? En algún momento de la vida Luis y yo fuimos dos muertos, pero no lo sabíamos. Alguien nos esperaba fuera. La vida no es sólo seguir a los planetas o disfrutar. Hay un propósito, un Plan Maestro...hay un Plan Maestro en la vida de cada cual, todos lo sabemos. Existe ese plan y ese plan debe funcionar. ¿Cómo? No lo sabemos. De alguna manera nos vuelve invisibles.
Pero las fuerzas escaseaban y todo se volvía triste pero no confuso, la tristeza venía de que ya estaba todo lo suficiente claro cómo para darte cuenta de que una guerra mundial era inminente y la posible llegada del Planeta X provocando terremotos e inundaciones y con ello la certeza de no haber sido el mejor de los poetas, sólo tiempo gastado, tiempo e ilusión.



jueves, 9 de julio de 2015

CUENTOS INFANTILES

La inocencia tarda en perderse y permanece años gracias a los cuentos infantiles que nos gustan a todos. Pero tenemos que pensar que el lector al que van dirigidos los cuentos infantiles es siempre un niño, y para él se escribe.
Es por eso que siempre hay que tener cierta delicadeza y aprecio por el pensamiento mágico que puebla la mente del niño, ésto es así porque no puede ser de otra manera y se hace todo siguiendo los pasos ya dados por otros autores destacados cómo  los hermanos Green por ejemplo o las fábulas de Esopo o Samaniego. También los poemas relato de Gloria Fuertes pueden ser un referente a seguir.
Pues hay que divertir al niño sin más, no es necesario tener siempre que otorgarle una lección moral o ejemplarizante de la vida y sus usos, muchos cuentos infantiles para niños buscan entretener sin más, ya decía Gidé en "Los monederos falsos" que la literatura es el medio por el que nos atrevemos a ser, por lo tanto todo lo que hacemos al leer significa vivir más.
Con los cuentos infantiles los niños se irán acercando a la literatura con Mayúsculas aunque también muchos cuentos infantiles han sido literatura con mayúsculas cómo "Cuento de Navidad" de Charles Dickens...es decir, cuentos que iban a ser sólo para niños acaban encandilando a mayores y adultos, abren las puertas de la percepción a un nuevo conocimiento y otra existentes realidades.
Al mismo tiempo le ponen en contacto con su medio.
Y así el niño conoce la lengua madre e incluso otras.
Es así.

martes, 7 de julio de 2015

EL UNIVERSO EN EL QUE VIVIMOS PUEDE SER UNA FICCIÓN

Lo primero que tenemos que entender es que la realidad es un convencionalismo, eso a nivel filosófico. Real es todo aquello que de común acuerdo apreciamos todos que es real. El ejemplo son los colores. No existen los colores en el universo sino una gran gama de grises y el blanco y negro. Sin embargo por nuestro diseño genético somos capaces de ver colores, sin embargo los colores no existen. Esto da una idea de lo que es la realidad, el filósofo Hume ya nos advertía de que nuestros sentidos podrían engañarnos y que nuestras percepciones podrían alterarnos la realidad final del mundo en el que nos circunscribimos.
El mundo funciona cómo un gran ordenador cuántico que se mueve por pulsos de energía, esos pulsos de energía crean la materia y la materia sumada en entidades de carbono vivas más complejas interactúa entre si.
Sin embargo propiamente dicho no hay materia sino energía y todo es energía con una densidad mayor o menor, la mayor densidad de energía crea lo que nosotros percibimos cómo materia pero que sin embargo no es tal, sólo energía moviéndose en unos parámetros de un rango que no entendemos.
Todo el universo es un simulación y detrás de él hay un gran programador, Dios, o Energía Consciente Infinita y nosotros actuamos movidos por el libre albedrío o eso es lo que nos pensamos pero la realidad es que en todo momento estamos cumpliendo la voluntad de un creador que es moralmente neutro y que juega con nosotros haciéndonos interactuar en un plan conocido o llamado Plan Maestro del que nosotros no tenemos ningún tipo de información.
Escuelas orientalistas del tipo Brahma Kumaris ya hablan de esta disposición, todo lo que hagamos estará bien porque es el fruto de la voluntad del creador que nos ha programado así para que alcancemos unas experiencias, todo estará bien pero todo tendrá consecuencias, al punto de que si obramos mal sufriremos las consecuencias de haber obrado mal, sin embargo habrá sido voluntad del programador del universo que nos dio ese recorrido en la vida. 


Todo lo que hagas será lo que tenías que hacer.
Aquí surge el debate, el programador, Dios, es un ser moralmente neutro por encima del bien y del mal que tiene un programa para nosotros, para la humanidad, que no alcanzamos a comprender.
Todo lo que vemos existe y no existe, existe porque es una ilusión creada y la vemos real y por convencionalismo la llamamos realidad y no existe porque no existimos en este plano material sólo somos un aspecto de nosotros mismos en otra dimensión, el universo, soñando una realidad que no es.
Lo cierto es que somos mucho más grandes y poderosos de lo que nosotros nos hemos creído siempre, sólo un pequeño aspecto de nosotros mismos que a la vez es ilusorio se mueve en este plano físico, mientras nuestra verdadera existencia está mucho más allá en un lugar remoto y desconocido. 

miércoles, 1 de julio de 2015

LA LLEGADA DEL COMETA

Más o menos sobreviviendo cómo puedo dijo, luego nos dejó a todos, todavía funcionaba su vehículo a motor, no sabíamos de dónde podía sacar la gasolina. Los demás entonces aprendimos a montar en mulos que eran más seguros que los caballos y más fuertes, algunos vegetales no aprendimos a plantarlos nunca y luego estaba la gente que no quería comer animales ni nada que tuviera madre y se alimentaban de frutas y verduras, eran ellos, supongo, los más elevados.
Entonces no sabíamos cuánta gente quedaba viva en el mundo, no funcionaba la Internet y sólo mediante rudimentarios teléfonos satelitales podríamos comunicarnos, eran unos teléfonos satelitales de los años 80 pero funcionaban, habíamos dividido en cuadras, cómo llamábamos nosotros, toda la parcela cultivable, viviríamos unas diez mil personas o sobrevivíamos cómo podíamos, los más ancianos y los niños eran los más vulnerables, los primeros en morirse.
El asteroide dejó el cielo gris plomizo y cómo de un humo coloreado saliendo, no sabíamos bien si había sido un asteroide o una gigantesca explosión de algún tipo de arma, al parecer el mundo estaba en guerra..¡Nosotros no los sabíamos!
El problema es que la gente se aislaba, se refugiaba en sus cubículos, una especie de habitaciones creadas, y no querían salir de ahí más que a la hora de comer, eran personas que habían perdido a familia y a amigos y que no querían saber nada del nuevo mundo que se estaba creando, sentíamos que se iban de nuevo a repoblar las ciudades limpiándolas de las mafias del caos y de la delincuencia, sabíamos que entonces debía haber algún tipo de ejército en marcha pero no sabíamos cuál era, la guerra debía ser una realidad lejos de nosotros pero eso no nos bastaba para estar en un refugio o sentirnos amparados por nosotros mismos, el mundo caído, cómo así lo llamábamos, había iniciado su desintegración por medio de una demolición controlada del sistema capitalista y poco a poco todos los países fueron sucumbiendo y cayendo en el caos y el descontrol, todos nosotros merecíamos una segunda oportunidad y no sabíamos por qué, sencillamente nos sentíamos siempre inocentes y a veces víctimas.
Aquel hombre que llegó en su vehículo a motor, el primero que habíamos visto en mucho tiempo, no nos dijo de dónde venía ni a dónde iba, se quedó con nosotros y comió un poco, estaba cansado y se quedó a pasar la noche, algo sí que nos dijo: que el mundo estaba en guerra y que lo que fue percibido cómo la caída de un asteroide podría haber sido un tipo de arma de destrucción masiva...¡No nos estaban diciendo la verdad! ¿Pero quiénes? ¿Si el mundo estaba sumido en el caos y sólo sobrevivíamos los más avezados en comunas, cómo era posible que siguiera habiendo un poder que lo controlara todo? ¿Y si todo hubiera sido programado? ¡Un exterminio de parte de la humanidad programada para que los supervivientes tuvieran fácil acceso a los recursos escasos existentes! Nos dolía la cabeza de pensarlo, aquel hombre sabía algo pero no quería sacarnos de nuestra inocencia...¿Por qué? ¡No lo sabemos!
Todos recordamos cómo empezó todo, los estados colapsando uno detrás de otro y después la guerra con Rusia, la ruptura del euro en medio y el regreso de los países a una nueva moneda, sólo sobrevivió la OTAN, la unión de Europa en lo militar, porque económicamente fracasó, se rompió el euro...después el colapso económico, el gran crash bursatil...¡La invasión de Europa por Rusia! y al final la gran explosión con la llegada del cometa...pero...¿Fue un cometa lo que explotó?

Todo el tiempo que pasamos antes de llegar a la situación de colapso total los ciudadanos de Europa fue de pérdida de derechos y poder adquisitivo, en siete años los sueldos bajaron más de un 40 por ciento en España y en otros muchos países de Europa, la austeridad hacía que los jóvenes no pudieran emanciparse de sus padres pues a penas tenían dinero ni para un mísero alquiler o para poder compartir piso, jóvenes con sueldos miserables eran los que prácticamente tenían acceso al trabajo ya que la horquilla entre 37 y 44 años ya no se contrataba, los jóvenes vivían de la pensión de su padres o de sus abuelos el que los tuviera pero las pensiones también iban a recortarse, en Madrid en el año 2014 había casi dos millones de pobres, las diferencias entre grupos sociales eran abismales y sin embargo con la crisis algunos, unos pocos, consiguieron hacerse ricos, ésto trajo de nuevo a Europa a partidos políticos populistas que prometían una Renta Básica para todos o duras leyes para los inmigrantes que quitaban el trabajo a los nacionales aunque en su día hicieran el que no querían hacer, las cosas habían cambiado y ya nadie despreciaba ningún trabajo por muy duro o mal pagado que fuera, eso hacía estar en ventaja al empresario o lo hiciera pero sucedía que al empresario los freían a impuestos para poder mantener el sistema caído, el resultado es que nadie era feliz o muy pocos lo eran: grandes pensionistas, especuladores de la bolsa, grandes ejecutivos trabajando para multinacionales...En definitiva no había ni un seis por ciento de personas que pudieran vivir realmente bien en Europa, para el resto sangre, sudor y lágrimas. Al final todo estalló: la economía colapsó, los estados europeos fueron todos poco a poco saliendo del euro y luego Rusia invadió Europa y comenzó la guerra, al final cuando el cometa se precipitó contra la Tierra muriendo un tercio de la humanidad comprendimos que todos estábamos condenados y que teníamos que empezar desde cero, pero...¿Realmente fue un cometa?

Fuentehttp://www.eleconomista.es/vivienda/noticias/6836293/07/15/Los-jovenes-deberian-dedicar-123-de-su-sueldo-integro-para-comprar-una-vivienda.html#.Kku8Ia7GY4ExLw7

lunes, 29 de junio de 2015

LA VISIÓN DE RUBEN LOZANO

El tiempo pasado entre dos sillas fue un momento en el que él estaba pensando en el salón de su casa y se quedó congelado entre dos sillas cómo sus pensamientos. Luego salió de repente y se fue a beber, estuvo en cuatro bares distintos y se gastó treinta euros en vino y cervezas, llegó borracho a su caso y se puso de nuevo entre las dos sillas y sus pensamientos se quedaron congelados otra vez, Ruben Lozano sabía que había un lugar del salón de su casa que congelaba sus pensamientos pero no le dio importancia hasta la mañana siguiente cuando le volvió a pasar lo mismo pero él estaba de un estado de humor menos tolerante con las cosas que le sucedían.
Pensó que se hacía mayor, volvió a repetir el rito de todos los días "Buen viaje" se dijo y cerró la puerta tras de si, volvió borracho a las cuatro horas tras haberse gastado treinta euros en vino y cervezas.
Ruben se gastaba todos los días treinta euros en vino y cervezas, pasaba al día cuatro o cinco horas en distintos bares y así era feliz, lo hacía hasta que ya estaba completamente borracho y ya no le apetecía beber más.
Por qué hacía eso nadie lo entiende, era una costumbre que adquirió de joven cuando era violinista de la sinfónica y ahora, prejubilado, con poco más de cincuenta años, seguía haciendo lo mismo.
Él tampoco sabía por qué lo hacía, tal vez lo hacía por inconsciencia o a conciencia o lo hacía por inercia o por estulticia, no sabemos por qué pero lo hacía.
Un días nos engañó a todos diciendonos que lo hacía por ser español y que ésta era nuestra cultura...¿Ser alcohólicos era nuestra cultura?
Yo sabía que de alguna forma Ruben lo que hacía era probar su fuerza, su fuerza contra el lado oscuro, cómo un jarro de leche que se derrama.
De alguna manera su esposa también lo sabía, que Ruben estaba tomado por algunas fuerzas de la oscuridad y que tenía en su relato mental consigo mismo mientras bebía un extraño poder, qué poder no lo sabemos.
Un día nos dijo que colapsaría todo el sistema, que lo había visto en su mente cuando estaba borracho. Nos dijo que todo iba a colapsar, que no tendríamos tabaco que fumar y sólo comeríamos pequeñas coles y mijo y algunas legumbre, la comida sería escasa y el vino malo y sólo habría una especie de trigo que sería substituto del tabaco--imagino que él vio alguna hierba--y que la sociedad tal y cómo la conocemos iba a cambiar.
Eso lo dijo Ruben hace mucho tiempo, no me cuesta recordarlo, hablaba del colapso del sistema, había tenido una visión.
Ahora le creo

miércoles, 24 de junio de 2015

LÍNEA DE PUNTOS

En medio del tedio por las cosas pasadas existe el miedo por las cosas nuevas y lo desconocido guarda relación con todo aquello que no conoces y a lo que no puedes llegar, en una línea de puntos está todo lo que no se dice y lo que queda guardado y sin embargo la relación es muy cierta: quedan ciudades y quedan sistemas y se hacen las cosas con la intención de que todo sirva a un proceso, sin embargo ese proceso tampoco llega y las imágenes son coches circulando en la noche. Pasa el tiempo y eliges otros libros, comes otra cosa. Sin embargo todo aquello que se hace cómo simple entretenimiento no sirve, la cuestión es no estar vacío o no estar vacío o no, pero luego queda todo el peso, el de tu vida.
Sirviéndonos a nosotros mismos por nuestros instintos caprichosos nadamos en la arrogancia a veces sin perder la angustia, late en el fondo de todo un desencanto como diapasón de las formas nuevas hasta los sueños que no puedes recordar.
Y luego se hace todo.

Tengo la fuerza de una experiencia espiritual, todo se vuelve más negro pero no más oscuro en el espesor del tiempo.

Los ojos están abiertos a la oscuridad y la máscara es tragada, abajo están las formas cambiantes de aquello que se llama existencia y pululan alrededor mío y yo las llamo mis experiencias.

Son los sonidos del reloj a las dos de la tarde pero el reloj a las dos de la tarde no da las dos.

Entonces he entendido algo y lo que sé sólo podré descubrirlo más tarde, tengo números de las horas de los relojes y yo las llamo el tiempo que pasa.

Primero son las cadencias de las sombras del alma, ellas están volando bajo ahora y yo siento su fuerza y su fuerza me llama y entonces descubro que cualquier lugar es realmente ningún lugar.

lunes, 22 de junio de 2015

CAJAS VACÍAS

La vida era lo normal, todo aquello que tenía que estar pasando. Todo era tranquilo y sosegado. El señor Salamanca se jubiló con una pensión de 1900 euros y ya teniendo pagada la casa y sus dos coches, el señor Salamanca vivía muy bien. Le daban un poco de penilla los jóvenes porque no iban a tener jubilación y porque lo tendrían difícil para encontrar trabajo...para el señor Salamanca el mundo del futuro era una experiencia desoladora y se dedicaba a coleccionar cajas vacías, cajas de todos los tamaños y colores, cajas que no contenían nada.
Para el señor Salamanca coleccionar cajas vacías que no contenían nada le hacía sentirse bien, su mujer murió hace mucho tiempo y el señor Salamanca nunca volvió a casarse, vivía refugiado en sus lecturas de Homero y de los clásicos griegos mientras coleccionaba cajas vacías, había llegado a la provecta edad de 89 años y descontando una diabetes que le dejaba casi ciego de un ojo, por lo demás estaba bien de salud. De vez en cuando se fumaba una buena pipa pero casi nunca lo hacía, el alcohol eran un par de copas de vino con la comida y un par de copas de vino con la cena, tenía una señora que venía todos los días a hacerle la casa por la mañana y se la dejaba bien limpia y desinfectada, pero la comida se la preparaba él, era muy frugal: un poco de arroz, un poco de jamón de york, algunas legumbres...la carne ya no la soportaba aunque algunas veces cenaba en un restaurante cercano codorniz.
El señor Salamanca sabía que un día, con la crisis del euro, le acabarían bajando la pensión...porque no podía ser que los jóvenes ganaran 400 euros y él tuviera una pensión de 1900 euros...¡Y era verdad, no podía ser! Pero lo que no podía ser era que los jóvenes tuvieran trabajos tan mal pagados no que él tuviera una buena pensión, por otro lado fruto de su esfuerzo y de su trabajo durante casi 40 años de Ingeniero de Minas...
Mientras llegaba ese momento el señor Salamanca se gastaba todo su dinero o una buena parte en coleccionar cajas vacías, cajas que no contenían nada. Las compraba en China y en Japón, se las traían por mensajero...también compraba cajas de Australia, Inglaterra y Estados Unidos...Siempre cajas vacías, para el señor Salamanca era una gran ilusión recibir en su estafeta de correros cajas vacías, cajas que no contenían nada.
El señor Salamanca vivía en Madrid donde había casi dos millones de pobres, él no podía hacer nada. Daba un poco de dinero en la iglesia cuando se acordaba de ir, pero sabía que esa no era la solución, tenía ciertos reparos a involucrarse políticamente en cualquier medio o partido porque él ya había vivido una dictadura de joven e incluso una guerra civil, él ya había pasado por lo peor y ahora le tocaba disfrutar aunque sentía que a los jóvenes les tocaran vivir tiempos difíciles con menos oportunidades y más peligros, pero no era su vida ya, se trataban de otras vidas.
A veces caminaba por ciertos barrios de Madrid y no veía vida ni actividad y sí muchos comercios cerrados, mucha delincuencia e inmigración, era el mundo del presente, un mundo distinto al que él había conocido cuando en España sólo había 22 millones de habitantes y ¡claro! todos tenían trabajos y en general buenos sueldos, luego llegaron las desrregularizaciones de mano de los gobiernos socialistas en el poder y la calse obrera perdió todos los buenos sueldos y beneficios que habían tenido gracias a Franco, lo que hizo que en España una buena parte de la clase obrera siempre fuera votante del Partido Popular...y luego entramos en la OTAN y después la guerra y la crisis y más guerras y más crisis y siempre ha sido así, guerras y crisis, por todo el mundo, desde que el mundo es mundo. Por eso a sus 89 años no le parecía raro que hubiera crisis y guerras lo que le sucedía al señor Salamanca es que nunca había visto una crisis de semejante magnitud...¡Parecía otra cosa! Parecía más bien una guerra, una guerra económica pero una guerra al fin y al cabo y en esa guerra a él le había tocado sobrevivir con una buena pensión y amparado y auxiliado por su hobbi de coleccionar cajas vacías, lo que era paradójicamente lo único que le llenaba.
El señor Salamanca sabía que más tarde o más temprano todo reventaría en Europa, que habría revueltas y rebeliones y grandes algaradas y violencias, sabía que era inevitable que sucediera eso, sin embargo todo aquello ya lo había vivido una vez, el mundo es cíclico, todo se repite pero sin embargo aunque todo se repita en cierta manera ya no es igual.
Sabía el señor Salamanca que una tercera guerra mundial sería el fin de una tercera parte de la humanidad, llegado ese momento ya no habría nada más que hacer que empezar de cero, aquellos que sobrevivieran para poder empezar de cero, pero pensaba que él estaría muerto para cuando llegara ese momento, no tenía de qué preocuparse. De vez en cuando escuchaba en la radio hablar a los políticos, ya no tenía fe en ninguno pero siempre votaba a aquellos partidos políticos que tuvieran mano dura con la delincuencia y buenas leyes reguladoras de la inmigración, en el fondo el señor Salamanca quería vivir en un mundo más seguro, con más policía y más vigilancia ya aunque le daban pena los jóvenes sabía que muchos se estaban yendo por el mal camino, el problema de España era un problema de educación, había que educar a las generaciones futuras desde el colegio para que aprendieran a respetar...a respetar a los ancianos cómo él ya a no hacer ruido por la calle para dejar dormir a los ancianos cómo él...En el fondo sabía que su postura era egoísta, pero él no podía ser de otra manera, en la calle no daba limosnas, decía que los pobres eran una mafia y sin embargo en la iglesia si que daba limosnas porque en la iglesia los pobres eran otros, eran los pobres de los que nos hablaba Jesucristo, los que siempre estarían con nosotros...en la iglesia se dejaba invadir por un manto de protectora beatitud y se sentía bueno con todo el mundo, cuando regresaba a su casa tenía cuidado de no pasar por los parques donde los jóvenes hacían botellón.
Cuando llegaba el mes de mayo, cercano a la fecha de su onomástica, su interés por las cajas se acentuaba, escogía las más bellas y radiantes cajas para su colección y pasaba las atrdes con los balcones de su casa abiertos por el buen tiempo. Muchas veces no encontraba otra distracción que sus cajas y las abría y cerraba o limpiaba y sacaba brillo sin otra explicación que hacer aquello que le gustaba, así pasaba horas enteras y tardes enteras y muchas veces hasta días, descansando sólo para comer y cenar, pues merendar no merendaba y el desayuno se olvidaba de tomarlo muchas veces.
Tener esa ocupación llenaba su vida, no le gustaba ya el cine, por no cansar la vista, ni le gustaba escuchar la radio aunque a veces lo hiciera, por no ponerse de mal humor.
Los días 3 de cada mes tenía en su banco la suma de 1900 euros, al tener la casa pagada ya y los coches muchas veces compraba finas cajas de nácar en China que le costaban casi todo su sueldo, más de una vez se vio un poco apurado para llegar a fin de mes por los dispendios que había realizado y en cuanto los coches, dormían en el garaje pues ya no conducía pero no quería venderlos porque eran suyos, amigos no tenía muchos, no iba a bares por no parecer un viejo charlatán detrás de las jovencitas camareras y no salía a cenar casi aunque a veces si lo hiciera, sobre todo por Navidad porque sus hijos, con buenos y mejores sueldos que los de España, vivían en el extranjero.
Sus dos hijos mayores se dedicaban a la venta de maquinaria de segunda mano en Alemania, donde habían hecho una pequeña fortuna y no querían saber nada de España ni de los españoles.
Los días iban pasando y el señor Salamanca se acercaba cada vez más a su fin, había tenido una buena vida, se había divertido lo suyo de joven y aunque fueron tiempos convulsos para España él siempre supo nadar y guardar la ropa, lo que pasara ahora con España ya no era su problema, ya no le importaba. Ni lo que ocurriera en el mundo tampoco. Se concentraba en sus entretenimientos, disfrutaba del buen tiempo cuando lo hacía y de dos copas de vino en las comidas, sabía que un día iría al banco y su pensión sería sensiblemente más baja, pero tampoco le importaba mucho ya que tenía cubiertos todos los seguros pensiones e hipotecas, sin embargo sería cómo si el estado le estuviera robando dinero pero ya a su edad...¿Qué podía hacer? ¡Si por lo menos eso sirviera para apaciguar el odio que existía en Madrid! Pero con un Madrid con dos millones de pobres era imposible que el simple hecho de recortar 400 euros las pensiones más altas fuera a apaciguar los ánimos, porque el dinero recaudado iría para la banca y para pagar la deuda de España y no para dar dinero a los más necesitados, el problema era general en toda España donde ya se mascaba el rencor y la frustración y la juventud emigraba en masa a Londres y Reino Unido...alguna vez se tendrían que dar Rentas Básicas a todos los pobres de España, más de veinte millones de personas...¿Pero de donde se iba a sacar el dinero si no había dinero en España? Era un problema para el que el señor Salamanca no encontraba solución, temía sin duda que se acercara una gran guerra.